08 de Dic de 2022

Cultura

El día después de mañana

¿Qué pasa cuando no hay más contratos suspendidos?

Al 1 de julio de 2021 se mantienen aproximadamente más de 110,000 contratos suspendidos. Estos contratos deberán ser reactivados en los próximos meses, generando un alto grado de incertidumbre y zozobra.

La Ley 201 del 25 de febrero de 2021 “que establece medidas temporales para preservar el empleo, normalizar las relaciones de trabajo y dicta otras disposiciones”... también indica que: “El sector secundario que comprende actividades como explotación de minas, industrias; suministro de gas, electricidad, vapor, aire acondicionado, agua, alcantarillado; gestión de desechos, actividades de saneamiento y construcción, debe reactivar a todos sus trabajadores al 1 de septiembre de 2021”.

El sector terciario, que comprende actividades como comercio al por mayor, comercio al por menor, reparación de vehículos, transporte, almacenamiento, correos, hoteles, restaurantes, información, comunicación, actividades financieras y de seguro, actividades inmobiliarias, profesionales, científicas y técnicas, administrativas, administración pública, enseñanzas, artes, creatividad, entretenimientos, relacionados con la salud humana y cualesquiera otros servicios, debe reactivar a todos sus trabajadores al 1 de noviembre de 2021.

Según la misma norma, si todos estos trabajadores no son reactivados, cualquier acción u omisión que impida el reintegro del trabajador será considerada como despido injustificado lo que le permite al trabajador reclamar una indemnización que será calculada con el mejor salario prepandemia (febrero 2020) o el promedio mensual (septiembre 2019-febrero 2020). Es claro que muchas empresas no tienen la capacidad de reintegrar a todos sus trabajadores suspendidos y mucho menos la liquidez financiera para hacerle frente a múltiples indemnizaciones basadas en ingresos previos a la pandemia, por lo que el desempleo seguramente sobrepasará el 20% ya anunciado por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel).

Las empresas deben tener un plan sobre cómo terminar las relaciones de trabajo del personal suspendido que no podrá ser reintegrado. Se debe terminar la relación de trabajo dentro de lo que señala el Código de Trabajo para así evitar gastos adicionales de liquidación y costos legales por reclamaciones. En caso de que se quieran aducir causas económicas como causal de despido, se requiere primero la aprobación de Mitradel en un proceso que puede tomar hasta dos meses en recibir una aprobación e igual se deberá pagar la indemnización.

Si bien es cierto el Mitradel ha indicado que se permite seguir aplicando la figura de “reducción de la jornada” con ciertas limitaciones, lo cierto es que esta opción no constituye un plan sostenible para hacerle frente a la crisis económica que enfrentamos. A falta de un plan coherente en materia de derecho laboral, dirigido a la generación de empleos, es importante buscar asesoría correcta y explorar nuevas formas de contratar/administrar al personal, por ejemplo: establecer nuevos sistemas de compensación y beneficios que no se basen únicamente en salario, sino en necesidades básicas del personal como son: transporte, alimentación, medicamentos, seguros médicos y de vida, pensiones privadas, canje de mercancías, entre otros. Un buen plan de compensación y beneficios puede generar ahorros significativos en costos de planilla y retención de personal clave para la organización.

Actualizar los horarios y jornadas de trabajo que se utilizan en la empresa, implementando modelos híbridos de trabajo presencial y trabajo remoto para lograr eficiencia tanto en el área administrativa como en el área operativa.

Estas opciones pueden requerir adendas a los contratos de trabajo existentes o la total reestructuración de la empresa que puede conllevar a la terminación de todos los contratos e iniciar relaciones de trabajo totalmente distintas y ajustadas a la nueva realidad. Estos procesos toman tiempo, dinero, y puede requerir de una negociación colectiva en caso de que haya sindicato.

Lo más importante en estos momentos es tener una visión a futuro y establecer un plan con tres objetivos: mantener la fuente de empleo viva, establecer un equipo comprometido con la empresa y resistir la crisis económica.