Temas Especiales

22 de Jan de 2021

Cultura

Positivismo en medio del subdesarrollo

S anto PIB en crecimiento, ¡Batman! Ahora que todos queremos lo mismo y nadie desea lo contrario, yo pido que me consigan un buen remedi...

S anto PIB en crecimiento, ¡Batman! Ahora que todos queremos lo mismo y nadie desea lo contrario, yo pido que me consigan un buen remedio para el mareo y el mejor antídoto para el espejismo tropicalista en que se ha convertido mi nación carimañola. No es que a mi me guste andar dopado, nada que ver, pero quien quita y una pastillita azul al día es lo que me hace falta para fluir mejor en este país de plusvalías, donde los arbustos de dinero crecen por doquier.

Debo confesarles que he empezado a desarrollar un extraño pavor a las buenas noticias que cada día son más frecuentes en los medios oficialistas. En serio, me da un vértigo leer esos titulares que afirman que los panameños somos más felices y ricos que nunca (salvo el Presidente, claro, que a veces está frustrado), y mirar a mi alrededor y preguntarme: a) ¿de qué país me están hablando?; b) ¿será que soy, además de miope, amargado?; c) ¿será que me falta litio? Da igual si se trata de una conclusión a la que llegó el FMI, el BID o la NASA: siento que estoy atrapado en una realidad paralela.

Me asusta pensar que cualquier día de estos amaneceremos con la noticia de que también somos los más afortunados del mundo, o que tenemos las mejores lavadoras camufladas de todo el planeta. Peor aún: ‘Panameños ostentan el mejor rendimiento sexual del universo’. ¡Para que se mueran de envidia los marcianos! Una que era de mis tiempos y hace rato que no la oigo, es que en Panamá teníamos la mejor agua de la Tierra. Hasta hace poco era motivo de orgullo, ¿por qué habrán dejado de mercadearla? Ahora, por el contrario, nos la sirven turbia, palabra que no me gusta pero que está de moda, y significa que el agua sale sucia y no es potable. Los tiempos cambian y ahora toca hervirla y colarla; si es que llega, claro. ¿Será que la quieren privatizar? Bendito, menos mal somos felices y ricos…

Las buenas noticias tienen su razón de ser: ayudan a que la gente se sienta bien y conforme con las migajas que les da el progreso. No saben qué es el PIB, tampoco si se come frito o guisado, pero saben que en Panamá crece y crece. También la basura en las esquinas, así como el deterioro de las escuelas y hospitales públicos; pero, de alguna forma misteriosa, ya nadie tiene ganas de quejarse porque vamos bien y estamos mucho mejor que otros países, según los organismos internacionales que (sin vivir aquí) nos observan y califican.

No me extrañaría que en este nuevo capítulo rosa de la historia panameña, que parece estarse escribiendo a dos manos por Dr. Jekyll y Mr. Hyde, el día menos pensado también digan que nuestra separación de Colombia la libró el Capitán América y que la Mujer Maravilla guió a los valientes compatriotas que lucharon en la Guerra del Coto. Este país delirante y exitoso en los negocios, quiere un pasado más rimbombante y estallado. Tal parece que el que tenemos no nos gusta y lo queremos sepultar. ¡Cómo que exagero! Si conmemorar una fecha tan importante para los panameños como el 9 de enero de 1964, también conocido como el Día de los Mártires, vale mucho menos que crear otro fin de semana largo (como si fuese algo trascendental), ya verán como pronto nos olvidaremos de quienes fuimos, si es que alguna vez lo supimos, para alcanzar ese ideal panameño que cotiza tan bien en los mercados internacionales: seres felizmente inconscientes y dizque prósperos.

COLUMNISTA