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02 de Jun de 2020

Cultura

Creer en el potencial de las industrias culturales y creativas panameñas

Carlos Aguilar, ministro de Cultura detalla los objetivos y planes de 'Crea Panamá 2030', programa nacional de economía creativa para el desarrollo sostenible, en el que trabaja con el acompañamiento de la UNESCO y la Unión Europea

De acuerdo con el ministro Aguilar, Crea Panamá está poniendo orden en casa.Archivo | La Estrella de Panamá

El 21 de mayo, día Internacional de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, Panamá realizó la presentación de su Programa nacional estratégico de economía creativa para el desarrollo sostenible “Crear en Panamá 2030”, programa prevé la constitución de un robusto y moderno sistema de gobernanza en materia de cultura, que propicie la transparencia, la eficiencia y que esté alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Sobre el proyecto, apoyado por la Unesco y la Unión Europea, el ministro de Cultura Carlos Aguilar conversó con la Estrella de Panamá para ampliar algunos conceptos y detallar sus pasos a seguir.

Bien lo dijo durante la presentación, 'Crea en Panamá 2030' no es algo que nace de un día para otro. ¿Cuándo se empezó a trabajar en este proyecto y qué elementos se tomaron en cuenta?

Siempre digo que “Crea en Panamá” tiene una doble lectura. Por una parte, la de “crear” bienes y servicios culturales; y por la otra, la invitación a “creer” en el potencial de las industrias culturales y creativas panameñas a partir de nuestra riqueza cultural, y el ADN de esa visión ya estaba presente en los tiempos de la campaña para las elecciones del año pasado. Nuestro presidente Laurentino Cortizo Cohen, desde la elaboración de Plan de Acción, ha sido un firme creyente en el potencial de la cultura como impulsor del desarrollo económico sostenible. Los compromisos 94 y 95 son muy claros en ese aspecto al apostar por el fomento de las industrias culturales y creativas panameñas, en alianza con el sector privado y otros actores. Ante este desafío, el Ministerio de Cultura inició conversaciones con la Unesco, la institución rectora a nivel mundial en este ámbito para que nos acompañara en una propuesta con visión de país.

“Como gobierno, estamos trabajando para encontrar oportunidades para la economía creativa en los nuevos esquemas de apoyo al sector, pero le tocará también al sector creativo y cultural repensarse e invertir en su preparación para esta nueva circunstancia”.

Gobernanza, sostenibilidad y resiliencia son términos muy utilizados en la actualidad, pero sus significados, pienso (podría estar equivocada) no están del todo comprendidos. ¿Por qué son importantes la gobernanza, la resiliencia y la sostenibilidad en la cultura?

Gobernanza, sostenibilidad y resiliencia son palabras que están vinculadas con todo lo que hacemos. Por ejemplo, un artesano solo puede tener éxito, pero si se une con otra empresa que le venda sus productos vía digital, ya va creando estructuras más sólidas para sobrevivir en tiempos de crisis. Esto es pensar en resiliencia o pensar en sostenibilidad. Si estas dos empresas, junto a otras, se unen en cooperativas o asociaciones profesionales sectoriales, son más fuertes para poder así negociar créditos, apoyos e inversiones con el sector financiero. Ahora, si a eso le sumas un Ministerio de Cultura que está pensando en todo momento en cómo ampliar las oportunidades de apoyo, cómo mejorar las leyes que favorezca en su crecimiento y sostenibilidad, y en cómo impulsar al sector, no sólo en términos creativos, sino económicos, entonces estamos hablando de gobernanza, de políticas culturales sólidas, que de por sí nos han faltado con la débil institucionalidad cultural que hemos heredado.

Aunque el concepto de industrias creativas es conocido y explotado en otros países, incluso cercanos, en Panamá recién empieza a “tomarse en serio”. ¿Qué se puede hacer para lograr un mayor apoyo por parte de los propios artistas?

