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27 de Oct de 2020

Cultura

No bote la plata, no penalice el error

Cada ser vivo es un ejercicio de ensayo y error, cuando alguna mutación sale mal y ese ser que la sufre no se armoniza con su ambiente. . .

Cada ser vivo es un ejercicio de ensayo y error, cuando alguna mutación sale mal y ese ser que la sufre no se armoniza con su ambiente... perece; por el contrario, cuando una mutación brinda una mejora de su adaptación al ecosistema, permitiéndole crecer y afianzarse en él, se inicia un ciclo donde los descendientes que traigan consigo esa mutación y la pasen, serán los que triunfen. Es claro queda ser que ocupa un lugar en el ecosistema es la suma de muchos errores bien capitalizados.

En nuestras organizaciones tenemos grandes problemas para lograr capitalizar los errores, no somos capaces de verlos como lo que son, una inversión en la evolución del ecosistema.

La mejor forma de no fallar en nada es no hacer nada... dejar que las cosas sigan tal cual están; esta fórmula también se conoce como la de “no hacer olas”, o “pasar de agache” y que nadie te note. El problema con esta forma de ver la participación en una organización es que en algún momento alguien se va a dar cuenta de que ese personaje no solo “no hace olas”, sino que además “no suma nada” y terminará de seguro “extinguiéndose”.

Los líderes son los que deben marcar la pauta, darse permiso de equivocarse, ser los primeros en mostrar su interés en probar, hacer pilotos, pruebas, laboratorios... lastimosamente muchos quieren mostrarse como seres sobrenaturales, como los próceres de yeso, inmaculados e incapaces de cometer un error. Igual es entendible, pues a su vez las juntas directivas se proyectan como una suerte de “Olimpo” donde los “dioses” reinan sin tocar el suelo y sin cometer el más mínimo error.

La cultura de capitalización del error tiene como inicio el atreverse, pero sin la generación de indicadores, la documentación de procesos y una estrategia racional de ajustes, no se puede generar la “magia” de la “evolución”; hemos de recordar que el proceso de evolucionar tiene como uno de sus puntos fundamentales el transmitir el conocimiento a la “siguiente generación”, y si no se genera, administra y comparte el conocimiento... no puede existir evolución y el error será de verdad solo una pérdida de tiempo y de recursos.

Estos artículos los escribo con el afán de sembrar un par de ideas y permitirle a los lectores un momento de reflexión; la idea que quiero dejar en estas líneas hoy es simple: atrévase aunque se equivoque, y aprenda de sus errores... si lo hace de forma sistemática, descubrirá que poco a poco se convertirá en un “éxito de su ecosistema” y entonces el error no será un problema.