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27 de Feb de 2021

Cultura

Propuestas que apuntan hacia la globalidad

PANAMÁ. Cuando uno viaja a otro país y desea realmente conocerlo uno se arriesga a comer cosas que no conoce, a ir a los lugares donde l...

PANAMÁ. Cuando uno viaja a otro país y desea realmente conocerlo uno se arriesga a comer cosas que no conoce, a ir a los lugares donde las personas locales van. Eso de viajar a un lugar y buscar lo mismo que uno come o hace en su propio país es un error que cometen aquellos que creen que no tienen nada que aprender de los demás.

Este fenómeno se repite en el mundo actual de los contenidos, cuando uno busca información sobre algo desea que sea lo más real y fidedigna posible.

Hace un tiempo unos monjes en España grabaron sus cantos gregorianos y los compartieron en su sitio web, el cual colapsó por la cantidad de personas que deseaban escucharlos. Eran lo auténtico (el ‘real deal’, como suelen decir los estadounidenses). La gente prefiere consumir experiencias reales. Para lo ‘ficticio’ o ‘simulado’ siempre se encontrará tiempo.

Como mentor de emprendedores, siempre me ha llamado la atención el deseo que tienen muchos de copiar al calco experiencias de otros países. No es malo analizar ideas de otros y aprender de lo que han hecho. Así se han dado gran parte de los avances científicos. Pero debemos ir más allá. Hace falta aprender de las experiencias ajenas, para así aplicarlas a nuestro entorno.

Panamá tiene muchas posibilidades, además de poseer una gran riqueza hasta ahora no explotada. Varias culturas muy diferentes convergen en ella y viven en paz.

Yo he visto niños chino bailando el punto en una presentación de un colegio. Lo africano y lo indígena está tan mezclado que ya no lo podemos diferenciar. Además de la cantidad de influencias que llegaron de Europa y que siguen aquí.

La tecnología es una herramienta no un fin en sí misma. A los emprendedores de las Tecnologías de Internet y Comunicación (TIC) siempre les digo que entiendan su entorno y busquen los contenidos y problemas locales. Cuando se piensa de forma seria y metódica, las soluciones que surgen tienen a crecer más allá del lugar donde se gestaron.

En el fondo los seres humanos no somos tan diferentes. Tenemos valores y problemas que trascienden el lugar donde vivimos, de forma que casi sin darnos cuenta nos encontraremos recibiendo requerimientos de lugares lejanos con problemas similares.

El proceso se parece mucho a la literatura. Un ejemplo puede ser Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, clásico literario que cuenta la historia de un pequeño pueblo ubicado en algún lugar de Latinoamérica. La novela ha logrado seducir a los lectores de países como China o India.

Busquemos soluciones TIC a nuestros problemas locales. Generemos contenidos con aquello que manejamos mejor: lo nuestro. Eso sí, procuremos preocuparnos por mantener la calidad y niveles óptimos de ejecución global. Creo que es la mejor forma de globalizarnos.