La Estrella de Panamá
Panamá,25º

17 de Oct de 2019

Cultura

Tengo para vender, no para ayudar

Ahora que el mundo es nuestro proveedor, aguantarse ese tipo de premisas tiene cada vez menos sentido

Muchas veces he pensado en escribir sobre el servicio al cliente. He tenido discusiones con mis amigos coworkers sobre el tema (la más reciente fue con Mariana); pero salvo una nota hace unos años no había querido escribir nada, pues sentía que no tenía nada que agregar, pero justo algo que me acaba de ocurrir me ha hecho cambiar de opinión.

Desde hace muchos años cuando necesito alguna cosa electrónica, voy siempre al mismo lugar en vía España; las dos personas que allí trabajan son muy conocidas en el ambiente de los que trabajamos con tecnología. La luz principal de mi bicicleta se dañó, dejó de recibir carga, así que salí hacia este local pensando en comprar un repuesto. Cuando llego y hablo con uno de los dependientes, le digo mostrando la lámpara ‘necesito un reemplazo para la batería de esta linterna', él me dice que debemos abrirla y yo le respondo, ‘claro, ¿tendrás un destornillador para abrirla?' su respuesta fue: ‘no tengo destornillador para prestar, pero sí para vender'.

Yo, sorprendido le dije, ‘la idea es comprarte la batería, ¿no lo puedes abrir?', su respuesta fue un ‘no'. Mejor dicho, yo debía comprarle un destornillador para posibilitar una venta que él mismo iba a hacer. ‘¿Cuánto vale?' le pregunte, ‘$1.50', me contestó, así que le compre su destornillador... solo para descubrir que no tenía las baterías que necesitaba.

Al salir de allí me di cuenta que esta situación la he vivido muchas veces y en diferentes formas. Si el señor hubiese tenido la batería y me la hubiese vendido, así me la hubiese dado barata... igual hubiera salido de allí con una sensación de maltrato como con la que me fui. El tipo me extorsionó, me obligó a hacer una compra que yo no quería ni tenía por qué hacer; no se cuánto se haya ganado en ese 1.50 que me cobró, pero creo que no es suficiente como para justificar que yo no vuelva.

El problema radica en que muchos de ellos sienten que eso no importa, pues como son los únicos que venden determinados productos, eventualmente uno tendrá que volver.

Pero las cosas han cambiado, estamos conectados con todo el mundo... y la verdad es que no tengo ninguna razón para volver a comprarle nada ese caballero en particular. De hecho, ya mandé a pedir la lámpara por Amazon, y quien me la vende me ha ofrecido una garantía de por vida.

El mensaje que muchos de nuestros empresarios le dan a los clientes, es más o menos este: ‘cómprame lo que tengo aquí, en las condiciones que te lo ofrezco... si no te gusta vete, alguien me lo va a comprar... y apúrate que me estorbas'. Y se ha vuelto tan común , que nos han convencido que lo normal es eso.

Ahora que el mundo es nuestro proveedor, aguantarse ese tipo de premisas tiene cada vez menos sentido. El día que quien me atienda me muestre honesto interés en tratar de solucionar mi problema, me trate con amabilidad y no me haga sentir que se ha aprovechado de mí, .ese día les garantizo que le voy a dar más ganancia que $1.50 y no voy buscar a nadie más.

COLUMNISTA