26 de Oct de 2021

Planeta

Amigas del ambiente

PANAMÁ. “Me asfixia ver un lugar tan hermoso, tan bello y precioso como las áreas verdes de Clayton con basura tirada. Me siento mal. En...

PANAMÁ. “Me asfixia ver un lugar tan hermoso, tan bello y precioso como las áreas verdes de Clayton con basura tirada. Me siento mal. Entonces pensé si algo te molesta por qué no haces algo por mejorarlo”, dice Rosemary Baily, mientras sonríe.

Rosmary, una ex secretaria bilingüe de origen suramericano y Milly Nieves, una histopatóloga panameña, se cruzaron sus caminos hace tres años mientras la primera recogía latas, vasos plásticos y papeles en las áreas verdes de Clayton.

Milly se identificó con la tarea que realizaba Rosmary. Desde entonces todos los días a la salida del sol se reúnen por dos horas —de seis a ocho de la mañana— para recopilar los desechos acumulados en las aceras de las calles.

Equipadas con guantes, gorras, chalecos flourescentes, tenis y una herramienta plástica, que al apretar un gancho captura rápidamente los desechos, realizan cada día la tarea desde Ciudad del Saber hasta la Ave. Ascanio Villaláz.

“Al principio teníamos un palo de escoba con un clavo afilado abajo para recoger la basura. Pero, encontramos en Conway un instrumento que nos facilita el trabajo y es económico”, dice Milly.

Para satisfacción de Milly y Rosmary la basura en las aceras ha disminuido. “Ahora sólo recogemos cinco bolsas antes eran diez diarias” dice la histopatóloga panameña, quien atribuye la reducción a un aumento en la conciencia ambiental de los panameños.

Pero, la misión de Milly y Rosmary no termina con la recolección de los desechos en las aceras. Hace pocos meses las dos mujeres emprendieron una nueva aventura para conservar su comunidad limpia de basura.

Ellas organizaron a los residentes del sector de Clayton para reciclar plásticos, latas, baterías, papeles y vidrios.

Los vecinos han visto con buenos ojos el proyecto. Cada sábado en cinco puntos de acopio -una parada, una palmera, un árbol- los residentes llevan sus desechos separados en bolsas blancas de lavandería donde la compañía Bliss”s Earth Recycling Panama los retira.

“La tarea no ha sido fácil” admite Milly, al tiempo que frunce el rostro. Y es que la falta de compromiso de cuatro empresas recolectores por poco hace fracasar la iniciativa. Afortunadamente contactaron a la compañía Bliss”s Earth Recycling Panama que se esmera por hacerlo bien la labor de recolección según ellas.

Además, de recopilar los desechos y organizar un proyecto de reciclaje en su comunidad, estas dos residentes de Clayton han optado por asumir medidas de ahorro energético en sus hogares y usar materiales biodegradables en sus fiestas.

La labor que cumplen Milly y Rosmary es totalmente altruista. “No recibimos dinero de nadie por realizar esta obra. Lo hacemos por que Panamá se lo merece”, afirma Rosmary.

Ellas dejan claro que el único mérito que desean por esta obra es lograr que la población entienda que no se necesita dinero para vivir en una ciudad limpia. “Lo único que se necesita es voluntad y aptitud”, dijo la ex secretaria bilingüe,

“Quien no le guste vivir en un lugar rodeado de basura debe hacer algo para limpiarlo”, puntualizó Rosmary, aportando una solución para el exceso de la basura que enfrenta el país.