25 de Feb de 2020

Cultura

Cartagena, donde la historia y la cultura se juntan en una ciudad amurallada

En el recorrido, se comparte con nacionales y foráneos, cada uno con una historia diferente sobre lo que en su momento funcionó en cada uno de los edificios

Una puerta abierta al pasado histórico de uno de los puertos más importantes de la colonia española en Caribe,  eso es Cartagena, una ciudad amurallada que está a penas a 45 minutos por aire desde la ciudad de Panamá y que ofrece todas las facilidades para recibir al turista.

Cartagena de Indias, centro histórico colombiano que se mantiene vivo y abierto a los miles de turistas que a diario visitan  esta ciudad  fortificada, la cual incluye entre sus atracciones al menos una decena de plazas que en su momento han sido escenario los principales capítulos de esa época de la la Colonia española.

Entre ellas, la plaza de la Independencia y la de los Coches, así como la "Plaza del Reloj", nombre que responde al reloj con que fue coronada a principios del siglo XVIII.

Ismael gordòn guerrelRecorrido por la ciudad amurallada.

Como la parte viva de esta ciudad centenaria están sus vendedores que pululan por todos  lados  y se mezclan entre los visitantes para ofrecer agua, lentes, helados, llaveros, sombreros, artesanías o cualquier chuchería que sirva como grato recuerdo de la visita a esta joya ciudad del Caribe colombiano.

Aventura

Dentro de la ciudad,  fundada en 1533 por el conquistador español Pedro de Heredia, se puede caminar con tranquilidad y perderse entre los rincones de sus callejuelas y apreciar sus coloridos balcones que se mantienen en excelente estado como muestra de la arquitectura propia de la época.

Una parada que no puede quedar fuera del itinerario es la Plaza de la Aduana en las que se revive la historia de aquella época de la Colonia en la Cartagena de Indias era uno de los principales puntos de conexión la América India y la Europa colonial.

La plaza está dominada por la casa de la Aduana y una imponente edificación que en la época de la Colonia española funcionaron  las oficinas de la Alcaldía o Ayuntamiento, así como la Aduanas que verificacaban toda la mercancía que venía y salía desde tierras americanas hacia el del Viejo Continente.

En el recorrido, se comparte con nacionales y foráneos, cada uno con una historia diferente sobre lo que en su momento funcionó en cada uno de los edificios que se preservan en perfecto estado para dar lugar a tiendas, restaurantes, cafés, bares y otros comercios dispuestos a dar la cordial bienvenida a sus visitantes.

Ismael Gordón GuerrelTorre del reloj, Cartagena

Entre los monumentos, se yergue la imponente estatua del descubridor de América,  Cristóbal Colón,  junto a una mujer indígena, la escultura yace sobre un pedestal decorado con altorrelieve de las tres carabelas (La Pinta, La Niña y La Santa María) con las que el navegante de origen genovés llegó en 1492 a tierras de la América India.

El recorrido no termina. Mientras se toma un descanso para seguir el camino entre la historia, se retoma la caminata y se aprovecha la oportunidad para degustar un refrescante jugo de frutas  de la región o un helado y hasta un raspado de sabores, lo que sirva para aliviar el sofocante calor, propio de una ciudad caribeña.

Mientras, el viajero se deleita y se refresca,  llega a la Plaza de San Pedro Claver, un lugar al que se llega caminando, como todos los además Esta plaza es un homenaje a Claver por su entrega y dedicación a los negros e indígenas.

El recorrido por las plazas, lleva al viajero a recordar incluso  una de las etapas más escalofriantes de la historia universal, cuando se llega el edificio que albergó  Santo Tribunal de la Inquisición en 1610. Sus  puertas están cerradas, pero desde afuera se puede apreciar el interior de lo que fue esta página oscura de la historia de la humanidad. Fue rebautizada años más tarde como Plaza de la Inquisición, como muchos la llaman en la actualidad. Hoy en día es la Plaza que le rinde homenaje al Libertador Simón Bolíar con una estatua ecuestre.

Quien gusta de la danza en vivo, solo debe esperar un atardecer en Cartegana, sus plazas, se convierten en el espacio adecuado para deleitarse de las ejecuciones de los mejores exponentes de la danza moderna y sus otras modalidades.

Hombres y mujeres, ataviados con trajes de la época colonial interpretan números para el deleite de los asistentes. Se le suman otros artistas callejeros vestidos y con sus rostros pintados de negro, que para el deleite de los visitantes, hacen lo que hoy sería el “maniquí challange” (simular ser estatuas); que mejor escenario para degustar de esta muestra  cultural a las orilla del Caribe con el insistente golpe de la brisa marina en el rostro placer que está a 45 minutos saliendo desde el aeropuerto de Panamá Pacífico con Wingo, que vuela dos veces a la semana y a bajo costo.

El romanticismo

Ismael Gordón GuerrelIglesia dentro de Cartagena.

Con la llegada de la noche, el escenario cambia, la vibrante ciudad, se transforma un cálido villorio, donde el romanticismo envuelve a los asistentes para unas acogedoras veladas, un paseo en carreta tiradas por caballos o una cena a la luz de las velas. Es el momento de los enamorados, la hora caminar tomados de la manos,  sin ningún afán y guiados por los faroles que iluminan las fachadas de los edificios de la encatadora Cartagena.

A es misma hora, los bohemios salen a las calles, inundan las plazas, incluso los conjuntos de vallenatos se apoderan de las esquinas para ofrecer una muestra musical de la música popular cartagenera.  Una de las plazas más tradicionales que reúne a los interpretes del vallenato es la de Santo Domingo, a su alrededor pequeños cafés y restaurantes ofrecen la más variada de licores y comida autóctona e internacional, la mejor oferta gastronómica para satisfacer los gustos más exigentes.

Todo esto y mucho más nos ofrece Cartagena, su ciudad amuralla, donde la cultura y historia abren paso para recibir a los visitantes que no les basta con un día para conocer esta perla del Caribe colombiano.