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27 de May de 2020

Planeta

Delitos ambientales aportan $23 millones a los terroristas

Los crímenes ambientales van desde la tala, caza ilegal, el tráfico, la pesca, las minas clandestinas hasta el trasiego de desechos tóxicos

Delitos ambientales aportan $23 millones a los terroristas
Vista de colmillos de elefantes decomisados para su destrucción en Filipinas, el 21 de junio de 2013.

Un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) vincula el crimen organizado con los delitos ambientales que se llevan a cabo en todo el mundo, aduciendo que éstos le aportan sumas millonarias a los grupos terroristas y a las guerrillas.

El reporte, titulado ‘ La crisis del crimen medioambiental’, se presentó en el marco de la Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA) celebrada durante esta semana en la ciudad de Nairobi, en Kenia, y a la cual asistieron mil 200 delegados provenientes de 160 países de todo el mundo.

En dicho informe, la ONU e Interpol destacan que los crímenes ambientales van desde la tala, caza ilegal, el tráfico de especies, la pesca ilegal, las minas clandestinas hasta el trasiego de desechos tóxicos, aportando hasta $213 millones anuales al financiamiento de las organizaciones criminales.

El documento señala que el tráfico de carbón de madera, por ejemplo, aporta entre $38 millones y $56 millones anuales a los islamistas shebab somalíes, vinculados a al-Qaeda. En tanto que el tráfico de marfil es la mayor fuente de ingresos para el Ejército de Resistencia del Señor (LRA), grupo de Uganda que siembra el terror en Sudán, República Centroafricana y la República Democrática del Congo (RDC).

Del mismo modo, otros grupos armados y milicias que operan en República Centroafricana, en RDC y en Sudán también practican el delito de traficar marfil.

DAÑOS AMBIENTALES Y A LA ECONOMÍA

Achim Steiner, director ejecutivo del Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUE), considera que más allá de los daños medioambientales inmediatos, el tráfico ilegal de recursos naturales afecta la economía de los países en desarrollo, ya que las despojan de los recursos naturales que les generan ingresos por materia prima, producción de alimentos, investigación médica o turismo. ‘Se priva a las economías en desarrollo de miles de millones de dólares de ingresos que, más bien, llenan los bolsillos de los criminales’, lamenta Steiner.

Este tráfico amenaza en numerosos países, tanto ‘el desarrollo sostenible, los medios de subsistencia, la buena gobernabilidad y el Estado de derecho, al tiempo que importantes sumas de dinero se destinan a las milicias o los grupos terroristas’, afirma la ONU.

‘Si bien se amplifica la toma de conciencia, las respuestas actuales en término de impacto distan mucho de ser proporcionadas con la escala y el crecimiento de la amenaza para la vida salvaje y el medio ambiente’, alertan la ONU e Interpol.

Esto tiene un precio ecológico muy alto: por ejemplo, en África, entre 20 mil y 25 mil elefantes mueren cada año, pues se les persigue por sus colmillos (por el marfil). Desde el 2002, la población de estos animales disminuyó un 62%. ‘El crimen organizado está haciendo beneficios increíbles al explotar nuestros recursos naturales para alimentar sus actividades ilícitas; con esto amenazan la estabilidad y el desarrollo futuro de algunas de las regiones más pobres del planeta’, agrega Jean-Michel Louboutin, director ejecutivo de Servicios Policiales de Interpol.

El informe recomienda un abordaje integral de los delitos ambientales y coordinar acciones tanto en lo policial como en lo legal. Asimismo, aconseja trabajar con los usuarios finales y los mercados para regularlos, así como promover el consumo responsable mediante el fortalecimiento de los sistemas de certificación de productos.