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26 de Nov de 2020

Planeta

¿Quién es el culpable del deterioro de Matusagaratí?

PANAMÁ. ¿Y los espejos de agua de la laguna, dónde están? En un breve recorrido por este humedal no se apreció ninguno. ¿Han desaparecid...

PANAMÁ. ¿Y los espejos de agua de la laguna, dónde están? En un breve recorrido por este humedal no se apreció ninguno. ¿Han desaparecido? Es prematuro afirmarlo porque la laguna es extensa y queda mucho por recorrer. ‘En el pasado los charcos de agua eran comunes, pero ahora hay que caminar mucho para encontrarlos’, dice Ligia Arreaga, activista de la Alianza por un Mejor Darién (AMEDAL).

Si la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) hubiera incluido completa la laguna dentro del área protegida de la Reserva Forestal de Canglón y la Reserva Hidrológica Filo del Tallo, hoy la situación sería distinta, reconoce el biólogo de AMEDAL, Julio Alexis Girón.

NO SE PROTEGIÓ LA LAGUNA

Cuando se creó la reserva forestal e hidrológica sólo la mitad de la laguna quedó protegida. La otra parte quedó en manos de los campesinos. De acuerdo con funcionarios de Áreas Protegidas de la ANAM, esto ocurrió porque en aquella época las áreas protegidas se establecían desde los escritorios y no se iba al campo a verificarla.

Los pobladores invadieron los terrenos de la laguna y empezaron a cortar la vegetación para la producción ganadera y agrícola. El daño pudo haberse evitado porque existía el Decreto 815 de Reforma Agraria que establecía en su artículo 4 que ‘se prohibe la adjudicación de las tierras en las áreas adyacentes a la laguna de Matusagaratí’.

NO SE CUMPLE LA LEY

La ley no se cumplió. Al contrario se cedieron los terrenos y se otorgaron títulos de propiedad.

¿Cómo pudo la Reforma Agraria titular las tierras en los años 2 mil si existía una ley que lo impedía? La Autoridad Nacional de Tierras (ANATI) no responde. Janela Valencia, funcionaria de ANATI, dijo que ‘el departamento de Relaciones Públicas no me ha autorizado para hablar del tema’.

La titulación de tierras otorgó los derechos a los campesinos sobre una reserva de agua importante para el pueblo darienita. Y esto dio paso a la venta de los terrenos para el cultivo de arroz a gran escala.

NO SE DIERON LOS PERMISOS

Por la otra parte, la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) también le toca investigar el problema . La entidad está encargada de velar por los humedales que no están protegidos por la ANAM. Ellos deben aprobar los permisos para producir en zona de humedales. Pero, según ellos el monocultivo en la laguna ‘no tiene permiso’, dijo Basilio Macre, de la regional de ARAP en Darién.

El funcionario de la ARAP aseguró que cuando se aprobó el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) en 2007, la entidad apenas nacía. ‘La ANAM fue la que lo aprobó’, dijo el funcionario. Jorge Abadía, de la Unidad Ambiental de ARAP, lo confirmó. ‘Fue en 2007 que ARAP empezó a evaluar los EIA’.

Sin embargo, ‘a la ARAP le compete investigar lo que está ocurriendo en la laguna de Matusagaratí’, dice Arturo Dominici, del Cómite Nacional de Humedales.

De hecho el problema no le es desconocido. En una ocasión la entidad hizo una investigación sobre una mortandad de peces que se produjo en los río Tuira presumiblemente por el riego aéreo de agroquímicos en el proyecto de cultivo de arroz. Pero esto no ha sido confirmado por la autoridad.

UN ESTUDIO MAL APROBADO

El EIA del proyecto de cultivo de arroz fue aprobado por ANAM en categoría 2. Debió haber sido categoría 3, ‘por tratarse de un ecosistema muy frágil’, considero Dominicci.

SOLUCIONES

Pero no todo está perdido, ‘todos los humedales se pueden recuperar, hay que detener de inmediato el proyecto de cultivo de arroz’, propone el biólogo de AMEDAL. Porque ‘se le está quitando una fuente de agua y de alimento a las personas’, afirmó Dominicci.

Por su lado, Silvano Vergara, director de ANAM, recomienda un plan de manejo voluntario con las comunidades establecidas en la laguna y en áreas aledañas. Según el funcionario este ‘mecanismo permitirá detener las acciones que está deteriorando el humedal y así se iniciaría un proceso de recuperación’.

‘Lo otro es que hay que mantener detenidas las titulaciones de tierras en la laguna’, sostiene Arrega. La activista confió a La Estrella que existe un documento que revela que 84 personas están a la espera de nuevos títulos. Sin embargo, la solicitud había sido rechazada por la ANATI.

La laguna ha estado tan abandonada que ni siquiera se demarcado oficialmente. Se espera que las denuncias hechas por los activistas lleven a las autoridades a tomar decisiones que eviten la destrucción total de este humedal, concluye Arreaga.