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26 de Sep de 2020

Cultura

La subasta de San Felipe: única y gran fiesta de los artistas panameños

Encuentro solidario que enaltece las artes nacionales, donde los amantes de la buena pintura adquieren, a buenos precios, obras de alta calidad

Es con gran júbilo que tomo mi computadora, busco mi cómoda silla y me pongo a escribir, porque la satisfacción que tengo dentro es indescriptible. Somos muchos los artistas panameños que esperamos la llegada de este importante evento, la visita a nuestros talleres de Doña Inés y Doña Olga… donde la tertulia está llena de tanto arte, conversando sobre esa fiesta que nos une —a muchos artistas— sin discriminación de técnicas ni de estilos, y mucho menos de maestría. Ella es: La Subasta de Arte de San Felipe.

El regocijo es tal que mi mente viaja indisciplinadamente —remembrando en desorden— la primera vez, hace 28 años, cuando los abstractos de Antonio Alvarado se confundían con los paisajes de Adán Vásquez, las figuraciones de Chong Neto a Lolo Silvera, Arboleda, Trujillo, Sinclair, Olga Sánchez… en un sótano del hotel Marriot (Atlapa), donde un grupo de motivadas damas, junto a Mery Palma y Waldo Guillén, organizaban la primera subasta de arte de San Felipe para recoger fondos que sirvieran a la extraordinaria labor de la Fundación. Subasta de importante iniciativa en la colecta de fondos para sostener la seria labor que la asociación realizaba en el necesitado barrio de San Felipe y entornos.

Es así que la Fundación San Felipe resulta ser ‘la pionera' en crear una manera distinta en la que, a través de las artes, se agrega un valor de alto perfil social y despojo colectivo para ayudar causas y situaciones a personas con necesidades precarias.

Esa cabal intuición por crear una subasta con la ayuda de los maestros de las plásticas panameñas —que ofrecían sus trabajos— para que los amantes de la buena pintura adquirieran a buenos precios obras de alta calidad, resultando una gran fiesta de la solidaridad en la que se exaltan las bellas artes.

Fue en un pequeño recinto detrás de la Sacristía de la Parroquia de la Iglesia de San Francisco el lugar donde un grupo de socias fundadoras inician, en el año 1985, el Comité de San Felipe, para que el 8 de agosto de 1990 se transformara en carácter oficial la Fundación San Felipe.

Son muchas las historias en torno a este aguerrido grupo de fundadoras, donde personajes que parecen salidos de una insólita narración nos remembran a: el padre Javier Sáenz, la alcaldesa Mayín Correa; un arzobispo visionario, Marco Gregorio McGrath; y un ‘convenio de usufructo' para empeñarse con medio millón de dólares, en la recuperación del antiguo convento (San Felipe Neri), ubicado en la calle 4ª, cerca de la hermosa Plaza Bolívar.

Al parecer, nada podía ofuscar las claras metas de dicha fundación con su nueva sede, pues acondicionan con mejoras el nuevo kínder, una estupenda biblioteca para las necesidades de las escuelas cercanas y crean 14 programas educativos que cubrían disciplinas como informática, inglés, fotografía, danza, pintura, cocina, taller de costura, etc. Así también crean cursos de verano para la consolidación didáctica y educativa de niños y jóvenes del barrio de San Felipe.

Las huellas construidas son claras. Los objetivos que la fundación persigue se logran a través de programas educativos, recreativos y culturales, con el propósito de mejorar el desarrollo humano fortaleciendo los valores universales, éticos y morales de los niños, niñas, jóvenes y adultos del barrio de San Felipe y sus áreas aledañas.

Promover el desarrollo integral de los valores universales y las capacidades de las familias, identificando sus necesidades e implementando programas dirigidos a jóvenes y adultos. Fomentar el interés por la conservación y puesta en valor del Casco Antiguo de la ciudad de Panamá, declarado ‘Patrimonio Mundial de la Humanidad' por la Unesco.

Oscar de la Renta en Panamá

Los panameños hemos guardado muy bien en la memoria ‘Las Noches Románticas' en Plaza de Francia, realizadas al aire libre. Las presentaciones del Coro de San Felipe, conciertos de música clásica; momentos registrados con fidelidad, y que son recordados con dulzura, ya que el espacio público se revaloraba con estas iniciativas. Fue tanto el fervor, que aún recordamos con júbilo la presencia en Panamá de uno de los más renombrados diseñadores de la moda, Oscar De La Renta, en el Centro Figali, que prestó su talento para presentar la colección en pro y beneficio de la niñez panameña y los programas de la Fundación San Felipe.

Pero la memoria se queda chica al contener los titánicos esfuerzos que esta organización ha realizado y los personajes que han empapado con sudor y bondad las iniciativas educativas y culturales de la Fundación San Felipe.

La ejemplar desinteresada contribución del pintor Moyo Hassan en los talleres de pinturas para niños, ejemplo de silenciosa labor en pro del talento infantil; las semanas ‘Sobre los Valores' con las escuelas, donde Ángela Ramos de Castillero, del Museo Interoceánico, participaba en su coordinación… poniendo al centro ‘El amor al prójimo, respeto a los padres, el valor a la amistad', e incitando a los niños y adolescentes a la discusión sobre dichas temáticas. Las participaciones del Coro de San Felipe con sus veladas para personas adultas y escolares de las cinco escuelas del área… y otras iniciativas que escapan a la memoria.

LA SUBASTA DE SAN FELIPE

Al narrar esta hermosa historia, causa mucha emoción la apertura de la Subasta de La Fundación San Felipe, que enaltece aquellos desconocidos valores de la plástica panameña, invitando a “jóvenes talentos” a presentarse en esta apreciada tarima junto a los destacados maestros de la plástica nacional.

Novatos artistas, consagrados pintores, todos participan de la celebración de esta estupenda iniciativa, sin perjuicios por ajenos valores, disparatadas reglas o interesadas consideraciones, porque la verdad es que al centro de todo esto, se encuentran dos cosas: la jubilosa ocasión para celebrar los valores de las Cultura y el despojo incondicional y la solidaridad para los más necesitados.

Hagamos parte de esta conmovedora iniciativa, porque es la gran fiesta para TODOS LOS ARTISTAS en PANAMÁ.