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19 de Apr de 2021

Salud

El sexo no tiene edad

En enamoramiento, el amor y el sexo no tiene edad. Una máxima real y verdadera. El sexo se odia, pero encanta. Se le teme, pero atrae de...

En enamoramiento, el amor y el sexo no tiene edad. Una máxima real y verdadera. El sexo se odia, pero encanta. Se le teme, pero atrae desesperadamente. Se dice que escandaliza lo que hacen otras personas, y se paga para que nos cuenten sus cuitas. Se desarrollan campañas contra la perversión para dar pruebas de decencia, pero se desciende al fondo de la compulsión sexual arriesgando a perder lo importante: el matrimonio, la familia y la confianza mutua.

Varón y mujer son iguales en dignidad. Pero la diferencia de sexos los hace diferentes no sólo físicamente, sino también sentimental, funcionalmente, intelectual y espiritualmente. El hombre y la mujer resultan complementarios. Lo específico de cada sexo hace el equilibrio, la balanza del otro. Por tanto, el amor de pareja, el amor conyugal, sólo puede florecer en dos seres a la vez distintos y complementarios, cuyas características se refuercen y se perpetúen en un nuevo ser, distinto de ellos pero con caracteres y funciones de uno y otro.

Si tu relación con tu pareja es fuente de conflictos, te produce malestar, en ambos hay una pasividad interior, él no comprende tu sexualidad, y no sabes cuál es tu papel como amante y compañera, te diré que dentro de una relación, el varón será siempre más impulsivo. Dada su naturaleza activa, tenderá a la relación inmediata.

La mujer, por sus características, será siempre más receptiva, esperará que se le considere y valore en todo lo que ella vale. El hombre será siempre potente y arrojado. La mujer desarrollará su capacidad magnética, pasiva.

Desde las células germinales aparece esta característica: el espermatozoide es luchador, combativo, activo, emprendedor. Afanoso, va en busca de su complemento. El óvulo, por el contrario, espera; se caracteriza por su tranquilidad receptora, se deja querer. Sabe que el esperma lo necesita para lograr su fin, y parece que no le corre ninguna prisa.

El impulso sexual entre varón y mujer es, pues, diferente, y habrá que tenerlo en cuenta para que la relación conyugal sea armónica y no una fuente de conflictos. En la mujer predomina la afectividad sobre la sensualidad, por lo que para ella será más importante la seguridad de saberse amada que la unión corporal. De ahí que la unión entre los esposos deba comenzar por la unión de sus corazones; de este modo, la unión de sus cuerpos vendrá a ser la culminación de aquello que ha comenzado en el interior de cada uno.