La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Cultura

Aquellos días de la invasión

Nunca olvidaría cómo había tenido que abandonar su cuarto, corriendo por su vida entre los callejones.

La ciudad había sufrido la invasión del ejército más poderoso del mundo.

Fue la noche del 20 de diciembre, cuando las luces de los misiles se confundieron con los fuegos artificiales de las fiestas navideñas, y con las luces de los arbolitos, y nacimientos de los hogares, que se aprestaban a recibir la llegada del Niño Dios.

Fue horrible, esas veloces luces aterrizaron y explotaron sobre el barrio y callaron la música de los tocadiscos que invitaban a bailar y a festejar.

‘‘La operación militar contra Panamá fue llamada ‘Causa Justa', y a ella se plegaron las clases altas , y los políticos a los que el cruel dictador Manuel Antonio Noriega había despojado de su triunfo electoral'.

Nunca olvidaría cómo había tenido que abandonar su cuarto, corriendo por su vida entre los callejones. De cómo vio volar, sobre él, el cuerpo de su vecina desmembrado.

Fue horrible.

A su lado vio pasar, temerosos por su vida, mal vestidos, los presos de la Cárcel Modelo que ante la ausencia de autoridades vieron las puertas de sus celdas abiertas.

Nunca pensó que su ciudad iba a vivir un bombardeo como los de las películas de guerra.

Los defensores del ejército más poderoso del mundo declararon que sus armas, aviones y cañones actuaron con precisión quirúrgica.

Que destruyeron el cuartel central sin dañar las casas de civiles aledañas.

Viejas casas de maderas con cientos de cuartos humildes.

Mentían y lo siguieron haciendo por mucho tiempo, lo cierto es que el barrio del Chorrillo se quemó hasta los cimientos.

ANDRÉS VILLA

Relacionista público, autor

Durante 15 años ha sido relacionista público de la Autoridad de Turismo de Panamá, del puerto de Cruceros Colón 2000 y de la Unión de Triatlón de Panamá.

Ha escrito novelas como La nueve , Correoso Arrabal Ardiente , Runnels, el verdugo de Panamá , 9 de enero, la novela y Crónica de 100 años del Canal .

‘El 20 estaba por los alrededores del Hotel Ideal, cuando comenzó el bombardeo. Nadie creyó que eran bombas hasta que se oyeron las consecuencias... El derrumbe de los muros del Cuartel Central... Enseguida mí esposa y yo caminamos a Cálidonia y los Codepadi comenzaron el saqueo'.

Cuando días después volvió ya solo quedaban escombros y los últimos rescoldos de los viejos caserones se habían extinguido.

Pero persistía un olor a muertos bajo todo eso.

Un olor cadavérico que las brisas del Cerro Ancón no lograban disipar.

Los chorrilleros, los que sobrevivieron ahora estaban en un campo de concentración en una base aérea cercana. Bajo el cuidado de los invasores.

El no quiso vivir esa vergüenza y se escapó hasta las casas de familiares en barrio cercano.

Después de su huida, en la mañana del 20 vio como un helicóptero, como una libélula de acero, se situó a la altura de la radio estatal en el edificio de la Contraloría General, frente al mar, y después de una advertencia lanzó un cohete que borró todo el poder de sus transmisiones que llamaban a la resistencia contra el invasor.

La ciudad ahora era saqueada, no por piratas como lo fue hace trescientos años atrás, sino por sus propios habitantes.

Todas las puertas de los comercios, ante la ausencia de la Guardia Nacional que desapareció sin luchar, fueron violadas.

Todos en la ciudad tenían ropa, electrodomésticos, autos y comida y no repararon en los muertos en el Chorrillo, ni en la base de Amador, ni Río Hato.

También se verían algunas calles llenas de cadáveres.

Muertos, montones de ellos enterrados en fosas comunes que después nadie contó. Gente detenida, amordazada, amarrada con cintas plásticas y vendadas en los ojos, humillada. La conciencia aparecería después.

Aunque si se supo que hubo pequeños focos de resistencias de militares valientes que plantaron cara a los crueles soldados extranjeros.

Enseguida la operación militar contra Panamá fue llamada ‘Causa Justa', y a ella se plegaron las clases altas , y los políticos a los que el cruel dictador Manuel Antonio Noriega había despojado de su triunfo electoral.

Rápidamente se convirtieron en el nuevo gobierno civil de la República.

La ciudad como tantas veces sufriría esos grandes acontecimientos, pero se levantaría amparada por la magia de su posición estratégica y de la ambición del capital internacional de utilizarla para beneficio del mundo.

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