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14 de Oct de 2019

Cultura

El tatuaje: un arte que plasma sentimientos

Más que una tendencia, esta práctica se ha convertido en un mecanismo de expresión en el mundo actual

Detrás de cada tatuaje hay una historia y un motivo que impulsa a los usuarios a experimentar estos artes. Más allá de ser una moda, estos dibujos permanentes guardan relatos que logran unir, marcar e identificar de por vida.

Una flor fue el primer tatuaje de Heavenly Muñoz cuando tenía 19 años. Esta chica hoy suma 24 años de edad y confiesa que desde su adolescencia ha sufrido de depresión, por eso decidió tatuarse la frase ‘mantente fuerte' y debajo agregó el año pasado ‘mantente más fuerte'.

ESTILOS VARIADOS

El ‘old school' es caracterizado por líneas de un solo grosor.

El neotradicional marca líneas gruesas y delgadas.

El realismo ‘black and grey' incorpora la tinta negra diluida para crear sombras.

La técnica del ‘new school' deforma la realidad de los personajes para formar caricaturas.

El realismo ‘full color' crea sombra y volumen.

El puntillismo es un arte que crea formas a partir de los puntos.

El ‘blackwork' cubre la piel con tinta negra y mezcla figuras geométricas.

Lo que parece una simple oración, para Heavenly es un mensaje que vale oro. Cada vez que se mira al espejo y ve su tatuaje recuerda la razón por la cual debe permanecer con ánimo para enfrentar una enfermedad crónica que padece en la actualidad.

No obstante, orgullosa de sus raíces decide adicionar a su cuerpo un cuarto diseño, esta vez, la imagen de una mujer originaria.

‘Me gusta mucho este arte porque me describe como panameña, además que tengo ascendencia indígena porque soy mestiza', comenta.

En el caso de Paola Daza, lleva dibujos plasmados en su abdomen, cabeza y brazos. Luce contenta y orgullosa porque afirma que ‘más que una moda, es un estilo de vida'.

Relata que al cumplir 25 años de matrimonio, junto a su esposo decidieron realizarse una ‘calaca' en el vientre (calavera utilizada como decoración en el festival de muertos) que representa el apoyo incondicional y su fuerte amor durante todo este tiempo. Además, lleva tatuado un becerro en la costilla que simboliza el veganismo. ‘Estoy en contra de la crueldad animal, por eso me hice este dibujo', explica.

Daza tiene más de 20 años en la industria a la que ella lama ‘arte permanente' y hoy es administradora de ‘Santo Tattoo Shop', donde colabora junto a cinco mujeres profesionales en el área del tatuaje.

LAS MANOS DETRÁS DEL ARTE

Evelyn Herrera forma parte del equipo de ‘Santo Tattoo Shop' y cuenta que en este 2019 las tendencias van orientadas a las flores y los tatuajes pequeños.

‘En la actualidad existe un tabú en torno a esta manifestación corporal, sin embargo en los últimos cinco años el cliente femenino ha superado al masculino debido a que muchas mujeres no sienten temor a mostrase al mundo tal como son', asegura Herrera.

Apunta que es importante escoger correctamente al tatuador. ‘Las personas buscan al artista que le cobre más barato y no aquel que realice mejor el trabajo, por eso muchos sufren las consecuencias con dibujos mal elaborados o el contagio de enfermedades', acentúa.

La tatuadora puntualiza que ‘es importante la conexión entre el artista y el usuario porque de esta manera se interpreta mejor la idea que se quiere plasmar '.

LO QUE HAY QUE CUIDAR

El cuidado y la prevención es un factor crucial que toma en cuenta Herrera para realizar este procedimiento.

‘En el caso de las personas que padecen algún tipo de enfermedad, deben presentar una orden firmada por su médico; de lo contrario, no los tatúo', afianza.

Agrega que la esterilización y el cuidado que se le da a los utensilios es fundamental. ‘Para tatuar usamos tintas, máquinas, desinfectantes, plásticos para forrar los muebles, lámparas y el sillón para tatuar, todo debe estar limpio, pulcro... para evitar infecciones'.

Beatriz Aranda, quien también se desempeña como tatuadora en el establecimiento, manifiesta que como método de prevención la aguja debe ser abierta delante de la persona y los objetos deben ser desechables.

En cuanto al precio, Aranda asegura que es variado y todo depende del tamaño, color y forma del tatuaje, pero generalmente parten de los $60.

DISCRIMINACIÓN SOCIAL

Para Paola Daza, la sociedad es excluyente con quienes presumen tatuajes. ‘Las personas que aún tienen este tabú en la cabeza miran mis tatuajes de manera extraña como si fuera un mal para la sociedad', reseña.

‘Llevar tatuajes en ocasiones es incómodo porque muchas veces se acercan para tocar mi cuerpo, sin mi consentimiento. Es una falta de respeto', comenta Daza.

‘Tengo dos hijas que estudiaron en un colegio de monjas y hubo discriminación hacia mí por parte de las personas que acudían a este centro. Incluso, mi esposo está tatuado hasta el antebrazo porque no puede tener artes en áreas visibles debido a su trabajo', explica.

Por su parte, Herrera considera que llevar este tipo de arte en la piel no es un pecado. ‘Existen dos tipos de personas: las que tienen miedo a tatuarse por ser discriminadas en la sociedad y las que tienen temor al dolor. Y una vez que superan esas barreras, fácilmente logran tatuarse lo que deseen'.