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08 de May de 2021

Mia Voces Activas

Kristine Jiménez: ‘Tenemos que desmitificar los deportes de combate para las nuevas generaciones de mujeres’

La judoca ha representado a Panamá en diversos torneos internacionales, obteniendo la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2018 y convirtiéndose en la más joven de Panamá en entrar en el proceso de clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. En esta edición conversó con 'La Decana' acerca de su preparación y su experiencia como mujer en el judo

La judoca panameña Kristine Jiménez (25 años) se ha destacado en el deporte por sus conquistas como medallista de oro, plata y bronce en diversos campeonatos y torneos de esta disciplina, siendo su más reciente logro la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Actualmente está en Miami, Florida, preparándose para el Campeonato Panamericano de Judo 2020, que se ha aplazado para el 17 de noviembre en Guadalajara, México. La joven atleta es una promesa del judo panameño que actualmente posee el ranking nacional más alto, lo que le ha abierto la puerta para ocupar la cuota continental para clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio que se realizarán en 2021 por las condiciones de emergencia sanitaria por el reciente coronavirus. Pese a estos retrasos, Jiménez se muestra confiada y positiva en que su entrenamiento la ha preparado para representar al istmo en la cita deportiva mundial junto a los demás atletas seleccionados. Oriunda de Santiago, Veraguas, relata a La Estrella de Panamá el camino para lograr sus metas deportivas y la motivación que busca inspirar en mujeres jóvenes dentro del judo en Panamá. Así mismo, desea terminar su carrera deportiva como entrenadora de judo, ya que posee un máster en gestión deportiva internacional de la European Sports Business School de Valencia, España. “Pienso seguir en el deporte apoyando a nuevas generaciones”.

La joven deportista procura llevar en alto a Panamá.Cedida

¿Cómo empezó tu pasión por el judo?

Desde pequeña, a los 12 años, cuando vivía en Veraguas, quería entrar a un deporte de contacto y había disponible un entrenamiento de judo en un campamento llamado 'Verano Feliz'. Ahí me inscribí y luego quedé seleccionada para formar parte del club, por lo que empecé a entrenar con los demás, y al poco tiempo la Federación Unida de Judo de Panamá me invitó a participar en los torneos juveniles junior; eso me abrió las puertas para viajar internacionalmente a campos de entrenamientos y competencias. Desde entonces no he parado, ni está en mis planes hacerlo.

La pandemia ha afectado al sector deportivo, ¿cómo ha sido el entrenamiento en Miami en estas circunstancias?

Tras seis meses sin entrenar a raíz de la pandemia, el cambio de ambiente ha sido una situación compleja para recuperar la forma física, los movimientos y el ritmo al que ya estaba acostumbrada. Ya llevo poco más de un mes en Miami entrenando turnos dobles al día y tratando de hacer lo mejor para llegar a las competiciones próximas en un estado físico óptimo.

Actualmente te estás preparando para el torneo Panamericano de Judo en Guadalajara, ¿cómo ha sido el proceso?

En el centro de entrenamiento donde asisto hay un conjunto de atletas que se están preparando para este torneo, por lo que ha sido un ambiente ameno y colaborativo, en especial porque competimos juntas, mejoramos nuestras técnicas y buscamos que todas estemos en la mejor forma posible para representar a nuestros países. Representar a Panamá en otro país en esta disciplina es un honor; me pone muy alegre porque me considero una mujer patriótica, a donde voy me gusta enseñar mi bandera, hablarles a las personas de Panamá, de nuestra cultura y siempre me enorgullece tener la oportunidad de competir y dejar la nación en alto.

Siendo mujer en un deporte de contacto, generalmente regido por hombres, ¿has tenido que superar obstáculos? ¿Cómo ha sido tu camino?

Ha sido complicado porque existen mitos que encierran a las mujeres cuando practican deportes de contacto entre lo que es la “agresividad” que se vive, que son deportes que “te dejarán marcas” o “te romperán huesos”, pero no he prestado mucha atención a ninguno de ellos ni a las críticas negativas, porque tengo un objetivo y para lograrlo tengo que seguir adelante. He tenido diversos obstáculos como cualquier mujer que se dedica al deporte, pero lo más importante como atleta femenina es hacer caso omiso, enfocarte en tu propio plan y tener una voluntad de acero para cumplir tus metas, porque nadie más lo hará por ti.

Estás en camino para la clasificación de los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, ¿cómo te sientes frente a este nuevo panorama?

La meta final de mi carrera deportiva en esta etapa es lograr la clasificación para los Juegos Olímpicos del próximo año, las posibilidades más cercanas que tengo para clasificar son a través de la cuota continental –que ahora la tengo por mi ranking–, pero es un proceso por el cual tengo que seguir compitiendo y obtener los puntajes necesarios para no perder este espacio. Si gano el Campeonato Panamericano se abrirán mejores puertas para clasificar y soy optimista en que así será. Me siento contenta de tener esta oportunidad de participar en el ciclo olímpico, además de ansiosa por llevar a Panamá a esta cita deportiva mundial en la disciplina de judo. Esta sería la culminación de mis objetivos actuales, por lo que toda mi concentración está en ello; quiero enorgullecer a mi madre y a mi país.

