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25 de Jan de 2021

Cultura

Toda una vida más allá de Auschwitz

Félix Poznanski nos invita, a través de las páginas de 'Mi vida más allá de Auschwitz' a reconocer que ningún evento debe condicionar la forma en que decidimos vivir y que aunque no se debe vivir de los recuerdos, estos son importantes para no repetir errores

La presentación del libro se llevará a cabo a las 10:00 am en el Salón Isis Tejeira ID: 8314 1489 113 de la FIL Panamá.

Félix Poznanski ha tenido una vida digna de una cinta de Hollywood, aunque el mundo y la historia nos hace ver a todas luces que la realidad siempre supera la ficción. “He construido mi vida enfrentándome a la adversidad y lo increíble es que he tenido la fuerza y el coraje para sobreponerme y volver a empezar tantas veces como fue necesario”, dice este hombre de 86 años, cuya primera hazaña fue escapar del campo de concentración de Auschwitz cuando contaba solo con 8 años.

“Mi vida más allá de Auschwitz” es, de acuerdo con su autor, “un relato a corazón abierto, franco, sincero, que nunca antes quise que se conociera. Nos impusimos el silencio y el olvido para poder sobrevivir a la carga tan pesada que desde muy temprana edad me tocó llevar sobre mis espaldas y mi espíritu. La vida se había ensañado conmigo, con nosotros, y yo no sabía por qué, no entendía el motivo”, cuenta en el prefacio.

Muchas cosas en la vida no tienen explicación, continúa diciendo, y a pesar de ello, hay que seguir adelante. Y así, se fueron tejiendo episodios amargos, pero también dulces y placenteros, hasta llegar al día de hoy.

“Nos impusimos el silencio y el olvido para poder sobrevivir a la carga tan pesada que desde muy temprana edad me tocó llevar sobre mis espaldas y mi espíritu”

FÉLIX POSNANSKI

La vida hizo que Félix Poznanski arribara a Panamá muchos años después y que aquí, luego de compartir con jóvenes en la sinagoga, algunas de sus vivencias de la Shoá, se decidiera a poner sus pensamientos en orden y hurgar en un espacio de la memoria que tenía muy oculta, una serie de situaciones que lo marcaron para siempre.

En esta tarea lo acompañó María Elena De la Rosa, quien conocía a Poznanski desde hace algún tiempo.

“Tuvimos un espacio de tertulia por tres años consecutivos en El Hombre de la Mancha, yo sabía que él tenía una historia pero que él no quería contar, pero tampoco sabía que había hecho un pacto de silencio con su padre, eso lo supe después. También supe que su familia, - sus hijos y sus nietos- le pedían que hablara y dejara escrita su historia. Pero para él era algo muy duro; cada vez que él hablaba del tema sus ojos se llenaban de lágrimas y a mí eso me impresionaba mucho”, recuerda de la Rosa.

Terminaron los 3 años de tertulia, pasaron dos más y De La Rosa se reencontró con Poznanski y contó animada a María del Carmen Deola, de la editorial Penguin Randomhouse, con quien desarrollaba otro proyecto editorial en ese momento, algunos detalles sobre la vida de esta persona a quien tenía mucho afecto y no había visto desde hace algún tiempo.

María Elena De la RosaCedida

Tanto Deola como De la Rosa reconocieron el potencial que la historia tenía. ¿Crees que te cuente a ti la historia? Le preguntó Deola a De la Rosa. Terminando esa conversación De la Rosa contactó a Poznaski y finalmente se concretó el proyecto.

“Tomó unos cuatro meses el proceso de poner en orden toda la historia”, cuenta De la Rosa. “Yo iba una vez a la semana, nos reuníamos en su casa, yo con una grabadora y él iba contando su historia. En casa luego, me sentaba a transcribir y redactar la historia y buscar las fuentes históricas para que coincidieran fechas”, explica. Para ella, fue como ir montando un gran rompecabezas, en el que muchas piezas habían quedado ocultas en algunos espacios de su mente. “Él me decía que una de las bendiciones que tiene el ser humano es poder olvidar. Realmente no olvidas, pero hay formas de vivir con recuerdos muy duros porque se mantienen como en un depósito en tu memoria en donde tú no vuelves a hurgar”, reconoce.

En el proceso de edición participó Deola, quien detectaba algunos elementos que era necesario completar. Así terminaron de unir todas las piezas.

