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26 de Jan de 2021

Cultura

Adiós, poeta

César Young Núñez será recordado por su poesía cargada de ironía y humor y por su grandísima sencillez y generosidad

Adiós, poeta
Adiós, poeta

La noticia llegó primero a través de las redes sociales. ‘La poesía está de luto. Murió César Young Núñez'. El poeta que hizo a muchos maravillarse y también reír, acababa de partir en su último viaje. No era una sorpresa. Su estado de salud era muy delicado desde hacía ya un tiempo, pero la imagen que guardábamos todos los que conocimos a César Young no era la de un hombre enfermo de edad avanzada. El poeta se caracterizó por su alegría y por vivir en una especie de eterna juventud.

-¿Cómo estás Esthercita de mi vida y de mi corazón? Te habla tu admirador número 151.

Así permanecerá en mi memoria el recuerdo de César Young Núñez. Siempre galante, siempre caballero. Como editora de la revista donde publicaban sus columnas, las leía antes que nadie: siempre divertidas, aun así, siempre afiladas; siempre atinadas. Cada vez que llegaba a entregar su material se desataba una fiesta. Era imposible no reírse con las ocurrencias del poeta.

‘Todo el mundo lo va a recordar por su humor', dice con seguridad la arquitecta Mariela Sagel. Mantenía un gran humor hasta en los momentos más críticos.', agrega.

Para el también poeta Salvador Medina Barahona, Young era imprescindible. ‘Me golpea el corazón saber que se ha ido la persona- cosa que, por lo demás, es un paso ineludible. Una vez coincidimos en la Librería El Campus y le entregué mi libro más reciente. Luego me pidió llevarlo a la Librería Cultural. Entramos, lo perdí de vista un par de minutos. Cuando lo volví a ver, traía entre sus manos la edición príncipe de su ‘Carta a Blancanieves'. Sacó dinero de su bolsillo, pagó y me hizo una entrañable dedicatoria...Así era don César de humano y atento. Lo voy a extrañar mucho'.

Y es que una de sus grandes cualidades fue la generosidad. ‘A los poetas que seguimos después, nunca nos miró como inferiores. Nos manifestó su admiración. Escuchaba a otros y se interesaba por los escritores nacionales, hacía un ejercicio de análisis de la obra y te decía qué le gustaba. Tuve mucha suerte en conocerlo', afirma la poetisa Lucy Chau.

‘Más allá de la voz de un poeta consagrado con una poesía muy humana representó para todos los que valoramos su palabra, la conciliación. Fue un hombre conciliador, un hombre grande en cuanto a la solidaridad que presentaba con los demás escritores. Nunca lo escuché hablar de nadie y eso es muy difícil en este gremio. El poeta mayor, nos deja una huella como la que dejarán muchos escritores mayores. Valoraremos y querremos su legado en las letras panameñas pero se nos va un gran ser humano, un gran hombre que dedicó su vida a ser conciliador, a ser gente,a ser persona, a ser humilde, a ser sencillo, a dejarse querer', dice la directora de Publicaciones del INAC, Priscilla Delgado.

Según el escritor Carlos Fong, César Young fue un gran maestro. ‘Me enseñó muchas cosas, entre ellas, a ser humilde con los libros. Me llevo de él la nobleza, la humanidad, la sencillez, la humildad que tenía para con la literatura. Él nos enseñó que la nobleza de la poesía y la literatura y la cultura en general es que aprendemos a ser mejores personas. El entusiasmo y el humor que había en su poesía, incluso en sus crónicas nos revelaban una cara de la realidad que muchas veces no vemos y él supo poner ese humor y ese entusiasmo a la vida a través de la literatura'.

‘Fue un gran hermano, cuidó a su hermano hasta que falleció; un gran hijo, cuidó a su madre hasta que falleció; su hermana lo cuidó a él hasta sus últimos momentos. Nunca se casó, vivió para sus libros y deja una biblioteca inmensa, que gracias a Dios está a buen recaudo', confirma Sagel.

