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08 de Mar de 2021

Planeta

Incierto el porvenir de la guacamaya roja

PANAMÁ. Aquellos tiempos en que la guacamaya roja extendía sus alas para adornar los cielos de las selvas panameñas han quedado atrás. L...

PANAMÁ. Aquellos tiempos en que la guacamaya roja extendía sus alas para adornar los cielos de las selvas panameñas han quedado atrás. La codicia de la gente por esta ave la ha llevado al peligro de desaparecer para siempre de los bosques.

El vistoso plumaje del pájaro ha sido su atractivo y su desgracia. Sus tonos en colores rojo, verde y azul son muy buscados para confeccionar los vestidos folclóricos del diablito sucio y es la causa por la que mucha gente ha pagado considerables sumas de dinero para tenerla encerrada en una jaula como mascota. Aunque, algunos también prefieren poseerla porque aprende a imitar palabras que pronuncian los humanos.

Pe ro estas no son las únicas amenazas que se ciernen sobre la guacamaya roja. El lugar donde habita y construye con esmero sus nidos para extender su especie está desapareciendo poco a poco. La deforestación ha sido un gran escollo para la supervivencia de esta especie.

Rosabel Miró, directora ejecutiva de la Sociedad Audubon de Panamá, explicó que es una de las dos aves más amenazadas en el país canalero. La otra es la cotinga, que habita en los manglares de Chiriquí.

Erick Núñez, biólogo de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), confirmó la versión de Miró. ‘Las guacamayas se encuentran mayormente amenazadas’, advirtió el especialista de la ANAM.

A pesar de todo lo anterior, Panamá no tiene un censo que determine la población de guacamayas rojas o banderas, como también se conoce al ave. Tampoco hay un plan de conservación de la especie. Lo único que existe es una ley general de vida silvestre que castiga los abusos en contra de los animales.

La situación es crítica. No sólo Panamá enfrenta el riesgo de perder a esta especie. Otros países de la región como México, por ejemplo, experimentan el mismo dilema.

UNA ESPERANZA

Las presiones sobre el ave se registran a lo largo de toda Latinoamérica, desde México hasta Argentina. De hecho, existen lugares en el Centro de América, donde ya es considerada extinta, advirtió Núñez.

Para Panamá aún hay una esperanza. Allá en lo más recóndito de los bosques del Parque Nacional Coiba, en la provincia de Veraguas, está la población más grande de guacamayas rojas del país. Allí han encontrado refugio, señaló Karla Aparicio, es pecialista en aves de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCÓN), También se hallan en algunos sectores de la Península de Azuero.

Para Aparicio, el tráfico ilegal es el responsable del porvenir incierto que hoy enfrenta la especie. La gente la caza y la vende a precios muy altos, dice Núñez. Los precios oscilan entre 5 y 10 mil dólares.

La guacamaya roja es muy fiel a su pareja. Una vez que se encuentran no se separan jamás.

REPRODUCCIÓN

La edad para la reproducción es a partir de los cuatro años . La hembra pone entre dos y cuatro huevos en la cumbre de los árboles de gallinazo, ceiba y barrigón. Los empolla por unos 105 días y los cría durante uno o dos años hasta cuando están listos para emprender solos una vida.

Los largos periodos de crianza es uno de los factores propios de la naturaleza que retarda el crecimiento de la población. Cada año sólo pueden tener entre una o dos crías.

Además de la guacamaya roja, Panamá cuenta con otras cuatro especies: la roja y verde, la azul y amarilla, frenticastaña y la verde, puntualizó el funcionario de ANAM .