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02 de Dec de 2020

Cultura

Cinco pasos para pensar a largo plazo en un 'mundo microondas'

Nada que valga la pena lograr viene rápido, es obvio que si así fuera, cualquiera lo haría. Renuncié a correr, ahora camino a diario

La lista de hábitos que la persona promedio debe crear para mover su vida a un mejor lugar, no es corta. Desde tomar agua, hasta hacer ejercicio, son las cosas simples a las que menos le prestamos atención. Por esta razón, la lista se alarga, por no hacer lo que es obvio.

Debemos entender nuestra motivación real para querer algo. De lo contrario, seremos como niños deseando un objeto solo 'porque mi hermano lo tiene'.Shutterstock

Cualquiera puede pagar la mensualidad en un gimnasio, pocos van. Cualquiera puede empezar un mes, pocos se mantienen. Aun habiendo sacado dinero de nuestro bolsillo para movernos a un cambio físico, nos cuesta sostenerlo.

En medio de la 'sociedad microondas' en la que vivimos, este inusual hábito evitará que pierdas tiempo, dinero y tu cordura: pensar a largo plazo, mientras das pequeños pasos.

Es fuera de lo común por una razón, el 99% de las personas quiere resultados rápidos sin pagar el precio. Por esto buscamos atajos, caminos “simples” o desembolsamos efectivo en largas cantidades a personas que prometen acortar el proceso con “secretos”.

Solía vivir en estrés, queriendo ser parte de este privilegiado grupo de personas que parecían alcanzar sus objetivos en siete días. Pero compararnos con quien no conocemos es el error del novato. Por esto muchos le entregan sus ahorros a falsos profetas que nos convencen de rescatarnos.

Nada que valga la pena lograr viene rápido, es obvio que si así fuera, cualquiera lo haría. Renuncié a correr, ahora camino a diario.

Estos son cinco pequeños pasos para crear este hábito.

1. Conocer el porqué de mi objetivo: quien no sabe por qué quiere lo que quiere, cae como presa del desespero. Esta es la actitud perfecta para cometer errores en nuestra vana búsqueda del éxito. Debemos entender nuestra motivación para querer algo. De lo contrario, seremos como 'niños queriendo un objeto, solo porque mi hermano lo tiene'.

2. Ver mi progreso en etapas: quien busca perder 10 kilos, solo piensa en la balanza bajando esa cantidad. Lo correcto es dividir el objetivo, hacerlo digerible para reducir la ansiedad. Si quiero perder 10, la primera meta es uno. Dividir la meta reduce la ansiedad. Nos permite ver nuestras metas como un videojuego, por niveles alcanzados.

3. Respetarme como persona: tener todo limpio, botar la ropa rota, mantenerme aseado, cortarme el cabello, etc. Estas son simples tareas que restauran nuestra confianza. Una persona que cree en sí misma, sabe hacia dónde va más allá del tiempo que le tome. Nunca debemos ignorar la manera en la que me siento con respecto a mi persona. Nuestras emociones son el mejor indicador de la calidad del camino que recorremos.

4. Planear por adelantado: si no decido la forma en que voy a tratar mis metas, tomaré el camino por “defecto”, al querer hacerlo rápido. Planear por adelantado previene el progreso pobre. Mientras no somos quienes para ver el futuro, podemos diseñarlo. Todos podemos levantar lápiz y papel para escribir lo que vamos a hacer mientras trabajamos para que suceda.

5. Felicitar los logros ajenos: pensar a largo plazo suena muy bien hasta que vemos a alguien cercano a nosotros obteniendo resultados rápidos. Cuando esto suceda, en vez de arrinconarte con la rabia, felicita a esta persona. Así te blindas de pensar que estás en el camino incorrecto; cada quien logra sus objetivos en su propio tiempo.