21 de Feb de 2020

Familia

Padres emocionalmente ausentes

Satisfacciones propios y en ocasiones temas económicos ocasionan que los progenitores no tengan una conexión emocional con sus hijos e hijas

El ritmo de vida actual en donde ambos padres trabajan tiempo completo hace que estos dejen el cuidado de sus hijos a terceros. Hasta aquí no hay nada malo.

La amenaza familiar surge cuando los padres quitan la mirada de sus hijos para ponerla únicamente en factores sociales y/o económicos. El resultado: Padres y madres presentes, pero ausentes emocionalmente.

‘Los padres que están presentes, pero ausentes pueden verse como aquellos que no le brindan una conexión afectiva a sus hijos, están como desconectados de ellos por así decirlo', asegura la psicoterapeuta familiar, Ivette Schuverer.

Se da en familias aparentemente bien estructuradas, en las que los progenitores conviven en la misma casa con un funcionamiento supuestamente normal, y también en las familias donde uno de los progenitores vive separado de los hijos e hijas.

INVISIBLES EMOCIONALMENTE

Madres y padres están presentes físicamente con sus hijos, pero su mirada no está puesta en ellos, está puesta en satisfacciones propias o en la resolución de situaciones económicas en la familia.

‘Diversos factores confluyen de forma interrelacionados, por ejemplo, el social. Agunos de estos progenitores quieren mantener un estrato social alto o medio y esto exige que inviertan gran parte de su tiempo en sus trabajos y formas de relaciones laborales posteriores', afirmó Schuverer.

IVETTE SCHUVERERPSICOTERAPEUTA FAMILIAR

‘Los padres que están presentes, pero ausentes pueden verse como aquellos que no le brindan una conexión afectiva a sus hijos, están como desconectados de ellos por así decirlo'

En estos casos, los adultos regularmente ofrecen los mejores objetos materiales a sus hijos e hijas para alivianar, posiblemente, ‘un gran sentimiento de culpa que se esconde muy sutilmente en ellos'.

El aumento de la necesidad de que la mujer y el hombre pasen mayor tiempo fuera de casa para poder satisfacer las mínimas necesidades básica, también da paso a los padres ‘invisibles'.

La carga laboral conlleva a que los padres tengan que requerir de los servicios de una nana o familiar que los ayude a cuidar a sus hijos. Todo este panorama influye a que estos padres se encuentren más ausentes, y posiblemente desarrollando formas de vida ‘culpógenas', que a la larga trae otro tipo de consecuencias en los vínculos padres-hijos, explicó Schuverer.

FAMILIA AFECTADA

El ausentismo emocional no solo altera a los hijos e hijas si no que ocasiona ‘desajustes emocionales en ambos padres', propicia el ‘aumento de la ansiedad' y favorece la pérdida de la comunicación con los hijos, lo que conlleva a tomar ‘formas de resolución inadecuadas en pautas de crianza'.

Las consecuencias en el interior del desarrollo psíquico-emocional del niño y niña son diversas.

Tienen la sensación de no ser aceptado por sus padres, lo cual en su momento puede ocasionar que tengan conductas no adecuadas, se tornan irritables o difíciles de manejar, explicó Schuverer.

También puede generarse en el niño o niña sentimiento de autovalía disminuida y posibles temores. Son esos niños que están desmasiados apegados a sus amigos o maestros, buscan el afecto donde lo puedan encontrar.

Según un estudio realizado por los Departamentos de Salud y Servicios Humanos de EE.UU, los niños y niñas con padres ausentes tienen más probabilidades de abandonar la escuela secundaria y dejar sus planes para la universidad u otros proyectos de estudio después de la secundaria.

‘Puede que se sientan inseguros, sin embargo, no lo van a expresar de dicha forma; se mostrarán rebeldes, irrespetuosos, con niveles de enojo muy altos. En casos de adolescentes, ya pudiéramos hablar de otro tipo de reacciones como necesidad de pertenecer a una banda, realizar vandalismos, conductas autolesivas, necesidad de entrar en contacto con sustancias más comunes ilícitas como el alcohol y muchas veces también conductas precoces sexuales', dijo la psicoterapeuta familiar.

A pesar que en ocasiones los padres no tienen otra opción que pasar gran tiempo del día fuera del hogar y lejos de los hijos, es posible mantener esa conexión emocional necesaria.

La profesional aconseja que en el poco tiempo que se este con ellos debe ser exclusivamente para ellos, en cuerpo y mente. Sería recomendable que dejen en vibrador sus celulares, que apaguen sus ordenadores, que simplemente se conecten con sus hijos en ese momento.

Evitar pensar en pagar las cuentas, hacer las compras, entre otros, durante ese tiempo. Lo esencial es estar conectados y a su vez aprovechar momentos como una comida donde todos puedan estar presentes, o jugar un poco con sus hijos a lo que ellos prefieran.

Pequeñas actividades se pueden hacer con los niños y niñas, como ayudarles a cocinar, poner la mesa, acomodar cosas en la casa, hacer sus loncheras, salir a caminar, salir a una sala de juegos o a un parque. Todo va a depender de la calidad y la conexión que se dé con los hijos e hijas.