06 de Dic de 2022

Cultura

El burkini, una historia de libertad o islamofobia

En Francia se abolió ley que prohibía el uso de un enterizo en balnearios ¿Por qué no nos pueden obligar a quitarnos la ropa en la playa?

El burkini, una historia de libertad o islamofobia
El burkini, una historia de libertad o islamofobia

En una playa de Niza, tres policías forzaron a una mujer a quitarse la ropa, una imagen insólita que enseguida se viralizó en redes sociales.

La medida absurda evoca —si acaso— al ‘beach policeman' de Washington que en 1922 se encargaba de medir la acordada distancia entre la falda del vestido de baño y las rodillas de las damas.

La mujer de en Niza, a todas luces musulmana, infringía una ley francesa que se abolió ayer: vestía ‘burkini', un traje de baño que cubre el cuerpo entero, salvo la cara, manos y pies y estuvo prohibido fugazmente en quince ciudades del país galo.

MEDIDA EXTREMA

Las autoridades dicen que la prohibición es una respuesta al creciente temor por los recientes ataques terroristas, justificó el jueves en CNN la periodista Lauren Said-Moorhouse.

Niza había sido víctima de un atentado en julio.

Cuando cientos de asistentes se reunían a ver los fuegos artificiales que celebraban la ‘Toma de la Bastilla', un camión conducido por un extremista islámico irrumpió en la escena y mató a 84 personas.

La aparición del ‘burkini' en las mismas playas de Niza, al arreciar el verano, desató nuevamente el miedo y la polémica.

‘La mujer de Niza', como se la ha identificado en redes, estaba con sus hijos, en el momento en el que los oficiales la obligaron a quitarse la ropa frente a los demás bañistas, amparados por la reciente ley (que entró en vigor este mes de agosto) contra el ‘burkini'. Un caso parecido aconteció la misma semana anterior en Cannes.

‘Fue un abuso', recalca Khadijah Jackson, representante internacional de las mujeres musulmanas en Panamá. ‘Es una forma de humillación a la mujer porque todos tenemos derecho a decidir si nos cubrimos o no. Es potestad de cada quien sinf altar a las normas el decoro', acotó.

El caso tuvo repercusiones hasta en la ONU, la organización más internacional, cuyo secretario general, Ban Ki-moon, expresó su satisfacción por la decisión del Consejo de Estado de Francia de frenar el veto al ‘burkini'.

Para la ONU, registró la agencia Efe , lo importante es que ‘la dignidad de los individuos sea respetada' y los episodios protagonizados en Francia no alimentan ese espíritu, añadió el organismo.

DEBATE FEMINISTA

La abogada Deika Nieto, especializada en temas de género, recuerda que hay todo un debate en el movimiento feminista alrededor de la burka. ‘La diferencia está en la voluntad de quien la usa', advierte.

Por un lado, están las mujeres del movimiento islámico que respetan y aceptan esta vestimenta como una expresión de su cultura. Para ellas, es una protesta en contra de la mercantilización del cuerpo femenino en occidente, dice.

‘El cuerpo de la mujer se utiliza como una mercancía que se vende y se compra, se ha vuelto un objeto más', explica Nieto, refiriéndose al uso de la figura femenina en la publicidad en nuestro hemisferio.

Por otro lado, está el pensamiento occidental de libertad, alineado al exhibicionismo, que ve a la burka como una imposición del patriarcado, según la abogada Corina Rueda, miembro de el grupo cultural El Kolectivo.

Las dos muestran diferentes caras de una misma moneda: el uso de la burka como rechazo a la actitud banalizadora del cuerpo femenino. Y la burka como símbolo de sumisión de la mujer en oriente.

‘No existe un solo tipo de mujer. Existen muchos tipos de mujer y todas deben tener el derecho de ponerse lo que quieran, ya sea en el machismo de oriente o en el machismo de occidente', dice Rueda.

Ambas concuerdan en que lo importante es ir a la raíz del problema: en ambas sociedades, la mujer ha sido víc tima de prohibiciones. ‘En nuestras sociedades, la mujer es un objeto, mercancía que, por un lado, la ocultan (oriente) y, por otro lado, la venden (occidente)', añade.

Desde su posición, todo lo que vaya en contra del derecho de una mujer a expresarse, debe ser cuestionado.

‘El hecho de obligar a alguien a vestirse de una forma u otra, equivale al maltrato físico y psicológico de la mujer', complementa Rueda.

ISLAMOFOBIA

La ley contra el burkini era claramente discriminatoria, según Rossana Uribe.

Para la comunicadora social, sin duda hay un contraste agudo entre el ‘topless' abiertamente permitido en Francia y el uso de un burkini a la orilla del mar. Sin embargo, los parámetros galos abolidos ayer le parecían un exceso.

‘Cada quien puede bañarse en la playa como mejor desee', indica Uribe. ‘El burkini incluso nos protege del sol, y evita el cáncer', agrega Khadijah Jackson.

Uribe recuerda que en Francia se prohibió asistir a las escuelas con el rostro cubierto, lo cual es entendible por seguridad.. No obstante, la ley anti ‘burkini' la describe como atentatoria.

‘Hay que tener en cuenta que hay mucha resistencia hacia la cultura islámica', aduce Nieto. ‘Su vestimenta genera la misma repulsión en algunas sociedades; entonces, hay que tener cuidado cuando prohibimos una expresión de cultura y una expresión religiosa'.

‘Aquí en Panamá no puedes entrar a algunos bancos con el hiyab', aunque no haya ninguna restricción legal, comenta Jackson y explica que en muchos trabajos se lo prohiben a las mujeres musulmanas. ‘Falta más divulgación sobre el Islam en Panamá para evitar la discriminación'.

La ley contra el ‘burkini' ‘viola seria e ilegalmente las libertades fundamentales de tránsito, las libertades de creencia y la libertad individual'. Así se pronunció el tribunal francés que abolió ayer un decreto que seguramente tendrá un lugar polémico en la historia.

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15 CIUDADES EN FRANCIA

Tenían prohibido el uso del ‘burkini', un traje de baño usado por mujeres musulmanas, que cubre todo el cuerpo con excepción de las manos, los pies y el rostro.

65 MIL RETWEETS

‘Sarkozy llama al burkini una ‘provocación'. Ya sea que la mujer cubra o destape su cuerpo, parece como si siempre estuviesemos ‘provocando', J.K.Rowling, en respuesta a Nicolas Sarkozy.