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14 de Nov de 2019

Cultura

Doblar papel, el arte del Origami

La papiroflexia es el arte de doblar papel y obtener figuras o formas, pero sin cortar o pegar el material. Nacido en China, este rito llegó a Japón para quedarse y ser transmitido al mundo

De pequeños, muchos jugamos con el típico avioncito de papel que con algo de pericia volaba unos metros, los que corrían con suerte vivían cerca de un riachuelo, quebrada o esperaban un aguacero para hacer barquitos y ver cómo navegaban por la corriente. Esas formas básicamente podrían considerarse la puerta de entrada de algunos al mundo del Origami.

BREVE HISTORIA DEL ORIGAMI

La papiroflexia tiene un nombre que la hace más conocida a nivel mundial y son los japoneses los que se llevan la medalla de oro: origami, es la unión de oru, -ori (doblar) y kami (papel). Es el arte de doblar papel y obtener figuras o formas, pero sin cortar o pegar el material y los resultados son esculturas, o sea, obras de arte.

Como otros ritos japoneses, el doblar papel tuvo su origen en China y con los intercambios culturales, económicos y religiosos arribó a Japón durante el período Heian (794-1185 e.c.). Mucho tiempo después, durante el período Edo (1603-1867e.c.) el precio del papel bajó lo suficiente para hacerlo accesible a todas las clases sociales, fue entonces cuando comenzó la verdadera difusión de este arte.

En el año 1797 se publicó el primer libro conocido sobre origami, el Hiden sembazuru orikata —Cómo doblar mil grullas— que despertó el interés en muchos. En el folklore japonés la grulla es símbolo de buena suerte, fidelidad y longevidad, tan es así que existe un dicho popular ‘tsuru wa sennen, kame wa mannen ' —Las grullas viven mil años, las tortugas diez mil— y ambos se consideran números ‘felices' e impera la creencia de que si se pide un deseo y luego se elaboran mil grullas de origami, se hará realidad.

Con la apertura del Japón al mundo, el arte del origami tuvo grandes cambios, se utilizaron papeles comunes o chiyogami —papel de colores, impreso o con patrones—, para creaciones de plantas y animales, luego se añadieron objetos creados por el hombre, figuras complejas e incluso en algunos casos, con movimiento, hasta llegar al uso de las matemáticas y computadoras que permiten modelos de mucha complejidad.

EL ‘PADRE' DEL ORIGAMI

Akira Yoshizawa (1911-2005) es un referente y se le conoce como ‘el padre del origami' o ‘El gran maestro del origami'. Fue un autodidacta que dedicó gran parte de su vida a trabajar con papel, hasta ser nombrado Embajador de buena voluntad y honrado en 1983 con la Orden del Sol Naciente, quinta clase, rayos dorados y de plata.

Creó el sistema de signos con el cual explicase la elaboración y armado de figuras, además publicó más de diez libros sobre el tema. El primero titulado Atarashi origami geijutsu (El nuevo arte del Origami, 1954.), explicaba cómo crear diferentes formas con su recién creado sistema de signos; luego, con los aportes de Samuel Randlett y Robert Harbin surgió el que se utiliza en la actualidad, el Sistema Yoshizawa-Randlett.

Gracias a que en 1954 fundó el Centro Internacional de Origami en Tokio, en el cual se ofrecen talleres, exhibiciones, demostraciones y clases formales, el arte se ha difundido.

En Panamá hubo un grupo de aficionados que en el 2010 fundaron el Origami Panamá.

Allí se desarrollaron talleres y eventos promocionales del arte. Participaron en ‘La Semana de la Cultura Japonesa' organizada por la Embajada del Japón en Panamá y sus integrantes viajaron al exterior para adquirir más conocimiento y mayores destrezas. Desafortunadamente en el año 2015 cesó su actividad, pero dejó herencia: una de sus fundadoras, Grace Bonifatti, convirtió su pasión en negocio y ese mismo año se inauguró la empresa Origami Kokeshi, ella se dedica de manera profesional a la creación para eventos, decoraciones y regalos de excelente calidad. Es uno de los pocos lugares en Panamá donde se pueden ordenar los diseños que nos gustan, participar en talleres para aprender, comprar los materiales necesarios para practicar en casa y crearnuestras propias figuras.

LAS GRULLAS DE SADAKO SASAKI

Las grullas tienen diversos significados en Japón, sin embargo, la historia más famosa y triste del siglo pasado relaciona este animal con una niña de Hiroshima.

Sadako Sasaki tenía dos años cuando la bomba atómica cayó sobre Hiroshima, vivía a poco más de un kilómetro del hipocentro, sobrevivió a la explosión, pero años más tarde desarrolló la ‘enfermedad de la bomba atómica' —Leucemia maligna de los ganglios linfáticos—. Estando en el hospital una amiga le recordó la leyenda de las mil grullas y la niña se puso a la obra con fe en mejorarse. Llegó a hacer seiscientos sesenta y cuatro grullas de papel pero el 25 de octubre de 1955 murió. Sus padres pusieron unas en su féretro y otras las regalaron a sus compañeros de clase.

Los niños de la escuela organizaron el club de la grulla de papel en su honor, con la intención de conseguir los fondos para la construcción de un monumento en su memoria, que ahora puede verse en el Parque de la Paz de Hiroshima. Es una estatua de Sadako con una gran grulla en sus brazos y una placa a sus pies que dice: ‘Este es nuestro clamor, esta es nuestra oración, la paz en el mundo.'

A este monumento siguen llegando grullas de origami del Japón y diversos países, que el museo recicla en postales que regala a los visitantes para honrar a la pequeña, cuya vida fue truncada prematuramente.

Rolando José Rodríguez De León es Profesor titular de la Universidad de Panamá y Doctor en Comunicación Audiovisual y Publicidad.