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21 de Sep de 2020

Cultura

'Alegría' de Manuel Vilas

La novela puede considerarse la continuación de 'Ordesa', obra en la que descubre mediante sus recuerdos su historia personal, la de su generación y la de todo un país

Ordesa se convirtió en un libro de referencia para el público y la crítica

El Premio Planeta es uno de los más importantes de habla hispana, no solo por su dotación, sino por la promoción y divulgación que hace la editorial de las obras ganadoras. Hay un principal y un finalista y se otorga desde 1962. Fue creado por el fundador de la editorial, José Manuel Lara Hernández, y lo han recibido autores que hoy día son referentes de la literatura mundial, como Manuel Vásquez Montalbán, Mario Vargas Llosa, Antonio Skármeta, Gonzalo Torrente Ballester, Eduardo Mendoza, Santiago Posteguillo, Carmen Posadas, Jorge Zepeda Patterson, Javier Moro y Javier Sierra, entre otros. El año pasado estuvo en Panamá para la feria del libro, la finalista de la versión 2018 Cristina López Barrio por su libro Niebla en Tánger y tanto Skármeta como Moro, Posadas y Zepeda Patterson también nos han visitado. Ni qué decir de Vargas Llosa, que fue galardonado con el Nobel de Literatura en 2010 y que ha venido varias veces, por diferentes razones, siempre en torno a algún libro suyo.

El año pasado el ganador fue Javier Cercas, autor de la muy conocida novela Soldados de Salamina, que fue llevada al cine, y otras más, y el finalista fue la obra Alegría de Manuel Vilas, español, autor de varias novelas y poesías, la más famosa Ordesa, un libro que fue considerado el mejor libro publicado en el año 2018. Del libro anterior, que ha maravillado a tantos lectores, puedo resumir que es la novela más personal de Manuel Vilas (hasta que publicó Alegría), y se convirtió en un libro de referencia para el público y la crítica. Muchos la han leído con absoluta veneración, especialmente aquellos que se identifican con lo narrado, porque han vivido la guerra civil española, la transición posterior a la muerte del dictador Francisco Franco o sienten la idiosincrasia de los nacidos en España. Es una novela que fue escrita a veces desde el desgarro, pero siempre desde la emoción. Un retrato de su país durante las últimas décadas entremezclado con relatos que siempre nos recuerdan que somos seres vulnerables, sobre la necesidad de levantarnos y seguir adelante cuando nada parece hacer que eso sea posible. Un desamparo que nos aleja de los que han estado presentes en nuestras vidas ya sea porque han desaparecido o las relaciones con ellos se han roto. Pero sobrevivimos.

Ese libro, con el que muchos se identificaron, es la crónica de una orfandad, que se desencadena con la muerte de la madre, casi diez años después de que el padre muriera de un cáncer. Coincide ese luto con el divorcio del narrador, que lo escribe en primera persona, oriundo de Barbastro, en Huesca, cerca de Zaragoza, colindante con los Pirineos, región de Aragón.

Pretende ser una carta a sus progenitores, pero está estructurada en breves capítulos en forma un poco caótica, haciendo énfasis en el desamparo y el desarraigo, no exenta de recuerdos y reflexiones políticas y sociales sobre la historia española que le tocó vivir al autor. Es profunda y auténtica, no hace concesiones y está dispuesta a desvelar todo, desde lo humillante y vergonzoso, exponiendo la vulnerabilidad que todos tenemos, especialmente ante la pérdida de los que amamos.

