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04 de Jun de 2020

Planeta

Más allá de la cumbre

COPENHAGUEN. Hace aproximadamente un año, la Asociación Internacional de Publicidad (IAA) creó una campaña para ayudar a la ONU a “crear...

COPENHAGUEN. Hace aproximadamente un año, la Asociación Internacional de Publicidad (IAA) creó una campaña para ayudar a la ONU a “crear el momentum” necesario para un acuerdo “fuerte” aquí en Copenhague. La campaña, simple y genial, se llama “Hopenhagen”, una combinación de la palabra esperanza (hope) y el nombre de la capital danesa. Las buenas intenciones de las compañías publicitarias, sin embargo, se han dado de bruces con la realidad, haciendo que —al menos hasta ahora— oír o leer la palabra “Hopenhagen” por estos lares encierre una siniestra dosis de cinismo. Algo parecido, digamos, a lo que provoca leer “Arbei macht frei” (El trabajo os hará libres) a las puertas de Auschwitz.

Pero mientras en “Hopenhagen”, la policía apalea y arresta activistas, el Bella Center expulsa a las ONGs y los delegados y los líderes mundiales no logran ponerse de acuerdo, en Copenhague no todo es desesperanza. Existe un mundo, un universo, de gente que —al margen de la COP15— trabaja sin parar para mostrar que otro mundo es posible. Que no hace falta invertir millones en logística, tecnología y seguridad para llegar a un acuerdo satisfactorio. “El otro Copenhague” ha demostrado, día a día, que los altos vuelos del Bella Center son solo eso, altos vuelos. Y mientras más alto se vuela, más dura será la caída.

A un costado de la estación de trenes se encuentra el Klimaforum, el COP15 alternativo (http://www.klimaforum09.org/). Sentada en la pequeña sala de prensa, Kristine Holten-Andersen, la portavoz del foro, atiende a La Estrella. “Este es el foro de la gente. Un espacio abierto para que las ONGs y el común de la gente entren al debate”, apunta. El Klimaforum tiene mucho de qué enorgullecerse. Lo que inició como un esfuerzo ilusionante —100 ONGs y 8,500 personas de 92 países confirmaron su presencia inicialmente— terminó siendo un éxito rotundo: más de 40,000 personas han pasado por el foro en 11 días (una media de entre 5,000 y 7,000 personas diarias) y más de 300 organizaciones se han hecho presentes de distintas maneras. Unos 30 periodistas cubren a tiempo completo el foro y los medios más importantes del mundo le han dedicado espacios en su cobertura.

Pero, ¿qué significa exactamente este foro? “Queríamos crear una voz opositora en nuestro propio espacio. La democracia está siendo apartada del Bella Center. Un acuerdo parece más lejano que nunca. Queríamos que hubiera una clara distinción entre nuestros objetivos y los suyos y no estar ahí dentro legitimando su manera de hacer las cosas”, explica Kristine.

Para las ONGs danesas, la creación de este foro fue un gran debate. “Las organizaciones más grandes no querían participar porque tenían su espacio dentro del Bella Center. Ahora, sin embargo, nos dicen que se arrepienten. Es una lástima, porque su presencia nos habría hecho aún más fuertes”. El trato que la COP15 ha dado a las ONGs ha sido, para muchos, vergonzoso. Varias organizaciones han sido expulsadas del Bella Center y el número de ONGs permitidas, especialmente estos últimos días, es cada vez menor. Hoy viernes, solo 90 miembros de ONGs podrán entrar al centro de convenciones.

Mientras, en el Klimaforum la esperanza viene en grandes dosis. El foro quiere llevar el debate mucho más allá. “Muchas cosas no se están discutiendo en la COP15, sólo el mercado de carbono. Nosotros queremos confrontar el sistema completo. Queremos cambiar los valores de nuestra sociedad”. Los esfuerzos de estos soñadores climáticos, que hacen todo de manera voluntaria, no han caído en saco roto. “Chávez no está apoyando. La Cancillería boliviana también, así como algunos diputados daneses. El presidente de Maldivas estuvo aquí. Nos hemos reunido con el presidente del G77 (el sudanés Lumumba Di-Aping) y la coalición de estados insulares”, dijo sonriente Kristine.

