20 de Oct de 2021

Planeta

Oro vegetal, cada vez más cerca de la extinción

PANAMÁ. El 28 de abril del 2011, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) emitió la Resolución N°AG-0260-2011, que prohíbe el aprovecha...

PANAMÁ. El 28 de abril del 2011, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) emitió la Resolución N°AG-0260-2011, que prohíbe el aprovechamiento de las especies de cocobolo Dalbergia retusa y Dalbergia darienensis. La medida fue adoptada para evitar que los árboles desaparezcan de los bosques panameños. Y es que el valor de esta madera ha provocado su sobreexplotación en la selva darienita.

Por la durabilidad, los tonos rojo vino y chocolate oscuro y rojizo que presenta, la madera de cocobolo es muy codiciada en el mercado nacional e internacional para elaborar muebles de lujo que pueden alcanzar precios entre los $5 mil, $10 mil y $25 mil.

En el mercado chino, la demanda de esta madera es muy alta. Los orientales pagan hasta cuatro veces más el precio que tiene el cocobolo en el mercado nacional —que es de $4 el pie— para fabricar muebles de alta calidad, pisos de madera y marcos de puertas. En Panamá también es costosa. Una sola tuca cuesta hasta $4,500, según Raúl Gutiérrez, ingeniero forestal de la ANAM.

En Panamá los indígenas fueron los primeros que descubrieron las bondades de estos árboles. Con su madera los aborígenes elaboran artesanías talladas como águilas, aves y serpientes que venden a precios exorbitantes a los turistas extranjeros. Una de ellas puede llegar a costar hasta $300.

¿RUMBO A LA EXTINCIÓN?

El valor que tiene esta madera ha desencadenado una explotación intensiva que ha generado una rápida disminución en las poblaciones de ambas especies, que amenaza con desaparecerlos de los bosques panameños. ‘Los árboles han sido diezmados’, dice Gutiérrez. ‘Lo peor es que casi no existen en los bosques’, advirtió. Son pocos los que quedan en las áreas donde acostumbraba desarrollarse. Su distribución en el territorio nacional es reducida. Se halla en la provincia de Darién, Panamá Este y en algunos sitios de la región de Azuero. En el resto de las zonas del país donde se distribuía desapareció debido a los procesos de deforestación que se registraron para habilitar tierras para el desarrollo de la ganadería y de la agricultura.

Como si fuera poco, la especie presenta la característica de tener un lento crecimiento. Hay que esperar hasta 40 y 50 años desde que se planta para que el árbol pueda ser aprovechado.

Para colmo, tiene la particularidad de poseer una escasa regeneración natural.

Ante este oscuro panorama, las autoridades han optado por declarar las especies en peligro dados los pocos individuos que aún respiran en los bosques panameños. ‘Si se reduce el patrimonio genético de la especie, tiende a desaparecer’, explicó el especialista de ANAM, al tiempo que recomendó proteger las áreas donde crece el cocobolo para que este ambiente de reproducción no sea alterado. De serlo, el futuro es incierto para estos árboles.

LA NORMA

Para resguardar las especies se creó una resolución que prohíbe el aprovechamiento de los árboles vivos de las especies Dalbergia retusa y Dalbergia darienensis (cocobolo).

Sólo se podrá utilizar en caso de que estén caídos estacones y raíces de árboles talados antes de establecerse la regulación de las especies.

Pero esto no es todo. Para evitar la extinción se gestiona incluir el cocobolo dentro de una instancia internacional que regula comercio de especies silvestres de flora y fauna (CITES), lo que significa que nadie podría ni importar ni exportar madera de Panamá o del resto de mundo sin que se acredite que proviene de un manejo forestal sostenible.

El cocobolo es una especie nativa de la región Mesoamericana. Crece desde México hasta Panamá en regiones donde la estación seca es bastante marcada. Pero, en Brasil existen otras especies de cocobolo.