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18 de Oct de 2019

Cultura

Gestión del conocimiento

Existe en la gestión del conocimiento un esquema en forma de pirámide llamado 'pirámide del conocimiento' que sirve para ilustrar de forma simple cómo son las etapas del proceso para adquirirlo

La data no es más que una parte de la cadena que genera el saber.Shutterstock

“La data es muy importante”, aseguran miles de artículos, cientos de charlas y gurús. Nos dicen que se debe capturar toda la posible, y que tenerla es como tener “efectivo” en la economía de hoy.

Pero la data no es más que una parte de la cadena que genera saber.

Existe en la gestión del conocimiento un esquema en forma de pirámide llamado “pirámide del conocimiento” que sirve para ilustrar de forma simple cómo son las etapas del proceso para adquirirlo.

En la base se encuentran los datos, que son en esencia cualquier cosa que se pueda “anotar” o “medir”. Aquí la clave es tener muchos... todos los posibles, no importa si no parecen tener relevancia, lo importante en esta fase es adquirirlos.

En la segunda línea está la información, que es en esencia tomar algunos datos y darles sentido; la información permite comenzar a darle significado a todos esos datos que se han recabado.

Luego, más arriba en la pirámide se encuentra el conocimiento. Este se obtiene de todas las informaciones de las que se dispone y se le da contexto. De pronto empezamos a saber cosas que no sabíamos antes; aquí es cuando comenzamos a generar valor en el proceso.

Por último, y en la parte superior de la pirámide aparece la sabiduría, que ocurre cuando el conocimiento se articula con la experiencia, cuando realmente se usa lo que se aprende y se documenta el proceso en el tiempo.

Teóricamente las personas, las empresas, los gobiernos y en general todos deberíamos buscar ser más sabios, pues esa “sabiduría” se traduce en valor. Si por ejemplo nuestra empresa desea ser la más experta en desarrollo sostenible, ser sabios en esa área equivaldría a estar usando todos nuestros datos, informaciones y conocimiento, en pos del logro de ese objetivo.

Para que todo funcione se debe pasar por todo el proceso, los datos solos no tienen sentido, tener mucha información sin orientación no nos lleva a ninguna parte, el conocimiento sin un contexto articulador, es un vehículo hacia la nada.

¿Qué tan sabia es nuestra organización?, ¿qué tanto hemos aprendido?, ¿ qué tanto le hacemos caso a nuestros datos, informaciones, conocimientos y saberes? Creo que responder estas cuestiones sin mentirnos sería una buena forma de comenzar a diagnosticarnos. Es cierto que en la economía del conocimiento de hoy ser sabio es ser valioso, y para comenzar de verdad a caminar por la senda de la sabiduría valiosa, debemos plantearnos de forma seria, qué tanto estamos dispuestos a invertir para lograrlo.