Temas Especiales

27 de Jan de 2021

Cultura

La educación y las conspiraciones

Las personas tienen muchas dudas de sus gobiernos, hoy. Sin calificar si son buenos o malos, podemos decir que en la mayoría de los países, los ciudadanos sienten recelo de sus gobernantes

Cuando en abril de 2019 leí un articulo sobre quiénes eran las personas antivacunas en EE.UU., basado en los datos del CDC, quedé atónito: “Si estás en contra de vacunar a tus hijos, es muy probable que seas una mujer blanca con educación universitaria que gana buen dinero”, con esta frase comenzaba la nota.

En uno de mis talleres de narrativas 'transmedia', alguno de los participantes me preguntó: “¿Por qué será que algunas de las personas más educadas que conozco, son quienes me comparten teorías conspirativas antivacunas?”.

2020 fue un año que me permitió analizar mejor el tema. No solo por todo lo que hablo del SARS-CoV-2, sino por todos los temas políticos que generaron tantas dinámicas de este tipo.

Creo haber identificado un proceso que ocurre en estos casos y que pasaré a detallar a continuación.

Las personas hoy tienen muchas dudas de sus gobiernos. Sin entrar a calificar si son buenos o malos, podemos decir que en la mayoría de los países, los ciudadanos sienten recelo de sus gobernantes. Así pues, si el gobierno dice que es necesario “comer galletas de vainilla”, las personas dudarán de la conveniencia de hacerlo. Lo primero que harán será buscar en internet sobre el tema. Los algoritmos de las principales redes sociales favorecen el contenido más polémico, así que muy probablemente se terminará en algún sitio web donde se expone cómo las “galletas de vainilla” son en realidad un mecanismo para hacerle daño a la población.

El paso siguiente es unirse a algún grupo en Facebook o cualquiera otra red, donde otras personas puedan confirmarte eso que ya sospechas. El grupo se convierte en una “cámara de eco” donde todos están de acuerdo y retroalimentan sus ideas.

Este grupo genera una sensación de tener acceso a “información que nadie más tiene”, un profesor de una universidad que sí sabe de verdad, una persona que trabaja en algún lugar de alto nivel, que filtra documentos a los que nadie más tiene acceso... cosas por el estilo.

En este punto se adquiere la sensación de estar por encima de los demás, de tener acceso a lo que realmente está pasando. Cualquier argumento que se reciba en contra, será examinado como un “ataque” del establecimiento, una forma como aquellos que nos ocultan la verdad, quieren mantenernos en la oscuridad.

Las únicas fuentes válidas son las validadas por el grupo, los únicos expertos que saben, son aquellos que repiten lo que decimos... se forma pues un “loop de auto confirmación”, del cual es muy difícil salir.

Ser capaces de contrastar las fuentes o escuchar a otros expertos, requerirá ser también capaces de confiar en autoridades o grupos diferentes a los nuestros.

La cosa se agrava por la “burbuja de confirmación” que nos generan los algoritmos de las redes sociales y los sistemas de búsquedas.

Este es pues el reto al que nos enfrentamos, ¿cómo romper esos loops? , ¿cómo conectarnos con los demás?, ¿cómo creamos esos lazos de confianza que se necesitan?

Sobre mis ideas para responder estas preguntas, compartiré otra nota más adelante.