Las actividades culturales están ligadas con la promoción turística.Archivo | La Estrella de Panamá

La crisis de la Covid-19 nos ha tomado por sorpresa a todos y ha puesto en evidencia lo que ya veníamos encontrando en nuestros estudios desde el Ministerio. Nuestros artistas no siempre tienen las mejores condiciones de trabajo cultural y creativo, ni oportunidades sistemáticas donde potenciar sus talentos y poder vivir económicamente. Nos tocará a todos cambiar y aprender sobre cómo diversificar nuestras propuestas, si nos interesa incidir en el sector productivo de la cultura. Como gobierno, estamos trabajando para encontrar oportunidades para la economía creativa en los nuevos esquemas de apoyo al sector, pero le tocará también al sector creativo y cultural repensarse e invertir en su preparación para esta nueva circunstancia.

 Se habla de la creación de un ecosistema, ¿qué elementos formarían parte de este?

Cuando se habla del ecosistema, se debe pensar en términos de relación y equilibrio, piezas que se encajan y trabajan de forma simbiótica y armónica. El ecosistema de cultura involucra multiples actores con roles específicos en el desarrollo de la economía creativa panameña. Como ejemplo imaginemos la trayectoria del mismo artesano de la respuesta anterior desde el principio de su carrera como tal en un ecosistema cultural ya establecido. Al inicio ha participado en talleres de artesanía ofrecidos por el MiCultura para perfeccionar sus habilidades artísticas, luego cuando decide aventurarse en la comercialización de su trabajo, vuelve a participar en cursos ofertados por el Ministerio, pero ahora enfocándose en la adquisición de conocimientos sobre emprendimiento. Los negocios del nuevo emprendedor cultural van bien, amparados por un marco legal favorable desarrollado por el MiCultura de conjunto con el órgano legislativo y para expandir sus negocios nuestro artesano ahora cuenta con líneas de crédito de bajo costo diseñadas por los bancos especialmente para el sector, partiendo del conocimiento de la idiosincrasia de las industrias culturales. El ecosistema no para de expandirse, veamos la conexión entre cultura y turismo donde el primero funge como el principal provedor de contenido del segundo, ofreciendo variadas experiencias tales como gastronomía, artes escénicas, naturaleza, artesanía, música entre otros. Eso es lo que define un destino cultural y creativo. Y de eso se trata un ecosistema, de coordinar relaciones y esfuerzos entre todos los actores para generar un ambiente favorable para la economia creativa y por eso el equilibrio debe ser priorizado y el objetivo debe ser común a todos los participantes.

Creer en el potencial de las industrias culturales y creativas panameñas

 Este es un proyecto de acompañamiento por 18-24 meses. Concretamente, ¿qué se espera lograr en este proceso? ¿puede mencionar algunos puntos específicos?

Una vez que ya creamos la Dirección Nacional de Economía Creativa en el Ministerio, a cargo de Maru Gálvez, nos estamos sentando con todos los actores públicos y privados que tienen experiencia o que podrían tener un rol importante en impulsar la economía creativa como un sector económico dinámico. Unesco y la Unión Europea nos acompañan en este proceso de construcción participativa de una estrategia-país clara, algo que no hemos tenido, con cientos de personas informadas y formadas en estos temas, y sobre todo con una comunidad emprendedora y unos sectores creativos conscientes de su aporte. Esto tomará algún tiempo, pero esta vez queremos dejar instaladas capacidades, como Ministerio de Cultura, de nuestro diálogo interministerial a nivel de Gabinete, que aporten significativamente a la visión país. Con eso queremos diseñar mejores instrumentos de apoyo al sector basados en la evidencia científica, en datos y en consensos.

 Han adelantado algunos pasos con iniciativas como ¡Súmate ya!, que benefician todo el proceso. ¿Cuáles serán los siguientes pasos?

