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03 de Dec de 2020

Planeta

El Nopal, nuevo maná del desierto

La Estrella de Panamá visitó la enorme granja de Orly, en el desierto del Neguev, donde más de 100 hectáreas están sembradas con nopal

Las hojas y las frutas del nopal, un cactus, han resultado ser el nuevo maná del desierto en Tierra Santa, donde además de alimentar a humanos y animales, su cultivo da empleo a poblaciones aisladas en el desierto, como a beduinos y refugiados africanos.

La Estrella de Panamá visitó la enorme granja de Orly, en el desierto del Neguev, donde más de 100 hectáreas de terreno árido y accidentado están sembradas con nopal. En este lugar las enormes hojas de cactus se levantan verdes con sus frutos desafiando los malos designios de una tierra resignada por milenios a no producir.

Shahar Blum, director ejecutivo del centro, explicó que en la granja se cultiva la variedad de Nopal Opuntia que ha sido fitomejorada en Israel y que se ha adaptado al agreste ambiente de una forma impresionante y con ello han logrado producir 30 variedades de productos alimenticios basados en los tallos o la fruta del nopal.

En el Neguev saben que el reino del Nopal por excelencia es México, pero en la finca han logrado conseguir decenas de productos como jugos, mermeladas, encurtidos, y otros alimentos cuya característica mas importante son sus propiedades para la salud como combatir el colesterol alto, reducción de peso y diabetes tipo 2.

De colocarse las hileras de siembro en una sola recta, abarcaran unos 200 kilómetros, calcula Blum, y en esta enorme finca trabajan sobre todo beduinos y refugiados de Sudán a los que Israel les ha dado permiso de trabajo.

Además de los alimentos para humanos, en la finca se procesa alimento para animales a base de Nopal, sobre todo para rumiantes como las cabras. Así como el Maná, que según dice la Biblia, alimentó a los fugitivos hebreos en el desierto, ahora el nopal alimenta y da trabajo a diversidad de poblaciones de diversos continentes que han encontrado en este cactus su pan.

Horticultores de diversas partes del mundo están peregrinando al Neguev a aprender a utilizar las tierras áridas y a ver al Nopal como un amigo para la regeneración de la tierra, la alimentación y una fuente de empleo para las poblaciones más marginadas.