ENRIQUE JARAMILLO LEVI

La obra de César Young Núñez

César Young Núñez publicó relativamente poco para los 83 años que le concedió la vida. Pero su obra es esencial porque introduce en la poesía nacional un humor que hasta entonces no tenía: a ratos transparente pero otras veces corrosivo y esencialmente trascendente. En su primer libro "Poemas de rutina" (1967) inicia su viaje de vate con un tono existencial, cuestionador de lo falso, impertinente, pero siempre de manera desenfadada y muy libre. En sus siguientes libros la intención y la esencia cambian radicalmente y los poemas se convierten en cantos humorísticos plasmados con una gran libertad generativa; en ellos la ironía campea por los versos y no por eso dejan de ser incisivos; el tono tiende a ser a menudo como el de las oraciones, sólo que irreverentes y fingiendo una sencillez que disfraza su verdadera densidad. Me refiero a "Instrucciones para los ángeles" (1972), "Carta a Blancanieves" (1976), "Poesía mía que estás en los cielos" (1991) y "La musa inoportuna. Poesía (in)completa" (2004). También escribió dos obras en prosa: "Lecturas para lectores" (1987) y "Crónicas de rutina" (2005). Era un gran lector, tanto en cuanto a la cantidad de obras que leía una tras otra, como en cuanto a las enseñanzas que sacaba de cada texto leído. Tenía una memoria prodigiosa y un alma inmensamente noble. En su biblioteca personal llegó a acumular más de 10,000 libros. Lo recuerdo con gran afecto y nostalgia.

El cariño que profesó a todos no cayó en saco roto. Siempre estuvo rodeado de sus colegas y amigos, aun en la enfermedad. Un movimiento de apoyo a su persona y su trabajo quedó plasmado en el homenaje que terminó denominándose ‘El Sinán de los Indignados', reunión ofrecida por la comunidad literaria cuando el INAC, de manera arbitraria, pospuso la entrega de la condecoración ‘Rogelio Sinán' que le habían concedido del 25 de abril de 2014 determinado, para casi un mes más tarde.

SU VIDA

César Young Núñez nació en la ciudad de Panamá en abril de 1934. Se graduó de bachiller en el Colegio La Salle y más adelante obtendría el título de licenciado en Filosofía y Letras con especialización en Español de la Universidad de Panamá. Su tésis de grado sería un minucioso trabajo de Roque Javier Laurenza.

En la Universidad de Panamá también haría su introducción en el ámbito de la bohemia istmeña. Escritores, poetas, pintores, solían compartir espacios, intercambiar ideas y sí, salir de juerga.

Su colega y amigo Ernesto Neco Endara recordó ayer en su muro de Facebook cómo un mediodía se reunieron Los pintores Mario Calvit, Pimpito Dutary y Toño Alvarado, con los poetas José Franco y César Young Núñez, para ‘cortar la goma' del viernes con unas cervezas. Ese corte que se convirtió en ‘empate' incluyó a dos músicos amanecidos que también se encontraban en el local y que fueron convencidos por el poeta Franco para que cantaran para ellos diciéndole que César Young tenía un cáncer terminal y que sólo le quedaban tres semanas de vida. Se conmovieron hasta las lágrimas.

El poeta Young Núñez tendría mucho tiempo más compartir tragos y charla, pero también para dedicárselo a las letras, los libros, los versos. Fue catedrático universitario, poeta, narrador y columnista.

Colaboró en diarios locales y en revistas nacionales y extranjeras. Ejerció el periodismo literario como corresponsal en Panamá de la revista mexicana de poesía Pájaro Cascabel y en 1971, junto con sus compañeros generacionales, participó en la publicación del cuaderno de poesía Sie7e.

Fue colaborador del diario La Prensa en la década de 1980, con sus columnas Las gafas de Groucho Marx y Viaje submarino en veinte lenguas, firmadas por Julio Viernes. Pasó luego a la revista Ellas de La Prensa, donde durante casi 25 años apareció su columna Cartas a Julio Viernes que más adelante se trasladó al suplemento dominical Mosaico.

‘La suya es, sin lugar a dudas, una altísima cota, un hito, en su línea, inalcanzable, o, mejor dicho, tan suyo que no podrá ser emulado. No habrá otro como él. Es de esos poetas parteaguas sin cuya presencia no se entendería, por otra parte, el ser y el hacer de un país', asegura Medina Barahona.

El escritor Mario García Hudson lo recuerda como ‘un gran ensayista y cronista, excelente poeta y un gran amigo. Muy buen columnista, con un corte muy festivo. Es una de las grandes personalidades de la literatura panameña. Como poeta rompió el hilo conductor de lo que se venía haciendo en poesía hasta el momento', apunta.

‘Es uno de los intelectuales más sólidos que tenía este país. Quedan muy pocos literatos como él. Vamos a echar de menos su carácter jovial, su humor, su talento y sobre todo, su erudición. Ha de ser un golpe muy fuerte para los intelectuales panameños', concluyó Mariela Sagel.