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24 de Jan de 2021

Cultura

Diálogo con la herencia romana

En total 40 obras, casi todas realizadas en mármol, han sido instaladas al aire libre en el inmenso y otrora mercado de la antigua Roma

El escultor uruguayo Pablo Atchugarry abre este fin de semana en Roma una importante retrospectiva de sus imponentes obras en el sugestivo espacio arqueológico del Mercado de Trajano, en un diálogo libre con dos mil años de arte. ‘Es seguramente la exposición más importante que he realizado en mi vida y me siento honrado', confesó el consagrado artista uruguayo, de 65 años, quien reside en Italia.

En total 40 obras, casi todas realizadas en mármol de Carrara, también en bronce y mármol rosado de Portugal, instaladas al aire libre en el inmenso y otrora mercado de la antigua Roma, con vista al foro imperial y al majestuoso Coliseo, se funden con el paisaje, los nichos, las columnas y formas del fascinante complejo arquitectónico histórico. ‘Aquí hay mármoles que han pasado a ser eternos por la belleza que desvelan. Mármoles eternos en los que parece inspirarse Pablo Atchugarry, cuyas imágenes surgen de líneas esenciales en las que basta un elemento mínimo, un pequeño fragmento, una alusión, un pliegue, para traer a la memoria un peplo griego o una toga romana', explica Claudio Parisi, director de Bienes Culturales de Roma.

El artista vive desde hace 32 años en Lecco, en el norte de Italia. Sus obras valen desde 18 mil dólares hasta 1 millón, y expone 10 esculturas monumentales, realizadas en bloques inmensos de mármol blanco, cuya elegancia y ligereza entronca con las esculturas renacentistas de Miguel Ángel y el barroco de Bernini, para llegar a las líneas esenciales de nuestros días. ‘El amor de Pablo Archugarray por la experimentación y el arte escultórico viene de lejos: detrás han quedado varias décadas de pruebas, reajustes y revisiones, así como un excepcional proceso de investigación', explicó Silvya Irrázabal, secretaria cultural del Instituto Italo Latinoamericano, entre las impulsoras de la exposición y gran conocedora del artista.

Bajo el lema ‘Pablo Atchugarry, Ciudad Eterna, mármoles eternos', permanecerán expuestas hasta el 7 de febrero de 2016 esculturas como ‘Gran ángel' (2006), ‘Pomona' (1994), o ‘Cariátide' (2006). Sus formas abstractas, contorsiones y luces resultan tan bellas y armoniosas, por sus líneas verticales, como las columnas y los vestigios de los templos romanos que rodean los cuatro pisos circulares de aquel que ha sido considerado el primer centro comercial de la historia.

Dividido entre Europa y América, Atchugarry presenta también sus esculturas más recientes, varias de ellas en bronce, entre ellas una Cariátide de color verde pálido, la cual se mezcla con los atardeceres romanos, los colores de los cielos y los ladrillos envejecidos.

El escultor, que en 2002 recibió en Italia el prestigioso premio Michelangelo por su carrera artística, creó también una obra especial para el pabellón de Uruguay en la Exposición Universal de Milán 2015, dedicada a la alimentación del planeta. Con el título ‘La vida después de la vida', la pieza de 5 metros, fue tallada en madera de olivo de 800 años de antigüedad. ‘Es un gran maestro que ha sabido conciliar mano y pensamiento y transformar ambos en obras de arte que nutren la eternidad creativa', escribió Irrazábal.

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INTERCAMBIO CULTURAL

La necesidad de comunicar, enseñar y descubrir la creatividad lo llevó a crear en 2007 la Fundación Pablo Atchugarry en El Chorro, Maldonado, Uruguay, donde pasa parte de su tiempo.

Se trata de un espacio de intercambio para artistas y el gran público, que tiene como objetivo promover y difundir las manifestaciones artísticas en su país.