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05 de Apr de 2020

Cultura

‘Raspados Don Julio', de Panamá para el mundo

Julio Mendoza se dedica a vender el popular refresco a turistas y nacionales en la Plaza de Francia. Recientemente, su negocio fue renovado incorporándole herramientas necesarias para aceptar pagos con tarjetas

En segundos transforma el hielo en una pequeña torre con color y sabor. Puede llevar leche en polvo o condensada, según el gusto del consumidor. ‘Tengo productos naturales: coco, tamarindo, nance, maracuyá, limón, papaya y melón. Del mercado al frasco donde los envaso, para servirle a los clientes', afirma el raspadero Julio Enrique Mendoza Montes.

A más de 450 kilómetros de su natal Chiriquí, Mendoza incursionó en la venta de refrescos, mejor conocidos como ‘raspaos', copos, cepillados o granizados.

‘Tengo 16 años en esta actividad aquí en Panamá, y gracias a Dios es un buen negocio, claro, siempre dando mi gota de esfuerzo', declara Mendoza dueño de ‘Raspados Don Julio', el primer negocio de su tipo en Panamá en aceptar pagos con tarjetas, tanto de débito como de crédito.

Mendoza, quien se describe como ‘un viajero aventurero en cuanto a negocios', migró desde su tierra a La Chorrera con un molino de caña. ‘Allí vendía el jugo de caña. La situación se puso difícil y tuve que venirme a Panamá', evoca.

Hoy, su lugar de trabajo es la Plaza de Francia, en el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá, donde atiende ‘no solo a los ‘panas', sino también al mundo'.

‘Niños, adolescentes, jóvenes, ancianos, personas de todas las edades y nacionalidades degustan mis productos', asegura el raspadero, quien en medio de risas no especifica su edad, pues se considera ‘un muchacho todavía'. ‘Estoy entre los 58 y 60 —años de edad—, me siento con muchas ganas de seguir adelante brindando mis servicios a todos los países, a través de los turistas', dice.

Aunque vende productos naturales, asegura que ‘los artificiales, como menta, fresa o uva, en ocasiones se hacen necesarios porque les gustan a los niños'.

La venta de ‘raspao', un negocio familiar, no solo suple las necesidades económicas de Mendoza. ‘También me ayuda en el aspecto físico, en la salud. Me quita toxinas a través del sudor. Es como un gimnasio', asevera el vendedor y apunta como la clave de su éxito el ‘hacer las cosas bien, como para Dios'.

No tiene chicharra ni vocifera ¡raspa'o, raspa'o!', como en los tiempos de antes. En ocasiones pone música, sin embargo está convencido de que los clientes son atraídos por ‘la buena presentación del carrito'.

Así como en las empresas grandes hay buenos y malos tiempos, en el negocio de ‘Don Julio' también.

‘Un día muy malo o el más malo es aquel en el que después de una fuerte lluvia, a eso de las 5:00 p.m., hay que agarrar el hielo y tirarlo a la bahía. Y, en un día muy bueno se gana un promedio de $80.00 , mientras que en los días regulares se obtiene una ganancia de $40.00 ', indica.

RENOVACIÓN

A inicios de este mes de noviembre, ‘Don Julio' se hizo acreedor de un Cashless Makeover. Una iniciativa empresarial que busca renovar un comercio y ofrecerle la posibilidad de realizar transacciones por medio de pagos electrónicos con tarjetas.

‘Raspados Don Julio' es el primer comercio del país en ser elegido para ofrecerle esta asesoría financiera. Con este Cashless Makeover también se reconstruyó y cambió la imagen del carrito.

‘Al comienzo no me lo creía. Era difícil creer que me habían seleccionado para este beneficio. Pero después todo se hizo realidad. Estoy muy feliz de que me hayan escogido para este proyecto, ya que es un medio de protección no solo para mí, sino para todos mis clientes, pues no tienen que cargar efectivo', concluye Mendoza.