'Alegría'

' Alegría' de Manuel Vilas

Con este libro, finalista del Premio Planeta 2019, Manuel Vilas sigue el relato empezado en Ordesa, ya con sus padres muertos, a los que recuerda todos los días. Desde la obra anterior los llama Bach y Wagner, en honor a los famosos músicos, así como a sus hijos les dice Bra (por Johannes Brahms) y Valdi (por Antonio Vivaldi) y a su nueva pareja Mo, por Mozart. Es otro canto a la vida, a esa vida a la que se refirió Violeta Parra en “Gracias a la vida” y que está en la primera página de Ordesa. También es un canto de alegría, se lee con gozo, con ternura, porque este narrador, que es el mismo Vilas, ya es conocido sobre todo por su libro anterior, vive en otras ciudades por los traslados que Mo tiene que hacer debido a su trabajo como docente. Al ángel de la melancolía, que lo acompaña siempre, le llama Arnold Schönberg, el fundador del ruido contemporáneo y lo invoca a cada vuelta de hoja en su desesperanza. Asevera que su vida es historia de la música.

“Para Manuel Vilas, que es poeta y a eso se dedicaba, la muerte de sus padres le abre una ventana de luz para que sus hijos se conviertan en la piedra angular sobre la que se va a basar su necesidad impostergable de encontrar la felicidad”.

Alegría es una crónica confesional, que puede verse como una continuación de Ordesa o leerse en forma independiente. Es el mismo narrador que usa un recurso cervantino que une las dos historias. Desde el corazón de la memoria, este hombre, arrastra tantos años de pasado como ilusiones de futuro y va iluminando, mediante sus recuerdos, su historia personal, la de su generación y la de todo un país, que no siempre es la más edificante.

Para Manuel Vilas, que es poeta y a eso se dedicaba, la muerte de sus padres le abre una ventana de luz para que sus hijos se conviertan en la piedra angular sobre la que se va a basar su necesidad impostergable de encontrar la felicidad. En el fondo, entre la autoconfesión y la ficción, el autor se impulsa en su pasado, incluso su niñez, y elucubra en su futuro. Es una búsqueda esperanzada de la alegría, la que produce pequeñas cosas o actos, sin confundirla con la felicidad.

Dice la solapa interior del libro “Todo aquello que amamos y perdimos, que amamos muchísimo, que amamos sin saber que un día nos sería hurtado, todo aquello que, tras su pérdida, no pudo destruirnos, y bien que insistió con fuerzas sobrenaturales y buscó nuestra ruina con crueldad y empeño, acaba, tarde o temprano, convertido en alegría”.

Manuel Vilas

' Alegría' de Manuel Vilas

Con 58 años y dos hijos, estudió filología hispánica en la Universidad de Zaragoza. Tiene una larga y robusta obra poética reconocida en España, que ha compilado en Amor, sus poemas publicados hasta 2010 y Poesía completa, de 2016. En narrativa se inició con España, en 2008 y de allí siguieron cuatro libros, para posteriormente reunir un conjunto de sus estados de Facebook en Listen to Me. Ordesa fue el detonante de su fama, de la cual vendió más de 100,000 ejemplares y ha sido traducida a 14 lenguas. Es colaborador permanente tanto de publicaciones como el Heraldo de Aragón y El Mundo como de suplementos culturales como La Vanguardia, “Babelia” (El País) y “ABC Cultural”. Es muy activo en redes sociales, especialmente en Twitter.

Es un maestro en combinar los estados anímicos por los que atraviesa cualquier mortal ante la cotidianidad de la vida con las circunstancias políticas y hasta las figuras políticas y monárquicas de su país. Su libro Alegría, además de ser muy interesante, lo hace a uno sentir alegría, por pequeñas cosas, como las zapatillas que se compra su hijo, o la preferencia que tienen en comer, cuando están en Estados Unidos, en determinado restaurante. Cosas cotidianas que a veces no les damos importancia pero que, en el fondo, son la razón de ser de muchas familias.

Según el escritor Juan José Millás, “Hay libros que lees boqueando, como si acabaran de sacarte de la atmósfera, o que te arrastran a las profundidades del océano. Libros como Ordesa, al que Dios confunda con rompernos el alma”. Alegría lo que produce, por la candidez con que el autor narra sus afectos y el desarrollo de su vida, es alegría.