01 de Dic de 2021

Planeta

Cocobolo, Guayacán y Almendro los árboles que más CO² captan en Panamá

A diferencia de otros árboles, las variedades analizadas tienen mayor capacidad de remoción en su adultez, por lo que es importante su conservación

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Panamá tiene una cobertura boscosa de 65.4% el equivalente a 4,925,789 hectáreas de bosques.Cedida

Panamá al igual que Bután y Suriname son únicos tres países del mundo considerados como "carbono negativo", ya que las emisiones de gases de efecto invernadero liberadas en la atmósfera, son secuestradas por sus los árboles y almacenadas en la biomasa y en el suelo.

En el caso de Panamá, el país tiene una cobertura boscosa de 65.4% lo que equivale a 4,925,789 hectáreas de bosques. Estos espacios forestales son captadores naturales de CO², contribuyendo en la lucha contra al cambio climático, según informa este sábado el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente) a través de una nota de prensa.

Debido a su alta densidad y su lento crecimiento, las tres variedades de árboles que en Panamá tienen una mayor fijación de carbono forestal y son considerados grandes removedores de CO², por la dureza de su madera son: Cocobolo (Dalbergia retusa), Guayacán (Tabebuia guayacán) y Almendro (Dipteryx oleífera).

Félix Magallón, ingeniero forestal del MiAmbiente, explica que los árboles que crecen más rápido (pioneros) tienen madera más suave y por ende menos carbono fijado. Por el contrario, los árboles que crecen más lento, guardan más carbono en su madera.

“Maderas poco densas como el balso, pueden ser cargadas con bastante facilidad, por su poco peso; sin embargo, maderas más duras como el cocobolo y otras, ofrecen mayor dificultad al ser transportadas por su gran peso”, detallan en el escrito.

En tanto, Carlos Gómez, ingeniero forestal de la institución, hizo énfasis en que el cocobolo, guayacán y el almendro son especies que a diferencia de otros árboles, tienen una mayor capacidad de remoción en su edad adulta, por lo que es muy importante su conservación.

Erick Rodríguez, ingeniero forestal de la entidad, añade que hay especies exóticas de alto valor económico como el pino o el eucalipto, estos tienen un crecimiento relativamente rápido y durante su etapa de desarrollo secuestran Co² del ambiente. Su capacidad de absorción de carbono forestal es mayor a la edad entre 20-30 años; en comparación con los de lento crecimiento, que van a fijar más carbono a los 40-50 años.

Importancia de los bosques secundarios

Estas especies de árboles de maderas duras se pueden utilizar para enriquecer la diversidad de los bosques secundarios jóvenes y de esta forma incrementar su potencial de fijación de carbono forestal.

“De esta forma se acelera su composición y estructura para formar un paisaje más equilibrado y con mayores beneficios ambientales para la sociedad en general”, asegura Magallón.

Estos árboles de pesada madera, pueden ser encontrados en todo el territorio nacional. En el caso del bosque maduro hay entre un 20 a 25% especies con gran densidad que fijan más carbono forestal. Los parques nacionales son el escenario perfecto en donde se pueden apreciar estos árboles.

  • Cocobolo (Dalbergia retusa)
    Es una especie nativa de Panamá se desarrolla en el bosque secundario a baja altura y alcanza aproximadamente de 10 a 20 m de altura.Cedida
  • Guayacán (Tabebuia guayacán)
    Este árbol de hasta 50 metros de altura, crece en climas húmedos, muy característico por sus flores amarillas que se ven de enero a mayo de cada año.Cedida
  • Almendro (Dipteryx oleífera)
    Es un árbol de 40 metros de altura, corteza parda clara a pardo rojiza, hojas compuestas y flores lila a rosadas. Florece de mayo a agosto.Cedida

El cambio climático

El cambio climático es un fenómeno que a lo largo de los años ha ido afectando a todas los países, los desastres naturales, mermas agrícolas, deshielo de los polos, son solo algunos de los impactos de esta problemática. 

En el caso de los árboles con alta densidad, se pueden plantar desde los patios de las casas hasta las fincas. En áreas abiertas se recomienda utilizar especies que crecen de mayor tamaño y mezclarlas entre sí para crear un ambiente similar al de un bosques natural, y también propiciar la fijación de carbono forestal.