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28 de May de 2020

Cultura

Una sociedad de extremos y depresiones

La importancia de la atención psicológica y los casos más comunes en Panamá

La vorágine social devora todo lo estable. Y la sociedad panameña se encuentra en punto clave, donde si no se evalúan las formas de vida y los hábitos, las personas serán cada vez más propensos a sufrir de depresiones, ira y situaciones extremas.

La conocida expresión ¡toma las cosas con calma! Tendría que ser la frase de cabecera de los panameños hoy.

Así lo reafirman las decenas de personas que se atienden en la clínica universitaria y según la experiencia de Ricardo Turner hay serios problemas en las familias sobre todo en el cumplimiento de roles.

‘Hay una serie de problemas con la conducta, esto se divide en el problema de conducta real: déficit atencional por ejemplo, pero que es propia del niño y están por otro lado, estilos de crianza defectuosos, caducos que muchas veces no son métodos que afectan la comunicación familiar’, aseguró Turner.

Y agregó que ‘existen casos de crianza extrema donde los padres son muy permisivos por un lado o por el otro son muy rigurosos. Eso, sumado a las estresantes condiciones de vida de la ciudad, el desbalance interno del hogar y el estrés externo afecta a los niños y se manifiesta muchas veces en problemas de comportamiento y en el estudio’.

¿QUÉ PASA CON LA FAMILIA TRADICIONAL?

‘La familia tradicional se ha desintegrado no por lo que la gente cree, sino por el tren de vida que tenemos. Los logros y avances necesarios de la mujer en los últimos 50 años también trajeron una serie de reacciones para las que no estuvimos preparados, ya ahora tanto la madre y el padre pasan de 10 a 12 horas fuera del hogar y, ¿quién se encarga del niño? Es complejo porque ya es una necesidad, tanto de que el padre y la madre o todos en la casa trabajen. O es de esa manera o no se come.’, remató.

El especialista señala una escalada de problemas que aportan al desmembramiento familiar, por ejemplo: la distancia de los lugares de trabajo de la casa, si se quiere vivir cerca de la ciudad la familia se debe someter a espacios pequeños, donde se sacrifica el espacio habitacional saludable para que la familia se desarrolle cómodamente, aunado a esto existe un factor de educación, explicó Turner, ya que son las mujeres las que más se educan y esto la mayoría de las veces crea incomodidad en la pareja.

Existe un desbalance social que repercute a la familia negativamente.

En detalle ¿Hasta qué punto estos factores pueden provocar conductas delictivas? – Existe un contexto desfavorable para los jóvenes. Básicamente lo que el experto observa en ellos es que siguen modelos no ejemplares, algunos viven en situaciones económicas denigrantes y forman parte de un sistema educativo público y privado deficiente y no se puede olvidar que la vida en la ciudad se vuelve cada vez más compleja. Y muchas veces se sienten desamparados porque saben que las autoridades no cumplen con su rol.

‘Hoy en día es común tratar a jóvenes deprimidos, que dejan de hacer actividades interesantes o también sufren de depresión atípica, que se manifiesta a través de la agresividad en la persona’, remarcó el psicólogo.

Según lo desarrollado por Turner los adolescentes o jóvenes adultos de hoy perciben las condiciones injustas en general, pero existe un factor crucial que provoca muchas veces que en vez de luchar contra esa injusticia, sean parte de esto a partir de querer acceder al dinero fácil.

‘El crecimiento económico se manifiesta en forma de ‘V’ en nuestro país: en una punta está el crecimiento económico y en otra la pobreza social. Y la brecha que habrá entre una punta y la otra es cada vez más grande’.

Hacen falta figuras de autoridad ejemplares y una reingeniería social para no desbordar.