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27 de May de 2020

Planeta

El fuego y la paja, la pareja perfecta

PANAMÁ. La agresividad de la paja canalera no tiene límites. La hierba acapara territorios a un ritmo acelerado. Y en este proceso no pe...

PANAMÁ. La agresividad de la paja canalera no tiene límites. La hierba acapara territorios a un ritmo acelerado. Y en este proceso no permite que otras plantas se crucen en su camino. Las que lo hagan pueden perecer en el intento.

La forma de erradicarla se ha convertirlo en un dilema. Ni siquiera el fuego es capaz de detenerla. Muy por el contrario es su aliado, ‘estimula el crecimiento de la hierba invasora’, reveló un nuevo trabajo de investigación del Instituto de Investigaciones Tropicales en Panamá (Smithsonian).

Los científicos lograron comprobar esta tesis luego de observar cómo la hierba emergió de las cenizas en ocho días luego de que un voraz incendio la consumiera en el Parque Nacional Soberanía, en el 2009. ‘Los retoños se asomaban del suelo ennegrecido’, escribió Kristin Saltonstall, investigadora asociada del Smithsonian en Panamá, en la publicación ‘Biological Invasions’. Y en seis meses había recuperado el territorio y el tamaño que había perdido durante el siniestro, como si nada hubiera pasado.

Y hasta pareciera una relación estrecha la que existe entre el fuego y la maleza. Ella aumenta los riesgos de incendios por su volatilidad. Como respuesta, los incendios fomentan la reproducción de la maleza. Para colmo las hace más fuerte, según los investigaciones recientes.

PELIGRO PARA LOS BOSQUES

En todo esto los más afectados son los bosques que hacen un esfuerzo por resurgir en medio de la presencia de la maleza. Si se registra un fuego los bosques desaparecerán. Mientras que la paja volverá a crecer sin complicaciones. ‘Es un reto difícil’, reconoce la investigadora del Smithsonian. Lo que ella recomienda es cortar la paja para luego establecer el bosque.

ESPERANZA

Pero hasta esto es complicado. Quitar la hierba a machetazos implica un peligro para quien lo haga. Sus hojas son muy delgadas y cortantes. Son similares a una navaja muy filosa. Pero esto no esto. Las partes bajas de la maleza son muy fuertes y cortarla es un verdadero desafío.

La Saccharum spontaneum, que es el nombre científico de la maleza, proviene de Asia. Fue introducida durante la primera mitad del siglo pasado para evitar la erosión en la antigua Zona del Canal. Pero, en lugar de ser una solución se convirtió en un grave problema para la biodiversidad.