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01 de Dec de 2020

Planeta

¡Orcas en Colón!

PANAMÁ. ¿Alguna vez ha navegado en las cálidas aguas del Caribe panameño y observado una orca sumergirse para atrapar un pez que le perm...

PANAMÁ. ¿Alguna vez ha navegado en las cálidas aguas del Caribe panameño y observado una orca sumergirse para atrapar un pez que le permita saciar su voraz apetito? Probablemente no, pero el pasado sábado, un grupo de cinco amigos que se dedicaban a la pesca deportiva en Sherman, provincia de Colón, tuvieron la oportunidad de presenciar el espectáculo natural. “Fue sencillamente impresionante. Nunca antes había presenciado algo igual”, comentó entre risas Franklin García, un mecánico de locomotoras de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).

Y es que hasta ahora “nunca se había reportado” la presencia de una orca en el Caribe central panameño - Colón - dijo Jorge Morales, del Laboratorio Marino de Punta Galeta en Colón.

A pesar de ello, Héctor Guzmán, biólogo del Instituto Smithsonian en Panamá, quien es reconocido por sus aportes de investigación en favor de los cetáceos, admite que los delfines se han visto en Costa Rica, Parque Nacional Coiba y Parque Nacional Golfo de Chiriquí, en el Pacífico.

Que los mamíferos visiten el Pacífico podría tener una explicación relacionada con su modo de vida. Las aguas del Pacífico son más frías; las del Caribe, más cálidas. Y aunque las orcas son cosmopolitas —pueden vivir en distintos océanos del mundo— prefieren las aguas frías de Alaska y Norteamérica para vivir y preservar su especie. Allí pueden encontrar ballenas, focas y leones marinos, animales preferidos en su dieta alimenticia para subsistir, dijo Guzmán. Lo extraño es que las orcas hayan sido divisadas en las cálidas aguas del Caribe. ¿Estarán de paso por Colón? ¿Acaso han llegado a aparearse? ¿Está Panamá dentro de su ruta de migración?

El biólogo del Smithsonian indicó que es necesario realizar estudios que puedan arrojar datos sobre las orcas en las aguas cálidas panameñas, aunque admitió que “es posible que hayan llegado en busca de alimentos”.

El científico recomendó a quienes tengan la oportunidad de divisar una orca mientras navega que disfruten de la ocasión con cautela. No deben lanzarse al agua a bucear con ellas si no están preparados, pues “pueden ser agresivas y confundir al humano con una de sus presas grandes”, advirtió.

ESPECIES EN RIESGO

Las orcas, consideradas en riesgo por el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), son los mamíferos de mayor distribución en la Tierra después del hombre. Los machos pueden llegar a pesar hasta 6 toneladas (6000 kilos) y las hembras pesan un poco menos, pueden alcanzar las 4 toneladas (4000 kilos).

A estos enormes mamíferos les gusta andar en grupos para atacar juntos a las presas grandes, como las ballenas.

El hecho de que un grupo de orcas es capaz de matar a una ballena hizo a esta especie merecedora de un terrible apodo: “asesina de la ballena”.

Hasta ahora se piensa que el apodo fue impuesto en el siglo XVIII por un grupo de marineros españoles. Sin embargo, este seudónimo se tradujo de manera incorrecta al inglés killer whale , que significa ballena asesina.

LA AVENTURA

Hasta nuestros días, el término ha provocado una gran confusión. Hoy muchos piensan que las orcas son ballenas asesinas, pero la realidad es que son delfines. Así es son los mamíferos marinos más grandes de la familia de delfines.

Un sábado poco antes de salir el sol, Tomás Cusatti, Mauricio Luck, Joaquín Rodríguez, Juvenal Vásquez y Franklin García abordaron una lancha para ir de pesca.

El viaje de ida no tuvo contratiempos. Sin embargo, el retorno auguraba una experiencia inolvidable.

El sol radiante y la mar en calma se conjugaron en un ambiente agradable. Los pargos rojos picaban los anzuelos impuestos en las cañas de pescar. Una y otra vez los viajeros lanzaban las cañas al agua y las recogían con un pez atrapado.

Lo que los aventureros nunca se imaginaron es que un grupo de enormes delfines les disputaban los peces.

“¡Ay papá...!”, exclamó uno de los pescadores. “¡Mira eso...!”, dijo otro.

Los amigos estaban perplejos ante lo que sus ojos alcanzaban a observar. Una orca se desplazaba de un lugar a otro en las aguas. “En aquel instante, unas doce orcas empezaron a dar saltos y a nadar alrededor de la lancha”, contó emocionado el trabajador de la ACP.

Ante lo insólito, era necesario verlas de cerca. “Tírale una tuna”, dijo uno de los chicos. “No, después nos van a seguir”, gritó el otro. Probablemente el tamaño del pez intimidó a uno de ellos.

“¡Qué nos van a seguir!”, contestó el otro, y agregó “lo que buscan es comida”. Impulsado por su compañero de viaje le tiró un pez. La orca se lanzó tras ella. Increíble, pero cierto. El momento quedó grabado en un vídeo al que se puede tener acceso en el sitio web de La Estrella www.laestrella.com.pa.