Y no es para menos. Los organizadores del Klimaforum esperaban unas 10,000 personas en total, en su mayoría europeos. “Estamos impresionados. Esto es verdaderamente inspirador”, reconoció Kristine, orgullosa de unos logros que deberían hacer sonrojar a los líderes y delegados del Bella Center. En menos de tres días, más de 300 organizaciones –que incluían desde granjeros y laboristas hasta indígenas, médicos y académicos— firmaron la declaración, adoptada por unanimidad luego de una consulta popular en la que hasta la gente que pasaba por la calle podía opinar. Vandana Shiva, reconocida ambientalista india, dijo al firmarla que esta era “la declaración que debería ser firmada en la COP15”.

El foro ha sido tan exitoso que ya están planeando el Klimaforum10, que tendrá lugar dentro de un año en México, D.F. a la par de la COP16. Las ONGs que fueron expulsadas del Bella Center ya han confirmado su presencia.

INDYMEDIA: REVOLUCIONANDO EL PERIODISMO

Pero el Copenhague alternativo es mucho más que el Klimaforum. Una vasta red de medios alternativos se encarga de cubrir todos lo que sucede en la ciudad. El Centro Independiente de Medios (IMC) —o “Indymedia” (www.indymedia.org), como se conoce a nivel mundial—, es el más importante de todos, con 200 periodistas (venidos de todas partes del mundo) y 40 equipos de video repartidos por todo Copenhague.

Indymedia tiene su centro de prensa en la Solidarity House, donde comparte instalaciones con la Climate Justice Action, la organización paraguas que coordina todas las protestas y demostraciones en la ciudad. “Normalmente no solemos montar centros de prensa, pero el IMC local no estaba preparado para cubrir esto. Teníamos que darle apoyo”, cuenta Sky, un inglés cuarentón de cabello blanco y hablar apasionado. Después de 10 años en Indymedia y medio mundo recorrido, este será el último gran evento que cubrirá.

La historia de Indymedia es fascinante. Creada hace exactamente 10 años por dos estadounidenses insatisfechos con el cubrimiento de las protestas en Seattle por los medios tradicionales, la organización ha crecido exponencialmente hasta tener delegaciones en lugares tan inusuales como Palestina o algunos países africanos. “Mientras el periodismo corporativo se va a pique, nosotros no paramos de crecer”, asegura Sky. Sus miembros son todos voluntarios y la organización es absolutamente descentralizada. “No tenemos editores ni jefes. De hecho, Indymedia ni siquiera existe”, me cuenta, “si existiera legalmente, los gobiernos nos habrían censurado”.

Ser periodista de Indymedia no es ningún juego. Sky tiene una orden de arresto en Tel Aviv y en las protestas de Génova en 2001 casi pierde la vida luego de ser apaleado por la policía. Varios de sus amigos han sido heridos e inclusive asesinados cubriendo eventos. “La gente piensa que es sencillo: sales, tomas fotos y te vas a tu casa, pero no es así”. El miércoles por la noche, Sky fue arrestado temporalmente en una estación de metro. “Nos tienen vigilados. Fueron directamente por mí. Me revisaron la computadora, y se llevaron varios archivos. Somos peligrosos para el establishment”, me dice soltando una carcajada.

En Copenhague, Indymedia está, también, haciendo la diferencia. Solamente el miércoles su página danesa tuvo cinco millones de visitas. El IMC tiene conexiones con más de 5,000 medios alternativos alrededor del mundo. “En 24 horas, más de 40,000 websites publican nuestras historias. Montamos nuestro centro de prensa con 1,500 dólares. Los grandes medios han gastado millones, y aún así no informan bien a la gente”, me dice orgulloso, Sky. La diferencia, para él, es clara: “cuando se tiene la pasión y el compromiso político, se pueden cambiar muchas cosas”. Oyéndolo, es inevitable preguntarse si no será precisamente eso, pasión, lo que hace falta en el Bella Center.

Para los cientos de personas que trabajan en el “otro Copenhague”, no hacen falta eslóganes. Ellos son los que hacen que “Hopenhagen” sea una realidad, a pesar de que la COP15 se empeñe en hacernos pensar lo contrario.