23 de Feb de 2020

Cultura

Los últimos minutos de Exedra Books

Crónica de una librería que naufragó en los años de mayor crecimiento económico y cerrará esta tarde porque las ventas no cubrían los costos operativos

La gente carga con mesas, libros, anaqueles, sillas, carteles. Lo que encuentren a su paso. Así son los últimos minutos de Exedra Books, la librería más grande el país, que está rematando todo por cierre.

RodrigoTerán, administrador del establecimiento ideado como ‘un gran punto de encuentro', mira a los compradores y dice no sentir alegría. Ya la mayoría de los dieciséis empleados durante los quince años de operación ya no están. Esta tarde se atenderá a los últimos compradores, aunque a principios de semana no hay tanta mercancía en los estantes.

‘Cuando se hace un baratillo por liquidación se tiene que sacrificar costos, comenta Terán, que relata que los sacrificios empezaron hace dos años, cuando la venta de libros no alcanzaba para cubrir los costos operativos y fue necesario echar mano a los fondos de la familia.

El cierre de la librería ha causado un revuelo en las redes sociales que pasó por la cabeza de Rodrigo. Tanto ha sido el torrente de clientes que el primer sábado de baratillo se cerró la puerta para que no ingresan más compradores. Esto tampoco hace feliz a Rodrigo, que trae a su memoria aquellas ‘ideas locas' para atraer clientela, como el colocar motocicletas parecidas a las que reparten pizza en las paradas para que vendieron libros a quienes esperan un diablo rojo o un metrobús. Este plan no se puso en marcha porque no se ponían de acuerdo en los títulos que llevarían los motorizados. En su lugar, se anunció la entrega de los pedidos a domicilio.

‘Hace dos años que no lográbamos sacar los costos operativos y teníamos que cubrir el faltante con los ahorros de la familia',--RODRIGO TERÁNADMINISTRADOR DE EXEDRA BOOKS

En el edificio de dos plantas ubicado en la costosa esquina de la avenida Ramón Arias y la avenida España, podrá instalarse cualquier negocio sobre los mil metros cuadrados que albergaron la cafetería, la librería y la sala de eventos. El librero dice que se venderá el inmueble.

¿Por qué quebró Exedra Books? La respuesta sale sin intrincados cálculos matemáticos. ‘No podíamos continuar sufragando los servicios anexos a la venta de libros', contesta. Detectado el punto flaco del negocio pensaron en mudarse unas cuadras más arriba para un local donde solo se vendiera textos. Esta idea la consultaron con amigos y concluyeron que no sería rentable. No hace tantos años, en la vía Argentina operó por décadas la librería Árgosy, que cerró y en el terreno donde estuvo hay una torre alta comercial.

Además de lo anterior, los aumentos del salario mínimo cada dos años y el incremento de los servicios básicos agrandaron los números rojos. Aunque redujeron las horas de atención y en el uso de los aires acondicionados, la factura mensual por la electricidad nunca bajó de $3,500 mensuales.

Durante los primeros catorce años, la administradora de la librería la llevó la esposa de Rodrigo, Sheyla de Terán. Él la reemplazó hace unos 24 meses, cuando el negocio comenzó a comerse los ahorros familiares. ‘En principio solo sacábamos la inversión operativa', menciona.

El profesor Ricardo Ríos Torres, promotor del círculo de lectura Guillermo Andreve en Exedra Books a lo largo de trece años, califica el cierre como un ‘golpe certero a la cultura del país'. El educador, que ahora convoca a los lectores a un salón prestado de la biblioteca Simón Bolívar de la Universidad de Panamá, piensa que el ‘lucro inmobiliario' acabó con la librería. ‘Esa locura de que en todos los terrenos quieren hacer edificios de veinte y treinta pisos', cuestiona el escritor.

DETALLES DEL NEGOCIO

La factura de luz de la librería nunca bajó de los $3,500 mensuales.