Creer en el potencial de las industrias culturales y creativas panameñas

Crea en Panamá está poniendo orden en casa. Queremos que las acciones sean coordinadas. ¡Súmate Ya! es una fuente importante de información para conocer el sector, sus necesidades y sus capacidades. Es un diagnóstico que involucra más de 7 mil personas. Estamos aplicando otros estudios que complementen esta información y, sobre todo, que nos ofrezcan la dimensión del impacto del Covid-19 y las oportunidades para la nueva realidad. Empezaremos a ofrecer capacitaciones, espacios de diálogo entre sectores, alianzas estratégicas, pero mientras eso pasa, implementaremos el programa de capacitaciones para emprendimientos con énfasis en patrimonio cultural con fondos del préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo y en alianza estratégica con la Fundación Ciudad del Saber. Esto llegará a mil 200 emprendedores y esperamos que la convocatoria pública salga a finales del próximo mes. Esta capacitación será fundamental porque, aunque 200 de estas empresas culturales obtendrán una ayuda directa, nos tocará ayudar a preparar al resto para que tengan proyectos sólidos y se soliciten otros instrumentos de financiación a los que estamos apostando, que no son propiamente culturales.

  ¿Cuáles serían los beneficios puntuales de este proyecto?

Crea en Panamá va a fortalecer al Ministerio de Cultura como una plataforma que atiende y acompaña las necesidades del sector como una pieza clave de la lucha contra la desigualdad que es nuestra prioridad. El acceso a la cultura, la garantía de los derechos culturales, la apuesta por un “Crea en Panamá”, con sentido de “Panameño, con orgullo, consume lo tuyo”, para que empecemos a “creer en Panamá, pero creando en Panamá”. Y para eso necesitamos profesionalizarnos, formalizarnos, digitalizarnos, asociarnos.

 En medio de la crisis generada por una pandemia, ¿cuáles son los principales retos de MiCultura?

Primero: Entender el impacto cultural de la crisis en términos no sólo económicos sino con respecto a la calidad de vida de las personas, incluidos quienes trabajamos en los sectores vinculados con la economía creativa. Estamos en conversación permanente con otros ministerios y actores clave del país y con otros ministerios de cultura, a través de la cooperación internacional y de la plataforma de Unesco para encontrar respuestas, así como también nuevas preguntas que nos sirvan para crecer. Tenemos retos, pero tenemos los mejores aliados. Los retos son claros: la financiación de la cultura en las condiciones actuales donde se prevé restricciones de fondos de todo tipo ante la crisis; la articulación y eficiencia en la ejecución de nuestros compromisos; la protección efectiva del patrimonio cultural y poder lograr, poco a poco, que nuestros trabajadores culturales tengan condiciones dignas de creación y de vida. El Buen Gobierno tiene una visión integradora y tenemos los mejores aliados para avanzar en la construcción de Crea en Panamá 2030: la Autoridad de Turismo, Ampyme, el Banco Nacional, las universidades, el Ministerio de Trabajo, el de Finanzas, Educación y MiAmbiente, Ipacoop, Senacyt y ProPanamá son sólo algunos de los que estamos involucrando en este sistema de gobernanza, para usar la palabra que mencionaste hace un momento.

¿Cómo se encadena esta iniciativa con el plan de trabajo de la cartera y la discusión de la Ley General de Cultura que debe iniciarse en el próximo período legislativo?

Estamos hablando de economía creativa. La Ley es una plataforma para tener una base legislativa coherente, sólida, que asegure el seguimiento de estos procesos desde una visión de Estado. La Ley tiene un contenido específico para las industrias culturales, pero es la expresión de la política cultural que estamos y seguiremos construyendo. Lo bueno de proyectos como “Crea en Panamá 2030” es que amplía las conversaciones para incluir más voces y empresas, sectores y aliados y lograr responder creativamente a la crisis actual, pero también atender las deudas históricas del Estado con la cultura panameña en su riqueza y diversidad.