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10 de Aug de 2020

Farándula

Bryan Cranston se siente afortunado de haber conocido la fama pasados los 40

El actor alcanzó la popularidad con la serie juvenil 'Malcom in the Middle' en el año 2000, en plena madurez personal y profesional

Bryan Cranston se siente afortunado de haber conocido la fama pasados los 40
Bryan Cranston.

Aunque ya había contado con pequeños papeles en producciones de renombre durante la década de los noventa, el actor Bryan Cranston no saltó a la fama internacional hasta pasados los 40 años de edad, gracias a su participación en las populares series de televisión 'Malcolm in the Middle' y, sobre todo, con la aclamada 'Breaking Bad'.

Por ello, y con la perspectiva que ofrece el paso del tiempo, el actor le agradece a la vida que el reconocimiento público le llegara en su etapa adulta y, a diferencia de otros muchos compañeros de profesión que han tenido serios problemas para gestionar la popularidad, no en esos años de juventud en los que todavía se está formando la personalidad y la seguridad en uno mismo.

"Estoy contento de que pasara tarde, porque de esa forma tuve tiempo de consolidar esos principios y fundamentos personales sin que se vieran entorpecidos por la fama. Una de las consecuencias, en mi caso, de ser una celebridad es que tengo como una especie de 'toque de queda' en mi cabeza. Cada vez que estoy en público, tengo como una alerta interna que me avisa cuando dan las diez y media de la noche. Mi mujer y yo le apretamos la pierna al otro y sabemos que es hora de irse", reconoce en una entrevista al diario The Guardian.

Para el intérprete, una de las grandes desventajas de ser famoso es haber tenido que renunciar a lo que él llama "observaciones desapercibidas", una práctica parecida al voyeurismo -pero sin connotación sexual- que él solía llevar a cabo en grandes centros comerciales y que le servía para estudiar el comportamiento humano y aplicarlo, después, en sus personajes ficticios.

"Tuve 40 años de observaciones desapercibidas. Iba a centros comerciales con un diario y lo sujetaba justo delante de mis ojos. Si sentía que una pareja estaba discutiendo o algo por el estilo, me sentaba cerca de ellos y hacía como que leía el diario, pero en verdad simplemente estaba observando cómo se comportaban", recuerda en la misma conversación después de constatar que dejó de hacer estos estudios de campo cuando él mismo se convirtió en objeto de análisis.