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27 de Oct de 2020

Planeta

Un parque que narra la historia de la flora del istmo

El Biomuseo tendrá un sitio verde con las plantas de la zona. La mayoría de las especies son nativas de Panamá y Centroamérica

Después de varios meses de espera, este miércoles, 2 de octubre, el Museo de la Biodiversidad abre sus puertas al público y con éste un área verde. Así lo informaron a este diario algunos encargados del funcionamiento de la obra del arquitecto Frank Gehry.

La bióloga Margot López, coordinadora de comunicaciones del Biomuseo, indica que este museo además de contar la historia de la formación del istmo y su influencia en el cambio climático del Planeta, también tendrá un parque natural abierto al público que narra la historia de la presencia de la flora en la región.

‘El museo recibirá a los visitantes con un área verde para la cual se ha seleccionado una variedad de árboles y flores que atraigan a los insectos y animales’, comenta López sobre el Bioparque, una obra de la paisajista Edwina von Gal.

Aunque el parque está situado fuera del museo, Darién Montañéz, uno de los botánicos del sitio, destaca que éste tiene como fin complementar y expandir la historia que cuentan las galerías del museo y transmitir conocimiento a quienes lo visitan. Y, al igual que el Biomuseo, también tendrá ocho estaciones de historia.

‘La meta se logrará usando exhibiciones vivas organizadas alrededor de estaciones de información, que son elementos construidos para sentarse a la sombra y observar la naturaleza’, agrega Montañéz, recalcando que en este se plasma cómo el surgimiento del istmo contribuyó a generar la diversidad biológica (de la flora) de nuestro país y de todo el Continente Americano.

LA FLORA DEL PARQUE

En cuanto a la vegetación, Montañéz señala que se plantaron cientos de especies, la mayoría nativas de Panamá y de Centroamérica, pero con algunas exóticas como el caucho Ficus elástica .

‘Cada planta fue escogida por su belleza natural, su adecuación al sitio y la leyenda que cuenta; ya sea sobre la historia de Panamá, alimentación, vivienda, relaciones simbióticas, frutas o flores’, informa el Biomuseo en su página web.

Para lograr el cometido, —dice Montañéz— se seleccionó especies que toleren el ambiente seco y costero de la Calzada de Amador, que no requieran excesos de irrigación, y que produzcan flores y frutos para atraer mariposas, aves y otros animales.

Adelantó que la idea del parque está pensada para en el futuro convertirlo en un bosque. Por ello, desde ya se han sembrado algunas especies pioneras como balsos y guarumos, que son de rápido crecimiento y dan mucha sombra.

Posteriormente, serán sustituidos naturalmente por árboles de crecimiento más lento. ‘Como es un sistema vivo estará en constante crecimiento, por lo que a partir de su apertura estaremos instalando nuevas estaciones de información y sembrando nuevas plantas, al tiempo que crecen las que ya tenemos’, añade Montañéz.

LA HISTORIA DEL ISTMO

Las galerías del museo muestran cómo se formó el istmo hace 10 millones de años, el papel que desempeñó en la biodiversidad del Planeta como puente para la migración de animales y plantas, entre el continente Americano y Europeo.

El evento se conoce en paleontología como el Gran Intercambio Americano.

El Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian (STRI) sustenta esta hipótesis con sus recientes hallazgos en las excavaciones del Canal de Panamá.