  • El salón de reuniones tenía capacidad para 100 personas. Se alquilaba por $50 y luego se aumentó a 75$
  • La librería llegó a contratar hasta 16 empleados.
  • En el área de la cafetería se presentaban libros, se realizaban los círculos de lectura y se exhibían pinturas de artistas locales.

Juan Gómez, escritor y promotor del círculo de lectura Extramuros, piensa que el panameño no lee lo suficiente. La tarea pendiente, expresa, es la promoción de la lectura en los planteles escolares. ‘Los educadores no están haciendo esta asignación porque no saben como. Ellos mismos no son lectores'.

Rodrigo piensa que el precio del libro no es un factor determinante en las ventas de este producto. Sostiene que los títulos que distribuían no eran caros, salvo excepciones como los libros de leyes que un conjunto de ejemplares cuesta unos $500, los otros ejemplares se ofrecieron a precios accesibles a pesar del elevado costo por traer mercancía de Europa. ‘Para dar precios más baratos, dejamos de comprar libros de esos países y traíamos solo de América', relata.

Los textos que no se vendan se ofrecerán a las librerías o serán donados a bibliotecas públicas que han enviado cartas tras el anuncio de cierre pidiendo ejemplares. ‘Buscaremos una oficina pequeñita para continuar con la editorial y con el programa de comprensión de lectura. Tenemos compromisos con escuelas hasta fin de año', expresa el librero, que comenzó a laborar a los 16 años como asistente del asistente del gerente de ventas de una marca de pasta de dientes y jabones de baño.

De esta experiencia, lo que hace feliz a Rodrigo es que haya una gran cantidad de libros vendidos que en algún momento serán leídos. Ahora que ya no tiene que estar frente al ‘punto de encuentro', al que en sus últimos segundos la gente que intentaba entrar hasta por la puerta de los locales de la planta baja que no tienen conexión con la planta alta, momento que aguardó durante 5,475 días, se dedicará a promover la lectura en las zonas de difícil acceso para no dejarse morir en una silla.

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ORIT BTESH

‘Nos falta un apoyo contundente'

El cierre de Exedra Books entristece a Orit Btesh, propietaria de la cadena de librerías El Hombre de la Mancha.

La empresaria, que emplea medio centenar de trabajadores en sus tiendas ubicadas en malls de la ciudad, también ha enfrentado el bajón en las ventas de libros. Asegura que ha sorteado estos momentos combinando estrategias. ‘Seguimos haciendo esfuerzos para aprovechar las oportunidades que traen las crisis', dice.

Orit Btesh

Sobre el cierre de Exedra Books plantea varias tesis: la calidad de la enseñanza que se dicta en las escuelas, se lee por deber o por placer, queremos un Panamá para hoy o para mañana. ‘En otros países el Gobierno respalda los actos literarios y educativos de todo género, no obstante, en Panamá nos hace falta un apoyo contundente', subraya.

Sobre la eterna propuesta de transformar el Instituto Nacional de Cultura a ministerio, Btesh expone que la cultura en otros países funciona desde un ministerio y con un presupuesto asignado al fomento de la actividad cultural, lo que se traduce en mejor nivel de lectura.

Adicional a las tiendas en los grandes centros comerciales y en supermercados, la empresaria ensaya con los kioscos, más grandes que los de gaseosas, dispensadores de libros que ha colocado en estaciones de combustible y otros puntos de tránsito. ‘Se trata de aprovechar las sinergias que la coyuntura económica permite y que se convierte en una alternativa para llevar el libro al alcance del potencial lector. Esta ha sido una inversión importante que persigue que el libro llegue a la mayor cantidad de público!', dice.

La lectura es progreso y no debe tener fronteras. Btesh también ha tenido que cerrar un local. ‘La dinámica de la actividad exige abrir y cerrar locales donde no hay un aprecio por lo que ponemos a disposición', concluye.