“Miro el libro y tengo miedo de tocarlo. En este momento lo rechazo porque me hace daño me hace mucho daño. Solo lo leí una vez, para ver cómo había quedado. En realidad, es muy difícil par a mí absorber todo lo que pasó. Estoy ahora en un momento de transición en el cual no sé si estoy en guerra o estoy en paz. Es difícil” confiesa Poznanski.

Y es que, a fuerza de olvido, Poznanski había perdido referencias de todo lo que había vivido.

“Él me dice que nunca piensa en el pasado, que viveen el presente y se enfoca en el futuro. A medida que él iba contando la historia él se impresionaba de los recuerdos que llegaban a su mente. Al final cuando hice la última lectura, antes de imprimir, él mismo decía que para él era increíble haber vivido todo eso. Me decía, 'yo siento que es una película que estoy viendo ahora'. Estaba muy impactado”, destaca De la Rosa.

Para ambos fue más sencillo el proceso de construcción, que reconocer el resultado final, por lo crudo, y difícil de algunos de sus pasajes. Pero el libro es finalmente un legado.

“Creo que es un gran legado el que nos está dejando Félix. Esta es una historia que el mundo tiene que conocer, que nuestros hijos, nuestros nietos tienen que leer. Hay detalles que ninguna persona conocía. Se saben los titulares, peor bien a fondo, no tienes idea de lo que sucedió”, reflexiona De la Rosa.

Para su autor, sería importante que la publicación llegue a niños y jóvenes, “Ojalá les interese”, comenta.

Más allá de un testimonio sobre los horrores de la II Guerra Mundial, Mi vida más allá de Auschwitz muestra el tesón de un hombre que cuya vida no ha sido fácil y que a pesar de ello, ha logrado salir delante de todas las vicisitudes sufridas, con trabajo y empeño.

“Desde los 8 años Félix ha vivido cosas impresionantes, le ha pasado tanto, y está aquí, con ánimo, y ha sido feliz, porque a pesar de todo, para él la vida ha sido bonita, ha sido una buena vida, con su familia, sus amigos. Para mí esto ha sido una revelación y hoy en día mi héroe es Félix, porque hay que ver el valor, no solamente de Félix, sino de sus padres. Por hombres y mujeres como ellos nos salvamos de un monstruo como Hitler”, asegura De la Rosa.

A pesar de ello. Poznanski no es tan optimista. “La gente no aprende de todo eso que sucedió. Si le preguntamos a un joven de 20 años, no sabe nada… yo he dado muchas charlas sobre la Shoá y a veces siento que es como tirar algo en saco roto… es muy difícil hacer entender a la gente, es difícil que te atiendan. Cada quien tiene su ocupación”, dice con decepción.

Por ello es importante, ante el despertar de movimientos nacionalistas, racistas y antisemitas, que queden documentos donde se registren hecho que no deben volver a ocurrir.

Para de la Rosa, participar en este proyecto ha sido “algo extraordinario, un regalo que me ha dado la vida. Algo que jampás imaginé. Siempre quise que él contara su historia porque además sentí que eso iba a ser bueno para él y bueno para todos nosotros. Y pensar que yo estuve con él contando la historia la historia, que vivimos ese proceso juntos, ha sido maravilloso. Al inicio estaba temerosa y sentía que me iba a enfrentar a situaciones muy duras con él cosas de las que no tenía idea, pero el proceso fuer hermosísimo. todo fue cayendo en su lugar”, comenta.

La vida de Félix Poznanski no ha sido sencilla. Fue capturado pro el ejército nazi, enviado a un campo de concentración en el que debía apilar los cadáveres de los prisioneros que entraban a las “duchas” en Auschwitz. Huyo y fue capaz de encontrar a sus padres con quienes luchó en la resistencia francesa. Se educó en Europa, apoyó a sus padres en todos sus emprendimientos sin temer empezar de nuevo cuando las cosas no resultaban. Luchó en las guerras de Indochina y en Argelia, luego viajó con su familia a Uruguay buscando una mejor vida.

Allí conoció a su esposa Julita – tienen más de 60 años de casados— tuvieron sus hijos y se establecieron. Arrancó negocios exitosos, fue estafado, volvió a comenzar, se reencontró con su amigo Maurice, con quien había huido de Auschwitz… perdió a su hijo en un accidente, perdió a su amigo Maurice… “hay que tener integridad para aguantar todo esto”, dice Félix hoy en Panamá.

Así es la vida, con altas y bajas. “A pesar de todo creo en la gente”, dice Poznanski en las líneas finales del prefacio, “no en la humanidad. La humanidad es muy compleja”, concluye.