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17 de Apr de 2021

Cultura

‘Bellavistina’ en peligro

PANAMÁ. C entenarias torres resguardan la memoria de los panameños que han vivido la transformación de esta capital. Un estilo arquitect...

PANAMÁ. C entenarias torres resguardan la memoria de los panameños que han vivido la transformación de esta capital. Un estilo arquitectónico único con mezclas mediterráneas y tropicales impregnó, desde principios de siglo pasado, a algunos de los ya pocos edificios de la urbanización Bella Vista. Es el respaldo que tiene la ciudad post-separatista.

Es la arquitectura que en su impresionante particularidad creó un género dentro del género. Se trata de la ‘Bellavistina’, llamada por ese nombre principalmente por su ubicación geográfica, pero que destaca una cualidad excepcional entre tanta edificación homogeneizada y postmoderna.

En las tres primeras décadas del S XX los arquitectos Leonardo Villanueva Mayer, Gustavo Shay y su socio James Wright, fueron, entre otros, los creadores de muchos de los edificios que ahora solo se encuentran en los almanaques, bibliotecas y bibliografía para arquitectos en formación. Esta, de acuerdo al arquitecto panameño Patrick Dillon, era ‘muy respetuosa con su entorno natural y urbano’.

‘La arquitectura neo-colonial de principios de ese siglo se distinguía por el lujo de detalles decorativos parecidos a arquitecturas europeas de la misma época, pero los edificios estaban mucho más abiertos al ambiente e integrados a su entorno natural que sus contrapartes europeos’, señala Dillon sobre las ahora ‘rarezas’ panameñas.

Fue durante la fundación de La Exposición -ahora Calidonia- en tiempos del mandato de Belisario Porras, cuando emergieron los mejores ejemplos de la arquitectura Bellavistina, recuerda Dillon.

Aún se mantienen algunos renegados: el Museo de Ciencias en la Avenida Cuba, el de Archivos Nacionales, la Procuraduría, la Gobernación de la Provincia de Panamá, el Instituto Gorgas, el Edificio Sousa y el Hispania, como los más célebres del Parque Urracá.

Pero muchos fueron los elementos que jugaron en contra de la belleza y el respeto que merecían estas obras de concreto. El arquitecto y urbanista Álvaro Uribe no lo piensa dos veces: ‘La valorización de las tierras termina expulsando los usos más antiguos, a los menos densos o menos intensos. Una ciudad que tiene al lado un centro financiero termina cediendo ante este tipo de presiones’, enfatiza el también profesor.

‘En Bella Vista sí hubo algo especial, lástima que no se pudo conservar como en el Casco Viejo’, se queja Uribe. Por otro lado, él resalta que al respecto se presentó una situación ‘algo perversa y lamentable’: ‘Los propietarios de esos edificios están muertos o viejos y sus herederos ven en estas torres un negocio y poco interés por preservarlos’.

En su opinión, el tema cultural no es prioritario en cualquier discusión dentro de la municipalidad, que es la que puede crear leyes de preservación de estas joyas del pasado. Y culmina: ‘El sistema capitalista hace que la deuda se coma todo y no permite saber qué hacer. Se crean instrumentos financieros inventados para hacer trampas, por lo que pensar en mecanismos culturales es ilusorio. No está en la mesa de nadie’.