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17 de Nov de 2019

Cultura

La literatura como herramienta para encontrarnos

Desde la infancia, nuestros padres y maestros nos enseñan a leer el abecedario, a diferir frases completas y a interpretar pequeños textos para estimular a través de la lectura básica, el proceso del habla.

La literatura crea conexiones interpersonales e intrapersonales.Shutterstock

Desde la infancia, nuestros padres y maestros nos enseñan a leer el abecedario, a diferir frases completas y a interpretar pequeños textos para estimular a través de la lectura básica, el proceso del habla.

Sin embargo, el elemento más importante para la integridad cultural del ser humano muchas es veces ignorado. Se trata de la literatura, como el arte para hallarnos a nosotros mismos.

La literatura como herramienta nos permite ver las cosas que no son, como si fueran y aprender a ver dentro de nosotros lo que podríamos llegar a ser.

Las novelas y cuentos tienen un poder que trasciende al entretenimiento. Al leer, con nuestra atención puesta en las escenas y acontecimientos que muestra el narrador o escritor, los ruidos externos son apagados y la voz de nuestra mente es reemplazada por la de diferentes historias y personajes.

Tal como lo expresó el escritor estadounidense, Thomas Merton, “el arte nos permite encontrarnos a nosotros mismos y perdernos al mismo tiempo”.

Durante mi niñez, mi madre me obsequió una copia casi 'destartalada' de la obra magistral de la autora Louisa May Alcott, Mujercitas. La historia de cuatro hermanas que sobrevivieron a la Guerra Civil en Estados Unidos manteniéndose unidas y cuidando de su madre y vecinos más que de ellas mismas. Un texto que le habló a mi 'yo' de casi 10 años de una manera trascendental y sembró la semilla del amor a la literatura, una llama que 10 años después sigue tan viva como en aquel entonces.

Allí, perdida por horas con las voces de las March, pude atesorar muchas lecciones que me fueron útiles en momentos específicos y encontré en esa familia el tipo de mujer que quería ser: fuerte, valiente, autodidacta, resiliente, generosa, educada, humilde, etc.

¿Por qué pensamos que algunas de las artes son más importantes para la cultura, que otras? Me di cuenta de que muchas veces subestimamos la capacidad de transformación que se esconde en la literatura, y damos más palmaditas a lo instantáneo o audiovisual, creando una discriminación entre disciplinas.

Al ver los índices bajos de lectoescritura en la población panameña, no puedo evitar sentir una punzada dentro de mí. “Si tan sólo supieran”, me repito más como una alerta que como consuelo, porque nada puede consolar a una nación que se priva a sí misma de conocimiento y alma y que se encamina a un abismo de analfabetismo cultural.

A los jóvenes (en espíritu y/o edad), les exhorto a dar una primera, segunda y tercera oportunidad a la literatura dentro y fuera de nuestras fronteras, a que se adentren en las páginas físicas o virtuales de historias reales o ficticias, que descubran las voces que los acompañarán siempre y que no teman a encontrarse a sí mismos, sino a perderse sin haberse conocido antes.