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16 de May de 2022

Cultura

La ecología es el mejor negocio posible

PANAMÁ. Durante los últimos años hemos venido escuchando a muchas empresas y ONGs hablar de los ‘negocios verde’ o de la ‘tecnología ver...

PANAMÁ. Durante los últimos años hemos venido escuchando a muchas empresas y ONGs hablar de los ‘negocios verde’ o de la ‘tecnología verde’, y de seguro nos hemos preguntado a lo que se refieren con exactitud.

Hoy todavía nos damos el lujo de decidir si nuestro proyecto, producto o servicio tienen en cuenta al entorno. Pero en cuestión de unos años más no tendremos la oportunidad de tomar esa decisión, pues la falta de recursos nos obligaran a diseñar todo de una forma sostenible.

El movimiento que durante años ha trabajado en lograr que nosotros y toda nuestra cadena productiva tenga en cuenta las variables ambientales ha ido transformándose para lograr que el mensaje sea efectivo y le llegue a más personas.

Por alguna razón, la motivación de lograr que las personas sean conscientes que lo que hacemos y consumimos afecta la capacidad que tiene el planeta para sostenernos no fue suficiente. Igual seguimos consumiendo como si las cosas no tuviesen fin.

El giro más reciente cambió el ‘regaño’ por la ‘conveniencia’. Se trata de mostrarle a los negocios que ser ‘ecosostenibles’ los hace mas económicos a largo plazo. Además de generar beneficios tangibles a la hora de las decisiones de compra de los consumidores en general.

Hay esquemas que se aplican a todo nivel. Se premia a las empresas que limpian el agua que usan en sus esquemas productivos, de forma que cuando la vierten de nuevo a los causes no contamine los ríos. O, por ejemplo, se crea una legislación que permita venderle a la red eléctrica los excedentes que se generen de tener en casa un sistema de generación de electricidad.

La opción es lograr que quienes piensan en nuevos esquemas de negocios tengan en cuenta la ecología, ya que pueden contabilizarlo en dinero. Esto ha persuadido a muchos que de otra forma no lo habrían pensado.

Los nuevos activistas ambientales son ahora los emprendedores, que crean alternativas ingeniosas a sistemas tan cotidianas y contaminantes como el transporte, por ejemplo.

Al final es un trabajo conjunto entre el estado, la academia y la empresa privada, pues debemos entender que quedarnos sin planeta no es buen negocio. Menos para ahorrar uno o dos dólares de costos. No podemos permitir que esta mentalidad utilitaria destruya el lugar donde vivimos. Ese es realmente el peor negocio posible.