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01 de Mar de 2021

Cultura

El alma tripartita y el tabaco

De acuerdo con Foley, el cigarrillo corresponde a la potencia del deseo, es decir, de los apetitos y de su pronta satisfacción

¿Existe una relación entre las tres partes del alma del filósofo griego Platón y fumar tabaco en un cigarrillo, habano o en una pipa? Así lo considera el teólogo Michael Foley.

De acuerdo con Platón el alma está constituida por tres elementos. En el Fedro , Platón realiza una analogía de esta división tripartita del alma con la de un carruaje tirado por dos caballos. En el carruaje participa el conductor o ‘auriga' -un esclavo que conducía un carruaje tirado por dos caballos- y representa la razón y la búsqueda de la ‘verdad'.

Luego están los dos caballos, el primero es poco dócil, representa los apetitos y el deseo de satisfacerlos, el segundo es más sumiso, está relacionado con la voluntad y la fortaleza; representa el deseo de reconocimiento.

De acuerdo con Foley, el cigarrillo corresponde a la potencia del deseo, es decir, de los apetitos y de su pronta satisfacción.

De acuerdo al teólogo estadounidense esto se debe a que el cigarrillo responde a una demanda de gratificación inmediata, ‘debe ser consumido totalmente e internamente con el fin de dar placer'.

Luego está el habano, el cual según Foley está tradicionalmente relacionado con la ambición, el reconocimiento y la fama. Además, un habano es ‘visualmente impresionante', con la gran producción de humo que genera y su tamaño en comparación al cigarro.

Foley agrega que tiene una naturaleza acentuadamente masculina y más aún, fálica, pero ‘no con respecto a la lujuria masculina, sino al poder masculino'. Es por ello que debe ser visto por otros, se trata de mostrar la virilidad abiertamente.

Finalmente llega la pipa, que correspondería a la parte racional del alma, por lo cual es generalmente relacionada a figuras intelectuales tanto reales (Bertrand Russell) como ficticias (Sherlock Holmes). Lo dijo el propio Albert Einstein: ‘Creo que fumar en pipa contribuye a un juicio un tanto tranquilo y objetivo en todos los asuntos humanos'.

A diferencia del cigarrillo y el habano, la pipa tiene mayor duración y resiste el paso del tiempo, similar a la búsqueda de principios eternos e inmutables a la cual se entregaron numerosos filósofos, alejándose de los apetitos y la búsqueda de reconocimiento. Finalmente, los olores que produce –a veces aromatizados o como incienso- resultan agradables para quienes estén cerca.

Toda esta analogía sirve para que al final Foley puntualice una supuesta crisis intelectual en Estados Unidos (y quizás en el resto del mundo), puesto que desde los años 70 hubo un decline en el consumo de tabaco de pipa.

Para 1970, los estadounidenses consumían más de 50 millones de libras en tabaco de pipa, en 2004 esa cifra se redujo a cinco. Lo cierto es que en este mundo de paso acelerado, pocos tienen tiempo para relajarse y meditar en un sillón con una pipa a mano y en la otra una bebida. Lo que ocurre es que generalmente buscamos saciar apetitos de la forma más rápida posible y a un precio accesible.

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