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14 de Dec de 2019

Cultura

Cutarras, identidad y sentir interiorano

Una cosa es venderlas en una tienda y otra es crear la conexión con las personas, que puedan vivir la experiencia del proceso de manufactura

El escenario del evento fue una casa de quincha de 120 años del señor Rigo, un amigo de su familia.Ursula Kiener

Los capitalinos poca importancia damos a la cutarra, que ha sido el calzado típico interiorano desde hace siglos. No se sabe exactamente cuándo empezó su uso, pero se cree que tuvo que ver con la llegada de los españoles a la península de Azuero luego de la destrucción de Panamá Viejo. En estas tierras se dedicaron a la ganadería, creando acceso al cuero. Los campesinos empezaron a usarlo para fabricar un calzado cómodo y duradero. En su mayoría eran indígenas.

Por siglos la cutarra siguió sin modificaciones hasta que diseñadores decidieron que el calzado tenía potencial de ser algo más que el tradicional cuero marrón sin pocas modificaciones. Esta versión común es muy accesible, cuesta unos $10, pero jamás sería usada fuera del campo. Nayleen Quintero y Jonathan Cedeño vieron esto como una oportunidad.

Transformación de las cutarras

Quintero es de Sabana Grande de Los Santos. A los 23 años se fue a Estados Unidos para estudiar inglés y al regresar decidió que no quería ser empleada toda su vida. Fue a Ciudad del Saber, que tiene una incubadora de negocios que es parte de la Fundación Alberto Motta. Su padre, Celso Quintero, es folclorista y violinista, aparte fue profesor de folclor en Los Santos por 15 años.

La idea original era abrir una casa de música con escuela, estudio de grabación, alquiler de equipo de sonido y venta de instrumentos musicales.

Dentro de la lluvia de ideas una persona le sugirió vender cutarras en la tienda. Abrió otra carpeta de proyectos llamada 'Cutarras allá donde uno'. Quería traer las cutarras a la ciudad, pero sabía que no iban a ser aceptadas como eran, ya que la cutarra autóctona huele un poco mal, como el cuero no está curado y tiene cuero muy duro, que debe ser amansado.

Buscó amistades que se involucraran en el proyecto y su amigo Jonathan encontró el cuero hecho en Colombia, pero vendido en una tienda en Río Abajo.

El emprendimiento

Decidieron llamar la marca 'Sante Cutarras', con un logo con las siete estrellas de los distritos de la provincia y también porque son cédula siete. Jonathan decide tomar su propio rumbo en 2017 y Nayleen continúa.

Pero definitivamente una cosa es vender cutarras en una tienda y otra es crear la conexión con las personas, que puedan vivir la experiencia del proceso de manufactura. En julio recibí una invitación del Ministerio de Cultura para acompañar a Nayleen en una gira a Los Santos.

Ese fin de semana se celebraba Santa Librada en Las Tablas y el Festival Nacional de la Pollera. La idea era hacer una agenda cultural para que los capitalinos y turistas pudieran vivir la experiencia de los festivales de Azuero.

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    Cutarras, identidad y sentir interiorano

El primer día fuimos a la iglesia para ver a la patrona del pueblo y luego caminamos a un lugar cerrado donde hacían las corridas de toro. No es como en España, que las matan; en Panamá, un hombre a caballo trata de virar la vaca agarrando su cola, mientras que la multitud bebe y observa. Hay conjuntos de música típica y puestos que venden artesanías y comida callejera. Todo el pueblo se llena de vida.

Al día siguiente, nos llevaron a La Enea, en Guararé, para hacernos unas cutarras a la medida.

Estas no eran como las cutarras modernas que vende Sante Cutarra en su sitio web o en tiendas. Artesanos santeños hacen el proceso tradicional de medir el pie y amarrar las tiras mientras que uno está parado.

El escenario del evento fue una casa de quincha de 120 años del señor Rigo, un amigo de su familia.

Es un lugar que debería ser declarado patrimonio nacional para que los visitantes puedan ver cómo se vivía en la zona anteriormente.

Pasamos la mañana en el enorme patio que rodea la casa, lleno de mecedoras y hamacas. La finca se llama Bongo, por el árbol enorme que tiene en su centro. Luego pasamos a un rancho donde nos sirvieron un sancocho hecho en leña. En la mañana nos dieron torrejitas de maíz con queso y café. La gastronomía de la zona es deliciosa.

Selina

Selina es una cadena de hostales que empezó en Playa Venao y ha conquistado toda América y Europa. Ellos se interesaron por la experiencia de la cutarra organizando el paquete con Nayleen. Un día es posible ir a Isla Iguana o Playa Venao para aprovechar las hermosas playas de Los Santos.

Uno de los Selina queda en el Casco Viejo de la ciudad de Panamá. En el Selina Embassy se va a poder vivir una versión sencilla de la experiencia. Nayleen trajo a sus artesanos de Los Santos para que entrenaran a las mujeres de Fundación Las Claras, de Voces Vitales, para que sean las artesanas en la capital. Tanto ella como las mujeres van a poder hacerle cutarras en el pie a cualquier panameño o turista que desee tener unos calzados hechos a la medida.

Con este tipo de iniciativas, puede ser que en un futuro cercano veamos a personas en todo el mundo usando nuestras cutarras típicas.

Próximas experiencias de la cutarra: 27-29 de septiembre - Mejorana, 18-20 de octubre - Grito Independencia Chitré, 8-10 de noviembre - Grito de Rufina Alfaro en La Villa, 27-29 de diciembre - Año Nuevo, 10-12 de enero - Mil Polleras.