Temas Especiales

31 de May de 2020

Planeta

La ANAM registra bajo uso de recursos hidrícos

PANAMÁ. Si bien en Panamá existe una marcada dependencia por el uso de los recursos energéticos no renovables, se trata de algo insosten...

PANAMÁ. Si bien en Panamá existe una marcada dependencia por el uso de los recursos energéticos no renovables, se trata de algo insostenible a largo plazo, puesto que aunque se descubran nuevas reservas de combustibles fósiles, su utilización puede no ser aconsejable por motivos económicos y ambientales.

Así lo plantea el informe Iniciativa Latinoamericana y Caribeña para el Desarrollo Sostenible: Indicadores de Seguimiento, elaborado por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), el Instituto de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El documento plantea la importancia de que Panamá mantenga la tendencia decreciente de la intensidad energética y que se modifiquen los hábitos de consumo energéticos, a pesar de que la tendencia sea hacia la disminución.

Destaca que en el marco de los esfuerzos mundiales para la transición energética de los combustibles fósiles hacia los de bajo contenido de carbono, ‘es esencial emprender iniciativas de producción energética con combustibles limpios y de bajo impacto ambiental, como los biogestores, la energía eólica, solar y algunas formas de energía hidráulica y la producción de biodiesel’.

No obstante, durante las décadas de los años 80 y 90, la proporción de los recursos renovables en la oferta total de energía no registró cambios significativos, y su participación fue entre el 41.6% y el 42.8%.

ENERGÍA DESAPROVECHADA

Ante el crecimiento económico que registró el país en los últimos años, el suministro total de energía se ha incrementado, pero la proporción de los recursos energéticos renovables como la leña y productos de caña, en la oferta total de energía ha mantenido una tendencia bajista, con una leve recuperación en 2008.

Lo cierto es que entre 2000 y 2008 el uso de la energía renovable pasó de 37.4 por ciento a 26.9 por ciento, lo cual revela una dependencia cada vez mayor de los recursos energéticos no renovable para continuar con el desarrollo social y económico del país.

EL PODER DEL AGUA

En Panamá, las hidroeléctricas se perfilan como la principal alternativa energética para reducir la dependencia del petróleo, pero quienes impulsan estos proyectos enfrentan el reto de proteger el medio ambiente, sin dejar de lado el impacto que ocasionan en las comunidades donde se construirán las represas.

Para el director ejecutivo de AES para Centroamérica y República Dominicana, el venezolano Jaime Tupper, ‘no se debe evitar la instalación de plantas hidroeléctricas, porque al final se trata de energía con la cual Panamá cuenta y que es el mecanismo a través el cual el país se va a seguir desarrollándose, sin afectar el medio ambiente’, añadió.

Tupper consideró que la generación hidroeléctrica es buena, porque es sostenible a largo plazo, viable y amigable ambientalmente.

El informe de la ANAM y PNUMA revela que en el 2008 del total de agua utilizada el 73.6 por ciento se destinó a la producción de energía eléctrica, el 19.9 por ciento a la navegación interoceánica, el 4.0 por ciento a la agricultura, y el 2.5 por ciento para el consumo humano.

SE DEBE USAR MÁS

Según la disponibilidad de agua, la producción de energía utilizó el 4.7 por ciento, la navegación por esclusaje, el 1.27 por ciento, la agricultura 0.26 por ciento y el consumo humano el 0.16 por ciento.

‘El porcentaje de agua utilizada está por debajo del 10%, lo que es un indicativo de que no hay una sobreexplotación de los recursos hídricos, encaminándose a la sostenibilidad; sin embargo, es fundamental consolidar el cambio de cultura ambiental de toda la sociedad panameña como un compromiso ineludible para conservar dichos recurso’, plantea el documento.