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14 de Oct de 2019

Cultura

Las fortalezas españolas, un cañonazo de historia

El Museo del Canal Interoceánico, ubicado en el Casco Viejo, abre una exposición dedicada a los mares fortificados de nuestro continente

Las maquetas de las fortificaciones fueron prestadas a la pinacoteca.

Gigantes escudos de piedra. Cuarteles. De posición estratégica y determinante. Son esas sólidas defensas que frenaron a los piratas y a los ingleses en nuestra región. Hoy se les rinde un homenaje en una exposición en el Museo del Canal en el Casco Antiguo. ‘Mares Fortificados. Protección y defensa de las rutas de globalización en el siglo XVIII' es el nombre de la apuesta, un conjunto de fotografías, mapas, maquetas y objetos de colección que prometen cautivar a la audiencia. El espectador, al pasearse por los cuadros, se cuestiona y se instruye. La cultura nunca es suficiente y menos si la refuerzas con la historia.

La muestra está dedicada a las fortificaciones del Caribe, incluyendo Portobelo y San Lorenzo. Se trata de enaltecer la respuesta que tuvieron los españoles para repeler las invasiones de estas tierras. También otro de sus fines es dar a conocer un punto de vista diferente sobre la importancia que ha dado al mundo estas estructuras y el papel que jugó Panamá en ese tiempo de guerra. ‘Se pretende dar un valor a un patrimonio que es nuestro y nosotros estamos en la obligación de cuidar y recordar', destaca Ángeles Ramos Baquero, directora ejecutiva y curadora en jefe de la pinacoteca.

‘Desgraciadamente, muchos ven la cultura como un gasto y no como una inversión',

ÁNGELES RAMOS

DIRECTORA DEL MUSEO

‘Esta exhibición ha sido un trabajo en conjunto con varias universidades españolas. La Universidad de Sevilla, la Universidad de Málaga y la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido un trabajo interesante. Preparamos todo a distancia. Gracias a la tecnología, a través de varias llamadas por Skype, cruzamos el Atlántico y aquí está el resultado', evoca Ramos Baquero.

En el presente, este tipo de fortificaciones se han convertido en un reclamo de los viajeros que caminan por sus espacios, tocan sus muros, se imaginan el pasado y observan sus cañones… En un contexto tranquilo, nada comparable al de siglos atrás.

Firme defensora de la historia y del patrimonio cultural, Ramos Baquero resalta su pieza célebre de la muestra: Un libro de 1684, titulado Bucaniers of America , de Alexander Olivier Exquemelin. Su estampa está intacta; sus páginas, con un leve amarillento pero su caligrafía en perfecta tinta negra. ‘Es una donación maravillosa realizada por el señor Fred Sill, nuestro donante excepcional. Lo tuvimos en pugna con la National Gallery de Washintgon y al final Sill nos los concedió', recuerda con orgullo la directora.

Hay quien dice que siempre hacen faltan museos y que nunca será suficientes, pero deben ser recintos con personal calificado, especialistas, y Ramos Baquero coincide con esta premisa. ‘El problema de los museos es que siempre muestran el patrimonio de la misma manera. Son inamovibles. Por eso la gente piensa que son aburridos y que encontrarán siempre lo mismo. Pero se tienen que reinventar y saber que las colecciones se pueden leer en diferentes narrativas, si se muestran distinto'.

Olga Sinclair, Eduardo Navarro y otros artistas han denunciado el escaso valor que se le da a la cultura en el país y Ramos Baquero no se queda atrás para hacer un llamamiento. ‘Nunca se puede ser demasiado rico en la cultura. Desgraciadamente, muchos ven la cultura como un gasto y no como una inversión. Ven la cultura como un ocio. Necesitamos políticas culturales muy activas que entiendan que los museos son centro culturales de la educación, de la formación cívica de las personas. Que los museos tienen un impacto fundamental en el ser humano', subraya.

Hay pocos museos en la ciudad donde se puede andar despacio, donde se puede observar, interpretar y leer. Caminar en los pasillos del segundo piso de la pinacoteca donde se encuentra esta exhibición es percibir que las fortificaciones variaron dependiendo de las épocas, que los cañones de combate tuvieron una gran potencia y así, deducir que nuestros antepasados lucharon por defender lo que hoy tenemos como nación. ‘La historia cambia. Nosotros somos un museo de relatos, biografías, memorias… Es un error pensar que las perspectivas de la historia son siempre las mismas'.