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28 de Mar de 2020

Planeta

Embellecen ‘parking’ con guacayanes y jacarandas

HERRERA. La unidad es la clave para alcanzar el éxito. Este adagio se aplica muy bien a los residentes y autoridades de Monagrillo, en H...

HERRERA. La unidad es la clave para alcanzar el éxito. Este adagio se aplica muy bien a los residentes y autoridades de Monagrillo, en Herrera, quienes sembraron muchos árboles de guayacanes y jacarandas el pasado sábado para embellecer el estacionamiento del gimnasio Segundo Familiar Cano.

La iniciativa fue concebida en la mente de Cervantes Mendieta, un miembro de esta comunidad, un día de marzo mientras su nieta de poco menos de dos años se desvivía por tocar las flores amarillas de los guayacanes que adornan las isletas de la barriada donde reside.

‘Un día cualquiera, me acerqué a Jorge Matsufuji, director de la Fundación Shinmatsu, mientras él tomaba algunas fotos de los árboles floreados, para contarle la experiencia con mi nieta’, recuerda. Aquel señor de rasgos asiáticos con sombrero de alas anchas le propuso construir un vivero con las semillas del guayacán. ‘Inmediatamente pensé en adornar las áreas del estacionamiento del gimnasio’, cuenta Cervantes.

Con esta motivación construyó un vivero con las semillas que Matsufuji le regaló y hoy tiene gran cantidad de plantones para construir un bosque que dé sombra a los jóvenes que cada año se dan cita en los encuentros religiosos que promueve celebrar la Iglesia católica en el gimnasio.

SUEÑO CUMPLIDO

La mañana del pasado sábado, el sueño de Cervantes empezó a cumplirse. Aunque, sus guayacanes aún esperan por plantarse. A eso de las nueve de una mañana soleada, autoridades del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), de la Gobernación de Herrera, Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), estudiantes y residentes se dieron cita en el gimnasio para plantar los primeros trescientos árboles, de los cuales doscientos fueron donados por José María Duarte, profesor del Primer Ciclo de Atalaya, y ciento cuarenta por la empresa Ricardo Pérez.

El primer árbol fue plantado por el padre del gobernador de la región, Elías Corro, quien fue uno de los motores de la actividad.

Lo primero que hicieron fue cavar el hoyo, luego introducir el plantón hasta quedar al nivel del suelo y finalmente pisar la tierra para evitar que se escape el aire y que se empoce el agua. Como premio, la planta lleva su nombre y una tela amarilla impuesta en una estaca indica el color de la flor que debe dar el árbol.

El segundo plantón lo sembró el cura de Monagrillo, Elías Villalaz. Para sorpresa de todos los presentes en la actividad, Omar Bultrón, compositor de música típica panameña, acompañado de su guitarra entonó una canción al árbol que plantó el sacerdote. ‘El palito de padre Elías’, cantaba Bultrón mientras el resto de las personas lo acompañaban con las palmas.

La reforestación del área apenas comenzaba. El calor se dejaba sentir con fuerza, pero no fue impedimento para alcanzar la meta que los voluntarios se habían impuesto.

Unos marcaban el área de siembra, otros cavaban los hoyos, mientras el resto plantaba los árboles. De repente se escucha decir ‘¡un marcador para escribir un nombre y una tela en tono morado!’. Así, las horas fueron cayendo. El cambio se empezaba a notar y el cansancio también. Pero, los estudiantes del colegio Segundo Familiar Cano le impusieron un nuevo ritmo a la actividad a eso de las doce del mediodía. ‘Ustedes tienen calor, verdad, entonces hay que sembrar árboles para que nos den sombra y oxígeno’, motivaba Matsufuji. La respuesta no se hizo esperar. ¡Vamos a sembrar! gritaron los pequeños entre los diez y doce años. Y ellos mismos responden en coro ¡Sííííí!

El implacable sol no daba tregua. A la una de la tarde, los equipos de siembra se empezaban a recoger.

Al final sólo se logró plantar unos cien árboles que dentro de algunos años recompensarán el esfuerzo de los que se sumaron a la iniciativa adornando el lugar con sus flores amarillas y lilas. El resto se sembrará en los próximos días.