La presencia femenina no abunda en el judo como en otros deportes, ¿de qué manera consideras que se podría enseñar esta disciplina a más niñas y mujeres jóvenes panameñas?

Considero que hay que crear proyectos que incentiven a las niñas a practicar deportes de contacto desde la juventud, actualmente no contamos con instalaciones suficientes para practicar judo u otras disciplinas de esta naturaleza, por lo que no hemos podido desarrollar tantos proyectos como sería lo ideal. Se necesita el apoyo gubernamental y de la empresa privada para llevarlos a cabo, las comunidades no pueden hacerlo solas. Existen jóvenes en áreas rurales y pobres que desean tener acceso al deporte, entrar en proyectos donde puedan descubrir sus talentos y convertirse en atletas prometedores, pero se tiene que incentivar a las niñas a hacer estos deportes, hacerles ver que también pueden practicarlos igual que un hombre, que es más que un combate, es una manera divertida de mejorar la salud física y emocional, aprender a desarrollar el carácter y conocerte a ti misma conforme vas creciendo en él. Tenemos que desmitificar los deportes de combate para las niñas y las nuevas generaciones, porque estos son los que ayudan a desarrollar mayor disciplina, fuerza, resiliencia y a formar mejores ciudadanos, conscientes de lo que se necesita para colaborar con otros sin discriminación.

¿Qué te gustaría ver que mejore en el deporte?

Sueño con que los atletas contemos con instalaciones creadas y adecuadas para las diversas disciplinas que se practican en el país, así como con nombramientos de entrenadores capacitados y con experiencia, que sean fijos y puedan ayudar a las nuevas generaciones a desarrollarse en el deporte. Si estas necesidades se cubren de forma eficiente, podríamos tener un avance significativo en el desarrollo de atletas comprometidos y de calidad de aquí a la próxima década.

¿Cómo es un día en la vida de Kristine Jiménez?

Usualmente no soy una persona madrugadora (risas), pero mis entrenamientos en Miami son de 10:00 a.m. a mediodía con entrenamiento físico y en la noche desde las 7:00 p.m. comienzo con combate y técnicas de judo con los demás atletas. Durante el día, luego de mi entrenamiento matutino, me gusta descansar y dedicarme mi propio tiempo. Soy amante del béisbol en mi tiempo libre o ir a los centros comerciales y mirar diversas tiendas de mi agrado como cualquier chica, así logro distraerme y enfocarme en los combates.

¿Cómo se describe Kristine Jiménez?

Soy una mujer luchadora, perseverante, que no toma una derrota como respuesta, sino que siempre busca avanzar más y eso me ha permitido llegar a la posición en donde estoy hoy. He superado muchos retos que me han querido bajar las ganas de competir o incluso orillarme a dejar el deporte, pero sé cuál es mi pasión y no la voy a dejar. Aun con pronósticos negativos o desventajas he podido seguir compitiendo y he logrado dos de los triunfos más importantes de mi carrera: la medalla de oro en los Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla y la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Amo Panamá y amo el judo, por lo que resaltar el deporte panameño y posicionarme como una de las judocas reconocidas en Centroamérica me hace sentir orgullosa, además de traer medallas que Panamá no ganaba en esta disciplina desde hace muchos años.

La covid-19 afectó a tu madre, pero se recuperó de la batalla, ¿cómo ha sido estar lejos de casa en estos momentos?

Mi madre es el motor que mueve mi vida todos los días, siempre ha estado pendiente de mí, me ha impulsado a obtener mis metas y a superar obstáculos, me ha enseñado cuál camino tomar e incluso si he ido por lugares que al final no me convenían, ella ha estado allí dándome su apoyo incondicional en todo momento. Aún hoy está pendiente de todo lo que pasa en mi vida, aunque estemos lejos. Me alegra mucho que se haya recuperado de la covid-19, peleó la batalla porque es una luchadora y ahora podemos seguir adelante.

¿Qué consejo le quisieras dar a las judocas panameñas?

Que sigan luchando, entrenando y tengan metas claras para su carrera deportiva. El judo es un deporte de colaboración también, gracias a él van a poder desarrollar su disciplina, autocontrol, fuerza y autoestima, elementos muy importantes en nuestra sociedad actual. Las motivo a que no se dejen minimizar por nadie por el hecho de practicar un deporte de contacto y que busquen superarse a sí mismas antes que a los demás.

¿Cómo te ha transformado el judo?

Me ha hecho una persona fuerte, con un carácter mejorado, me ha ayudado a saber manejar circunstancias difíciles en mi vida personal y mi carrera deportiva. Tengo que agradecerle al deporte por ayudarme a convertirme en una mujer que no se arrepiente de las decisiones que ha tomado, ni que se acobarda ante nada.