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26 de Ene de 2023

Cultura

Rebelde por la vida

Dejó El Chorrillo y se hizo médico. En 1982 el doctor panameño Adán Ríos comenzó a buscar la vacuna contra el VIH

Rebelde por la vida
Rebelde por la vida

Sencillo y humilde. Constantemente afirma que el mérito no es de él, sólo es quien está al frente. Con un tono de voz pausada, pero fuerte, el científico Adán Ríos manifestó a La Estrella de Panamá que tras enfrentar diversos obstáculos -entre ellos la obstinación de la comunidad científica- hoy está ‘cerca' de encontrar una vacuna preventiva del VIH.

Sin embargo, el científico panameño aclara que lo primordial no es la fecha en que la vacuna sea introducida. ‘Más que la preocupación de cuándo llega al mercado, la realización del hecho en sí, es lo más importante. El devenir de estos avances científicos no son predecibles y el final de los mismos es lo menos importante, lo más importante es el avance', indicó.

El galeno nació en Santiago de Veraguas, en 1947. Después se trasladó junto a sus padres a uno de los barrios más marginales de la ciudad capital: El Chorrillo. Su humilde procedencia no fue obstáculo para abrirse paso en el mundo de la ciencia.

Obtuvo su diploma de doctor en medicina en la Universidad de Panamá e hizo su residencia médica en el Hospital Gorgas. En 1975 obtuvo su especialización en oncología en el M.D. Anderson Cancer Center de Houston, de la Universidad de Texas.

Su recorrido en el estudio del VIH comenzó cuando retornó a Houston. ‘Luego de estar dos años en Panamá regresé a trabajar. Cuando llegué a Houston la epidemia del sida estaba empezando'. Antes de ser ubicado en un puesto de trabajo le pidieron que atendiera ‘un problema' desconocido en ese entonces. El VIH hacía estragos en la población homosexual. Corrían los años ochentas.

El doctor, quien ha dedicado más de tres décadas al estudio del VIH, recuerda que examinó su ‘primer paciente en 1982', y el último antes de viajar a Panamá, ‘la semana pasada'.

‘Mi esfuerzo no es teórico, ni mi actividad desligada de la realidad física de esta enfermedad. Siempre me interesó el hecho de participar durante los primeros años de la epidemia. El modo de transmisión y la respuesta de la sociedad hacia esta enfermedad hizo que el desarrollo de esta vacuna fuese imperativo', señaló.

TALENTO IGNORADO

‘El mundo de la ciencia es un mundo preñado de incertidumbre', admite el científico. Sumado a esto, está ‘la indiferencia y escepticismo infundado de muchos o pocos, que he experimentado, negándonos muchas veces la oportunidad de hacer algo por la humanidad'.

Ríos manifiesta que durante este largo camino ha sido ‘ignorado' por la comunidad científica y ‘rechazado' por creer en el método de la inactivación del VIH.

El científico señala que incluso pensó en ‘tirar la toalla'. ‘Experimenté la soledad que solamente experimenta alguien que está muerto', dijo. ‘He dejado un pedazo de mi vida en este trabajo', añadió.

El médico admite que ha pensado muchas veces en que no obtendrá el resultado deseado. ‘Sin embargo curiosamente ha sido en esos instantes, en que la intensidad del momento y la decisión de no claudicar abre puertas'.

Otro obstáculo que ha encontrado es la opinión de la comunidad científica en cuanto al método que utiliza el científico en sus trabajos. ‘El gran combate mío es el método de inactivación, que no es nuevo ni complejo. No entiendo por qué la comunidad científica se ha obstinado en rechazar el método de inactivación, cuando ha funcionado con otros virus', asegura.

POR UN MUNDO SIN SIDA

Tratando de explicar de la manera menos compleja posible y con ayuda visual ( tablet ), el científico afirma que su investigación consiste en ‘inactivar los virus transmisores fundadores de las cepas'.

‘Yo he propuesto usar un método de inactivación que ha dado resultado en el pasado, para lograr una vacuna inactivadora del virus', dijo.

El primer paso, que es la inactivación del virus, ‘se ha logrado'. ‘Proponemos, ahora que tenemos un método para inactivar el virus preservando sus características biológicas, recoger los virus transmisores, que son cuatro cepas, para crear una vacuna polivalente con los virus transmisores inactivados', explicó.

Pausadamente, al tiempo que se asegura que la información que comparte sea asimilada en tu totalidad, el ganador de la Medalla Presidencial de la Universidad George Washington en 2003, indica que ya están ‘las cepas de virus transmisores en el refrigerador, lo que tenemos que hacer ahora es reconstruir esos virus e inactivarlos, y a mi juicio esa es la vacuna que hay que llevar a ensayo clínico'. Aunque suene sencillo, el experto aclaró que ‘no es simple. No estoy tratando de presentar en ninguna forma, lo que no es'.

De obtenerla, la vacuna preventiva se aplicaría a personas sanas, previamente al inicio de la vida sexual. Sexo seguro, libre de la epidemia del VIH, para las futuras generaciones. Este es el regalo que el médico chorrillero aspira a darle al mundo.

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‘El honor que puede recibir una persona no honra a esa persona, honra a todos los que le antecedieron y crearon la plataforma sobre la cual el avance científico se da',

ADÁN RÍOS,

CIENTÍFICO