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13 de May de 2021

Gastronomía

El dulce mamón

Su nombre podríamos decir que le ha hecho más daño que bien, pero ¿qué otro tan certero podría tener una fruta que hay que chupar hasta que su pulpa se despegue de su semilla? Como otras frutas nativas se torna más escasa y difícil de conseguir, y va siendo reemplazada

Mamón, 'Melicocus Bijugatus'Shutterstock

Los adultos recordaremos cómo durante nuestra niñez gozábamos al sentarnos con un racimo de mamones y uno por uno cortar su cáscara con los dientes, abrirlo con los dedos, llevar la fruta a la boca y sentir su dulzura mientras íbamos dándole vueltas con la lengua, hasta despojar de toda la pulpa la semilla que debíamos desechar con cierta gracia.

Y todo esto debía hacerse con extremo cuidado, algunos lo hacían hasta a escondidas de sus familiares que no paraban de decir “no comas eso que es muy peligroso”... un error de cálculo podía llevarnos a la asfixia, por el tamaño de la pepa.

“Las propiedades del mamón van desde medicinales, inmunológicas, contra bacterias y virus, y antiparasitarias, además de desintoxicar los riñones”.

El mamón o mamoncillo es el nombre más generalizado que tiene el fruto del Melicocus bijugatus, árbol frutal de la familia de las sapindáceas, natural de la zona intertropical de América. Es apreciado por sus frutos comestibles, unas drupas (fruto carnoso con un hueso leñoso (uno solo), de un color salmón que hacen caer sus ramas por el peso de sus racimos.

“Aunque no está claro de qué parte de América tropical es originaria, las primeras crónicas de los españoles la mencionan en la Orinoquia venezolana, donde los indígenas la llamaban “maco“ u otros nombres derivados de esta”, explica el ingeniero agrónomo Blas Morán.

Dulce de mamón y rambután en almíbarShutterstock

Los mexicanos, por su parte, asumen que es oriunda de Chiapas, pero lo cierto es que los únicos que la llaman huaya o guaya, son ellos y que dicho nombre es un vocablo náhuatl”, agrega.

En Venezuela está reportado desde finales del siglo XVIII, sin embargo, no por la dulzura de sus frutos sino más bien por su densa fronda de hojas permanentes y sombra fresca ubicada al lado de las casas.

Lichi, 'Litchi Chinensis'

Sus semillas se comían tostadas o molidas para preparar una “suerte de pan”, para utilizar la pulpa y consumirla directamente o preparar un licor.

“De Venezuela pasó a las Antillas menores a mediados del siglo XIX y de allí se disemina con el nombre de mamón o mamoncillo, que es un vocablo “taíno” y desde entonces, tanto en Centroamérica como en Sudamérica se le conoce con ese nombre, salvo muy raras excepciones de índoles locales”, destaca.

Martini de lichi

Propiedades

En una conversación con un amigo oriundo de Medellín, Morán comentaba del mamón, que para él se trataba de una fruta un tanto “insignificante”. Su amigo le respondió con una buena cantidad de estudios que a lo largo de los años se han hecho de la fruta y que han descubierto una buena cantidad de atributos.

“Para mí sorpresa, esta frutita está más estudiada que el coronavirus y sus propiedades van desde medicinales, inmunológicas, contra bacterias y virus, y antiparasitaria, además de desintoxicar los riñones”, comenta.

El dulce mamón

El mamón es una importante fuente de vitaminas (complejo B, vitamina C, etc.) e incluso las hojas y corteza se utilizan para ahuyentar murciélagos. La madera es muy liviana y flexible, por lo que es utilizada para ebanistería liviana y “armaduras” de montura. Como leña no es de buena calidad, por el humo que desprende.

El mamón es otra de las frutas nativas que van perdiendo terreno ante otras más fáciles de comercializar. Ya no se ven tantos racimos de frutos redonditos con piel verde. Hoy es muchísimo más fácil encontrar en la ciudad y a orilla de carretera, racimos rojos que en principio se confunden con el achiote, pero al acercarnos nos percatamos de que se trata de rambután, conocido en toda la región centroamericana como “mamón chino”.

Rambután

Mamón chino, por ser ellos quienes empezaron a comercializarlo en la región, o por la mala costumbre de llamar chino a toda persona de rasgos asiáticos. El rambután es oriundo del sureste asiático, de Indonesia, para ser más exactos, y aunque a simple vista parece una fruta muy cercana al mamón, realmente no lo es.

Rambután 'Nephelium lappaceum'

“El mamón chino no tiene nada que ver con el mamoncillo. Pero el mamón chino sí está emparentado con el lichi”, informa Morán.

El rambután es el fruto del Nephelium lappaceum y su nombre proviene del malayo rambut, que significa cabello o pelo, así es que se le puede llamar la fruta con pelos o peluda.

El agua es su componente mayoritario. Es rico en hidratos de carbono, por lo que su valor calórico es elevado.

En lo que se refiere a otros nutrientes, destaca su contenido de vitamina C, aportando también en menor proporción otras vitaminas hidrosolubles del complejo B, entre ellas el ácido fólico. Abunda el potasio y en menor cantidad están presentes otros minerales, tales como el magnesio. Es considerada una superfruta.

En cuanto al lichi, Litchi chinensis, también conocido como chirimoya china, sí proviene de China y en Panamá son mucho más conocidas sus versiones en conservas que han sido servidas como postre en restaurantes chinos por muchos años y que en décadas recientes, se convirtieron en un exótico ingrediente para martinis y otros cocteles.

A diferencia del rambután, el lichi no se adquiere fresco con mucha facilidad.

El lichi contiene flavonoides que combaten enfermedades, antioxidantes y una alta cantidad de vitamina C.

Recomendaciones para consumir

Postres

La forma más sencilla de consumir mamones, rambután o lichi es fresco, cortando su cáscara ya sea con las manos, un cuchillo o hasta con los dientes, y comiendo la pulpa con cuidado de no atragantarse con el carozo.

Para quienes quieren evitarse la fatiga de comer una a una la fruta o temen algún problema con la semilla, hay algunas otras opciones:

Cocine en almíbar o con raspadura una cantidad de estas frutas. El agua y la temperatura elevada harán que la pulpa se separe fácilmente de la semilla.

Otra posibilidad es hacer refrescos o licuados con la pulpa de las frutas.

¿Ha probado un martini con lichi? Prepárelo con vodka, vermut, jugo de lichi y dos frutitas para servir en la copa.

Los mamoncillos y el rambután son frutas que se prestan para la preparación de 'mousses'. Aunque la preparación le puede resultar laboriosa por lo de retirar las semillas, el resultado valdrá la pena.