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01 de Mar de 2021

Cultura

El beneficio de la asociatividad

Nueve pequeños productores tuvieron la idea de aglutinarse en una asociación que les ofreciera el beneficio de la fuerza en la unión. El...

Nueve pequeños productores tuvieron la idea de aglutinarse en una asociación que les ofreciera el beneficio de la fuerza en la unión. Ellos se hacen llamarMovimiento de Viñateros Independientes, MOVI. Sus productos pueden ser muy diferentes en cuanto a cepas, terroirs y etiquetas, sin embargo, tienen algo en común: los mueve la pasión por el vino hecho a escala humana y con la personalidad de sus dueños. Trabajan por su cuenta, sin el apoyo de grandes conglomerados empresariales ni mecenas que soporten un proyecto.

Esta independencia para ellos hace que en cada uno de sus productos ‘refleje el carácter y la identidad de lo profundo de la tierra y el lugar que les dio su origen’. En la actualidad forman parte de la asociación 18 socios que han logrado, a través de la asociatividad ‘generar notoriedad y destacar con méritos propios dentro de la nueva industria del vino chileno, donde cada socio es capaz de representar al vino de su colega y venderlo con la misma pasión y entrega con el que presentan el propio’.

Si bien las cifras propias no son descollantes para el mercado nacional —Las 10 bodegas más grandes de Chile representan el 60% del mercado— los vinos de MOVI representan una mirada distinta del vino ofreciendo productos únicos, que representan su origen. La asociación no tiene fines comerciales, cada quien hace negocios por separado.

MOVI realizó una cata en la cual pudimos degustar vinos de diferentes productores: un sauvignos blanc de vinos Kingston, malbec 2011 de Tunquen Wines, un syrah de Peumayen, cabernet sauvignon reserva 2011 de Lagar de Bezana, Carignan 2011 de Meli, y un pajarete, 100% moscaltel de Armidita. La cata fue dirigida por Angela Mochi.