Temas Especiales

02 de Dec de 2020

Cultura

El contundente sandwich portugués

Mucho más que un simple emparedado, a la reconocida francesinha portuguesa se la considera una comida completa que proporciona una exper...

Mucho más que un simple emparedado, a la reconocida francesinha portuguesa se la considera una comida completa que proporciona una experiencia única de degustación por sus diferentes texturas y por el secreto de su salsa.

Escogido uno de los diez mejores sandwiches del mundo en 2011 por la web estadounidense Aol Travel, una referencia del turismo y el ocio, la francesinha es un plato obligatorio para quien visita Portugal y, sobre todo, la ciudad de Oporto, en el norte del país, donde la ideó un emigrante retornado de Francia en 1950.

‘Comer una francesinha es una experiencia única’, dijo a Efe Carlos Sá Pereira, responsable operacional de Cufra, el restaurante de referencia de Oporto que se mantiene fiel a la receta original.

El sabor y textura conferidos por los embutidos, que se encuentran en muchos de los mejores platos de la gastronomía portuguesa, junto a la salsa única hecha especialmente para la francesinha, convierte este plato en algo especial y diferente, explicó. ‘Tampoco existe ningún plato portugués que pueda comerse por todos y a cualquier hora’, defendió Sá Pereira, quien abundó que puede degustarse desde la comida hasta la cena más tardía after-hours. A los turistas les apasiona, según el empresario, quien coloca a los españoles como una de las nacionalidades que más la aprecian: ‘Vienen a Oporto específicamente para comerla’, señaló.

Creada en 1950 por Daniel David Silva, un emigrante retornado de Francia, el famoso emparedado justifica el nombre de francesinha (francesita, en español) por estar inspirado en el tradicional sandwich francés, el croque-monsieur, confeccionado con pan, jamón y queso. Sus ingredientes, entre los que se encuentran varios productos típicamente portugueses, son el jamón cocido, la mortadela, la salchicha fresca, el lomo de cerdo a la plancha, el filete de vaca y varias capas de queso.

‘Es un sandwich muy elaborado’, subrayó Sá Pereira, al recordar el arduo trabajo de montaje de la francesinha, que requiere especial cuidado y pericia para obtener una estructura consistente ajena a posibles derrumbes.

El alma del plato es la salsa caliente, hecha de manera diferente según el restaurante. Cada cocina tiene una receta secreta, aunque normalmente comparten todas entre sus ingredientes el tomate, el picante y la cerveza.

El sandwich suele servirse también acompañado de patatas fritas y un huevo frito que, colocado sobre el pan, emula a una corona. Su carácter informal apela a la convivencia, resaltó Sá Pereira, quien comentó que los debutantes en este contundente emparedado tienen por lo general una ‘reacción excelente’.

El empresario aconseja, no obstante, escoger un lugar emblemático que confeccione el plato de forma rigurosa de acuerdo con la receta original. Actualmente, se encuentran muchas variedades de la misma, entre ellas las versiones vegetarianas, que utilizan como ingredientes filetes de soja, tofú, salchichas vegetarianas o verduras salteadas. Está considerada un plato de culto en todo el norte de Portugal, —varios restaurantes de Oporto están especializados en la francesinha—, aunque en la capital, Lisboa, también pueden encontrarse locales donde sirva de forma auténtica.

Algunos incondicionales amantes de este plato pueden ofrecer pistas para los novatos, pues han elaborado clasificaciones para dilucidar dónde se sirven las mejores. El intenso sabor de la francesinha tiene, no obstante, un precio a pagar además del económico y es que su ingesta supone alrededor de mil 200 calorías. Y eso sin contar las patatas fritas o el huevo.