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05 de Apr de 2020

Cultura

Complementos de aire africano

1900 fue el año en el que comenzaron con esta bella tarea, cuando se inició el intercambio de bienes por cuentas con los europeos

Con alrededor de medio millón de habitantes, los masái son uno de los pueblos seminómadas más conocidos y míticos del África negra que se rigen por el amanecer y el atardecer, el cambio de estación y la fuerza del dios Ngai, que representa el sol. Una tribu que basa sus costumbres y forma de vida en la naturaleza.

Se trata de una cultura que tiene como sustento la cría del ganado y la elaboración de abalorios, que se han convertido en protagonistas de sus labores artesanales y cuyos conocimientos se transmiten de generación en generación.

Y es que son ya muchos años los que llevan los masái recreándose en los vivos colores del continente africano para obtener como resultado unos complementos de lo más peculiares. Son piezas que han cobrado una gran influencia en su tradición.

1900 fue el año en el que comenzaron con esta bella tarea, cuando se inició el intercambio de bienes por cuentas con los europeos. Así crearon un nuevo interés en su joyería tradicional, que se extendió mucho más allá de la tribu y consiguió traspasar las fronteras de Kenia y Tanzania hacia países desarrollados.

Esta labor ‘a mano' se crea con la única excusa de la belleza, que es algo muy importante para los masái. Son las mujeres las que se ponen manos a la obra en algunos ratos de su rutina, reuniéndose en un lugar común para trabajar en sus creaciones.

Los materiales que utilizan se basan en la madera y la hematita, una piedra preciosa que tiene aspecto brillante.

El abanico de diseños es amplísimo, pues todas las partes del cuerpo sirven como lugar de acogida para la artesanía masái: collares, brazaletes, aros, tobilleras, pendientes o vinchas (diademas) para el pelo.

DISEÑOS PECULIARES

Una de las características que más identifican a los miembros de esta tribu son las impactantes dilataciones que, tanto hombres como mujeres, lucen en las orejas y que adornan con maderas y cuentas de colores.

En la parte inferior de la oreja su longitud puede llegar a la de un palmo, sin embargo, si es en la superior, son del diámetro de una moneda pequeña.

Estos complementos son utilizados por la tribu en gran cantidad de ocasiones, y aquellos que cuentan con una posición social más alta se aderezan con joyas más intrincadas y elaboradas.

Un detalle curioso es que las piezas de joyería suelen ir destinadas a las parejas recién pasadas por el altar como regalo de boda. Las mujeres, por ejemplo, se ponen collares cuando están casadas.

Otros casos de especial interés son cuando los masái las utilizan para asistir a cualquier tipo de ceremonia o, incluso, como deseo de buena suerte a la hora de cazar.